[Imagen por: Frida Quiñones / Fast Company]
La PC de IBM se presentó en Nueva York el 12 de agosto de 1981 con un nombre de catálogo poco memorable: modelo 5150. Traía 16 KB de memoria, no tenía disco duro, la unidad de casete era opcional y costaba 1,565 dólares en su versión básica. Para la compañía más grande de la computación mundial era casi un juguete. Su negocio real estaba en los mainframes que rentaba a bancos y gobiernos, máquinas del tamaño de una habitación con contratos de mantenimiento a diez años.
Cómo se construyó la PC de IBM en un año
La computadora personal era entonces territorio de Apple, Commodore y Tandy, y en las oficinas corporativas empezaba a colarse por la puerta de atrás. La respuesta interna se llamó Project Chess: un equipo pequeño instalado en Boca Ratón, Florida, lejos de la burocracia y encabezado por Don Estridge, con un año para sacar un producto al mercado. Ese plazo forzó la decisión que resultó histórica, según documenta el propio archivo histórico de la compañía: era imposible fabricar todo en casa a tiempo.
Así que ensamblaron componentes de terceros , procesador de Intel, sistema operativo licenciado a una empresa pequeña de Seattle llamada Microsoft, y publicaron las especificaciones técnicas. Cualquiera podía producir accesorios compatibles. El efecto fue inmediato y desbordó cualquier proyección: la PC de IBM se convirtió en estándar corporativo en pocos años y arrastró consigo a una industria de fabricantes de tarjetas, monitores, impresoras y software, como registran las cronologías de la computación de ese periodo.
¿Por qué la PC de IBM ganó el mercado y perdió el negocio?
La apertura tenía un costo que la compañía subestimó. En 1982, Compaq replicó por ingeniería inversa la única pieza propietaria, el BIOS, y lanzó un equipo legalmente compatible. A partir de ahí cualquiera pudo fabricar la computadora completa. Microsoft, que había conservado el derecho de licenciar su sistema operativo a otros fabricantes, se quedó con la parte del negocio que se repetía en cada máquina vendida. El desenlace tardó dos décadas: en 2005, IBM vendió su división de computadoras personales a la china Lenovo y salió del mercado que había creado.
Cuarenta y cinco años después, la pregunta sigue viva en cada consejo directivo de tecnología. ¿Abrir la plataforma para ganar escala o cerrarla para capturar el margen? Se ve en las guerras de estándares, el puerto USB-C todavía no cumple del todo su promesa, y en la disputa por la capa de software que va a mandar sobre los dispositivos, ahora que los sistemas operativos se vuelven inteligentes y que las computadoras de oficina se rediseñan alrededor de la IA.
La lección que sigue vigente
Lo incómodo del aniversario es que las dos rutas funcionan, pero no para la misma empresa. IBM ganó el mercado y perdió el negocio; sus proveedores hicieron exactamente lo contrario. La PC de IBM se volvió universal porque cualquiera pudo copiarla, y ése sigue siendo el trato que se firma cada vez que una compañía decide abrir su plataforma.
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