Proyecto piloto de biomímesis de Microsoft en un centro de datos cerca de Middenmeer, Holanda Septentrional [Foto: Britt Laske/Cortesía de Microsoft]
La infraestructura que impulsa la inteligencia artificial está transformando el territorio. Microsoft quiere demostrar que estos enormes complejos también pueden integrar senderos, recuperar ecosistemas y abrir nuevos espacios naturales para las comunidades.
Los centros de datos no suelen ser lugares que alguien quiera visitar por gusto. Son enormes instalaciones industriales, rodeadas de sistemas de seguridad, equipos de refrigeración y estructuras que difícilmente se relacionan con la naturaleza. Pero ¿qué pasaría si algunos de estos espacios también pudieran convertirse en lugares para caminar, recuperar áreas verdes y proteger la biodiversidad?
Esa es la idea detrás de una nueva estrategia de Microsoft, que busca integrar la naturaleza al diseño de sus centros de datos. La compañía está incorporando proyectos de restauración ecológica, vegetación nativa, senderos y recuperación de cuerpos de agua alrededor de estas instalaciones.
La iniciativa llega en un momento en el que la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial está generando preguntas cada vez más urgentes sobre el consumo de energía, el uso del agua y la transformación del territorio.
Y aunque plantar árboles no resolverá por sí solo los costos ambientales de la IA, el proyecto plantea una pregunta interesante: ¿podrían los centros de datos dejar de ser únicamente consumidores de recursos y comenzar a aportar algo a los ecosistemas que los rodean?
La naturaleza entra al diseño de los centros de datos
La creciente oposición a la construcción de centros de datos suele estar relacionada con el impacto ambiental de estas instalaciones. Su enorme demanda de suelo, energía y agua ha provocado preocupación en distintas comunidades. A esto se suma la contaminación acústica generada por sus sistemas de operación y refrigeración.
El desafío seguirá creciendo. De acuerdo con proyecciones de Goldman Sachs, la demanda eléctrica de los centros de datos continuará aumentando considerablemente conforme se expanda la inteligencia artificial.
Para responder a parte de estas preocupaciones, Microsoft está incorporando el diseño del paisaje en todos sus nuevos proyectos de centros de datos en Estados Unidos, así como en determinadas instalaciones internacionales.
La estrategia busca que estas construcciones no solo ocupen un terreno, sino que también contribuyan a recuperar parte de su entorno natural.
Actualmente, más de 20 proyectos de centros de datos de Microsoft incluyen iniciativas de creación y restauración de ecosistemas. Estas intervenciones contemplan plantas nativas, hábitats para animales y espacios naturales que también puedan ser utilizados por las comunidades cercanas.
En algunos casos, los proyectos abarcan varias hectáreas de nuevos hábitats, senderos de varios kilómetros y la restauración de cursos de agua.
El objetivo es cambiar la relación entre una infraestructura industrial que suele percibirse como invasiva y el paisaje que la rodea.
Sin embargo, incluso las intervenciones ecológicas de gran escala difícilmente compensarán por completo los costos ambientales de los centros de datos actuales. La apuesta es más modesta, aunque relevante: comenzar a diseñar estas instalaciones considerando su entorno desde el principio.
De un experimento en Países Bajos a una estrategia global
El punto de partida fue un proyecto piloto desarrollado en 2022 cerca de Ámsterdam, en Países Bajos.
En un centro de datos próximo a Middenmeer, Microsoft colaboró con arquitectos paisajistas locales para plantar 150 árboles nativos y aproximadamente 2,000 metros cuadrados de arbustos y pastos.
La intervención tenía varias funciones. Los árboles ayudaban a integrar visualmente el edificio en el paisaje plano característico de la región, mientras que la vegetación generaba nuevos hábitats para la fauna local. También se creó un espacio exterior ajardinado para los empleados.
La experiencia permitió explorar una idea que comienza a ganar relevancia en la arquitectura sostenible: los edificios pueden diseñarse no solo para reducir su impacto ambiental, sino también para mejorar la relación entre las personas, la infraestructura y la naturaleza.
Ahora Microsoft está llevando ese enfoque a más ubicaciones.
La compañía desarrolló guías de diseño ecológico para los principales biomas donde construye centros de datos. Estas herramientas se basan en investigaciones ambientales y consideran las características de cada región, así como las aportaciones de las comunidades y los colaboradores locales.
En lugar de aplicar una misma solución en todas partes, la estrategia busca comprender primero cómo funciona cada ecosistema.
Eso significa que un proyecto puede requerir árboles para crear sombra, mientras que otro puede beneficiarse más de la restauración de humedales, jardines para polinizadores o la recuperación de vegetación nativa.
Senderos, árboles y arroyos: otra forma de construir infraestructura
Los resultados comienzan a tomar forma en distintos puntos de Estados Unidos.
En Mount Pleasant, Wisconsin, uno de los proyectos incluye la restauración de un arroyo que atraviesa el terreno. La intervención contempla su protección mediante una servidumbre de conservación y su recuperación para uso recreativo de la comunidad.
En East Point, Georgia, Microsoft está construyendo un centro de datos que incorpora un espacio natural adyacente de aproximadamente 3,000 metros cuadrados.
De acuerdo con la descripción oficial del proyecto, el área contará con un sendero peatonal, árboles nativos y espacios para sentarse. La vegetación también ayudará a integrar la instalación con los bosques cercanos y a crear una barrera entre el complejo y las viviendas de los alrededores.
Estas intervenciones tienen funciones que van más allá de lo estético.
Los árboles y las áreas verdes pueden contribuir a reducir el impacto visual de las instalaciones, amortiguar parte del ruido y mejorar el manejo del agua de lluvia. En determinados lugares, la restauración ecológica también puede ayudar a recuperar hábitats fragmentados.
La escala de los centros de datos representa, en este sentido, una oportunidad particular. Aunque estas instalaciones requieren grandes extensiones de terreno, esas mismas dimensiones permiten desarrollar proyectos paisajísticos más amplios que los de una intervención urbana convencional.
La cuestión es cómo aprovechar ese espacio sin presentar las mejoras ambientales como una compensación automática por los recursos que consume la infraestructura.
Diseñar con la naturaleza, no solamente alrededor de ella
El enfoque de Microsoft también implica modificar la manera en que se planifican los proyectos.
Antes de decidir qué árboles plantar o dónde construir un sendero, los equipos estudian las condiciones ecológicas locales, identifican el bioma y analizan los hábitats existentes.
Para evaluar las posibles intervenciones, la compañía utiliza una plataforma llamada Ecosystem Intelligence, que permite estimar los beneficios de distintas estrategias de restauración, desde jardines para polinizadores hasta humedales.
El objetivo es seleccionar soluciones que respondan a las necesidades específicas del territorio y no únicamente a criterios visuales.
La empresa también contempla trabajar con especialistas locales para monitorear los resultados y ajustar las intervenciones conforme evolucione cada ecosistema.
Esta forma de entender la infraestructura se relaciona con una conversación más amplia sobre el futuro del diseño sostenible: construir mejor no siempre significa añadir más tecnología, sino comprender los sistemas naturales que ya existen y aprender a trabajar con ellos.
Pero existe una diferencia importante entre diseñar un paisaje atractivo y demostrar que una intervención produce beneficios ecológicos medibles.
Para evaluar el verdadero alcance de estos proyectos será necesario conocer, con el tiempo, cuánta biodiversidad recuperan, cómo contribuyen al manejo del agua y qué beneficios generan para las comunidades cercanas.
El reto sigue siendo el consumo de energía y agua
La restauración del paisaje representa una parte de la conversación, pero no elimina el principal desafío de los centros de datos: su creciente demanda de recursos.
Según las proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía, el consumo eléctrico mundial de estas instalaciones podría pasar de aproximadamente 485 teravatios-hora en 2025 a 950 teravatios-hora en 2030.
La inteligencia artificial es uno de los principales motores de ese crecimiento.
Esto significa que, incluso si las nuevas instalaciones incorporan mejores prácticas de diseño, la expansión de la infraestructura digital continuará ejerciendo presión sobre los sistemas eléctricos, los recursos hídricos y el territorio.
Además, el impacto de los centros de datos no se limita a su operación. También incluye los materiales utilizados para construirlos, las cadenas de suministro y las condiciones en las que se desarrollan estos proyectos.
Por eso, una estrategia ambiental integral necesita combinar eficiencia energética, gestión responsable del agua, materiales de menor impacto y restauración ecológica.
Los senderos y los árboles pueden formar parte de la solución. Pero no deben confundirse con la solución completa.
¿Qué significa esta tendencia para México?
La discusión también resulta relevante para México, donde el crecimiento de la infraestructura digital plantea nuevas preguntas sobre cómo integrar instalaciones industriales de gran escala a los territorios que las reciben.
A medida que aumente la demanda de servicios en la nube e inteligencia artificial, el diseño de los centros de datos tendrá que considerar no solamente la capacidad tecnológica y la conectividad, sino también la disponibilidad de agua, la infraestructura eléctrica y las condiciones ambientales de cada región.
El enfoque paisajístico podría abrir oportunidades para recuperar vegetación nativa, mejorar el manejo de escurrimientos y generar espacios naturales donde las condiciones lo permitan.
Sin embargo, cualquier aplicación en México tendría que responder a sus propios ecosistemas y necesidades comunitarias. Una solución diseñada para Países Bajos o Estados Unidos no necesariamente funcionará en una región con estrés hídrico o características climáticas distintas.
La oportunidad está en pensar la arquitectura y la infraestructura tecnológica como parte de un mismo sistema territorial, en lugar de tratarlas como proyectos aislados.
La infraestructura del futuro también necesita aprender a convivir
Durante décadas, los centros de datos se diseñaron principalmente para cumplir una función: almacenar, procesar y distribuir información de manera eficiente.
Ahora, la expansión de la inteligencia artificial está obligando a reconsiderar el papel que estas instalaciones tienen dentro de las comunidades y los ecosistemas.
La propuesta de Microsoft no elimina las contradicciones ambientales de la industria. Tampoco garantiza que todos los centros de datos puedan convertirse en espacios naturales accesibles.
Pero sí introduce una perspectiva que merece atención: la infraestructura tecnológica no tiene por qué diseñarse ignorando el paisaje.
Si la próxima generación de centros de datos será una parte cada vez más visible de nuestro entorno, vale la pena preguntarse qué más podría aportar al territorio que ocupa.
Porque quizá el verdadero avance no sea conseguir que estas enormes instalaciones desaparezcan detrás de una hilera de árboles, sino aprender a construirlas de una manera que permita que la naturaleza también tenga un lugar en el futuro digital.
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