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Con los precios de las computadoras al alza, quizá no necesites comprar un equipo nuevo. Si tienes una computadora lenta, una limpieza física, algunos ajustes de software y pequeñas mejoras de hardware pueden ayudarte a recuperar parte de su rendimiento.
Con el aumento vertiginoso de los precios de la memoria y otros componentes, adquirir una computadora nueva se está volviendo cada vez más difícil para algunas personas. La presión es real: Gartner estima que los precios de las PC aumentarán alrededor de 17% en 2026, impulsados en buena medida por el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento.
Eso obliga a muchos usuarios a conformarse, por ahora, con lo que tienen. Pero si tu computadora de escritorio o laptop funciona lento, no significa necesariamente que esté obsoleta. Incluso antes de decidir cuándo es momento de cambiar de computadora, unos sencillos pasos podrían darte una mejora de velocidad que, si bien no igualará la de un equipo nuevo con el hardware más reciente, sí puede suponer un salto notable respecto a tu rendimiento actual.
Aquí te explicamos cómo optimizar tu máquina por mucho menos de lo que pagarías por un dispositivo nuevo.
Limpia tu computadora
Cuanto más antigua sea tu laptop o PC, mayor será la probabilidad de que se haya acumulado una capa de polvo en su interior. Esto es aún más probable si tienes mascotas. Ese polvo puede acumularse sobre componentes, ventiladores y disipadores de calor, dificultando la refrigeración del equipo y provocando que reduzca su rendimiento cuando las temperaturas aumentan demasiado.
Si usas una computadora de escritorio, utiliza aire comprimido para eliminar cuidadosamente el polvo de la carcasa. Asegúrate de sujetar los ventiladores mientras los limpias para evitar que giren a demasiada velocidad. Si limpias una laptop, puedes aplicar ráfagas cortas de aire a través de las rejillas de ventilación.
Una limpieza periódica puede ayudar a mantener despejado el sistema de ventilación y evitar que la acumulación de polvo termine afectando el desempeño.
Busca actualizaciones económicas
Si prevés que tendrás que usar un equipo antiguo durante un tiempo, es posible que algunos componentes puedan actualizarse sin necesidad de comprar repuestos nuevos y caros. Antes de pensar en reemplazar toda la computadora, vale la pena revisar si es posible ampliar la RAM o el almacenamiento.
Goodwill, por ejemplo, revende tecnología donada en tiendas especializadas como The Grid y parte de estos artículos también se comercializa en línea. Además, la organización mantiene desde hace más de dos décadas una alianza con Dell para recuperar y reciclar equipos electrónicos mediante el programa Dell Reconnect.
La lógica también encaja con un mercado en el que los equipos actuales ofrecen cada vez más memoria RAM y almacenamiento para tareas de productividad e inteligencia artificial, pero no todos los usuarios necesitan reemplazar por completo su hardware para obtener un mejor rendimiento.
Eso sí: antes de comprar RAM, almacenamiento o cualquier otro componente usado, comprueba cuidadosamente que sea compatible con tu equipo.
¿Tienes máquinas viejas? Desmóntalas
Si no encuentras componentes usados a un precio asequible, tus computadoras antiguas podrían darte una solución.
Comprueba si el almacenamiento o la memoria RAM de esos dispositivos son compatibles con tu computadora actual y considera reutilizarlos, especialmente si se trata de una PC de escritorio que permita este tipo de actualizaciones. Antes de hacerlo, verifica que la tarjeta madre tenga las conexiones necesarias y que el resto del hardware sea compatible.
Si uno de tus dispositivos tiene una unidad de estado sólido PCIe que todavía funciona, también puedes comprar una carcasa compatible para transformarla en una unidad externa. De esta manera puedes reutilizar almacenamiento que ya tienes y ampliar el espacio disponible sin comprar una unidad completamente nueva.
También vale la pena revisar cuánto espacio realmente necesitas. A veces, antes de comprar más almacenamiento, basta con hacer limpieza: una estrategia similar puede servir para recuperar gigabytes de almacenamiento en servicios como Google Drive.
Realiza correcciones de software
Tu disco puede estar lleno de archivos temporales y aplicaciones que ralentizan el sistema. De hecho, Microsoft identifica el almacenamiento limitado, demasiadas aplicaciones ejecutándose al inicio y el software desactualizado entre las posibles causas de un menor rendimiento en Windows.
Abre el Administrador de tareas y ve a Aplicaciones de inicio para desactivar los programas que no necesitas cada vez que enciendes la computadora. Limpia también los archivos temporales y desinstala las aplicaciones que ya no uses.
En Windows también puedes entrar a Configuración > Sistema > Almacenamiento para revisar qué está ocupando espacio. Herramientas como Sensor de almacenamiento pueden eliminar archivos temporales y otros elementos innecesarios automáticamente.
Este también es un buen momento para realizar un análisis exhaustivo en busca de malware, que puede consumir recursos del procesador y del almacenamiento y afectar el rendimiento. La propia Seguridad de Windows permite ejecutar análisis con Microsoft Defender.
El problema va mucho más allá de una computadora lenta. El malware también representa una preocupación creciente para la ciberseguridad, especialmente conforme los ataques incorporan herramientas de inteligencia artificial.
Considera darle un nuevo comienzo a tu computadora
Si detectas un virus o tienes una computadora cuyo disco está repleto de programas innecesarios, quizá te convenga restablecer el equipo y reinstalar Windows junto con tus archivos y programas esenciales.
El primer paso, por supuesto, es hacer una copia de seguridad de todos los datos importantes, incluidos documentos, fotos y archivos esenciales. También debes asegurarte de tener acceso a las cuentas, licencias y programas que utilizas habitualmente para poder reinstalarlos después.
Microsoft recomienda precisamente hacer una copia de seguridad de los archivos importantes antes de restablecer una PC. Windows permite elegir entre conservar los archivos personales o eliminar todo y realizar una reinstalación más completa.
Este paso puede ser laborioso y frustrante, pero puede eliminar software innecesario, configuraciones problemáticas, cachés acumuladas y otros problemas que se han ido acumulando con el tiempo.
No convertirá mágicamente una computadora antigua en un equipo de última generación, pero puede devolverle parte del rendimiento perdido. Y en un momento en el que comprar una computadora nueva es cada vez más caro, conseguir uno o dos años adicionales de vida útil puede valer mucho la pena.
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