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El agua descartada podría enfriar la próxima ola de IA

Los centros de datos necesitan cada vez más agua para mantenerse fríos. Una solución empieza a ganar terreno: tratar aguas residuales y convertirlas en un recurso para la infraestructura digital.

El agua descartada podría enfriar la próxima ola de IA [Imagen: FCMX]

La inteligencia artificial parece vivir en la nube, pero necesita cosas muy terrenales para funcionar: edificios, electricidad, chips y grandes sistemas de enfriamiento. También necesita agua. Por eso, el uso de agua residual en centros de datos comienza a perfilarse como una alternativa para reducir la presión sobre los recursos hídricos.

A medida que crece la infraestructura necesaria para entrenar y operar modelos de inteligencia artificial, el consumo de recursos de los centros de datos se ha convertido en una de las preguntas más incómodas de la economía digital. El problema no es únicamente cuánta capacidad de cómputo podemos construir, sino con qué recursos vamos a mantenerla funcionando.

Una posible respuesta podría encontrarse en un tipo de agua que normalmente nadie querría utilizar.

Veolia trabaja con Amazon en Mississippi, Estados Unidos, para convertir efluentes procedentes de plantas de tratamiento de aguas residuales en agua apta para enfriar centros de datos. La primera instalación está prevista para entrar en operación en 2027.

La idea es sencilla de explicar, aunque técnicamente sea mucho más compleja: en lugar de utilizar exclusivamente agua potable o extraer agua subterránea para mantener los servidores a una temperatura adecuada, el sistema toma agua que ya fue utilizada, la trata nuevamente y la prepara para un uso industrial.

En otras palabras, el agua residual deja de ser únicamente algo que debe desecharse y se convierte en parte de la infraestructura que sostiene internet.

Agua residual en centros de datos: de residuo a recurso

El sistema utilizará unidades modulares de tratamiento instaladas en contenedores. Estas recibirán agua proveniente de instalaciones cercanas de tratamiento y otras fuentes disponibles para después procesarla hasta alcanzar la calidad necesaria para los sistemas de refrigeración industrial.

Cuando el proyecto opere completamente, las empresas estiman que podría sustituir el uso de más de 83 millones de galones de agua potable al año, unos 314 millones de litros. Según las compañías, ese volumen equivale aproximadamente al consumo anual de 760 hogares estadounidenses.

La cifra importa, pero la lógica detrás importa todavía más.

Los centros de datos no necesariamente necesitan agua con calidad potable para todas sus operaciones. Si el agua residual puede tratarse hasta cumplir con las condiciones que requieren los sistemas de enfriamiento, utilizar agua destinada al consumo humano deja de ser la única opción.

Eso introduce una idea cada vez más relevante en la discusión sobre infraestructura digital: no toda el agua tiene que servir para todo.

El problema físico detrás de la inteligencia artificial

La presión sobre el agua seguirá creciendo porque también está aumentando la cantidad de infraestructura necesaria para sostener la inteligencia artificial.

La IA tiene una huella hídrica que ocurre lejos de la pantalla. Los servidores generan grandes cantidades de calor y mantenerlos dentro de sus rangos de operación requiere sistemas de enfriamiento que pueden utilizar agua, electricidad o una combinación de ambos.

Incluso el método elegido implica compensaciones. El enfriamiento mediante agua puede consumir más recurso hídrico, pero en determinadas condiciones también puede requerir menos electricidad que algunos sistemas basados exclusivamente en aire. Google, por ejemplo, señala que el enfriamiento con agua puede reducir el consumo energético asociado a la refrigeración en determinados centros de datos.

No existe, por tanto, una única solución perfecta.

La discusión relevante empieza a desplazarse hacia otra pregunta: ¿qué fuente de agua debe utilizar cada instalación y en qué lugar?

Ahí es donde las aguas recicladas comienzan a adquirir valor estratégico.

La próxima infraestructura tecnológica también podría ser infraestructura de agua

Amazon no es la única compañía explorando esta ruta. Microsoft explica que ya utiliza agua reciclada y reutilizada en algunos de sus centros de datos en lugares como Texas, Washington, California y Singapur.

En otros proyectos, las empresas están probando sistemas de circuito cerrado, refrigeración directa de chips y tecnologías que intentan reducir o incluso eliminar la evaporación de agua.

El resultado es una transformación menos visible de la carrera de la inteligencia artificial.

Durante años, la ventaja competitiva de un centro de datos se medía principalmente en capacidad computacional, conectividad, disponibilidad eléctrica y costo del terreno. Ahora empieza a depender también de algo mucho más básico: tener una estrategia hídrica viable.

Eso explica por qué los centros de datos están convirtiéndose en una infraestructura física cada vez más estratégica. Construir más capacidad de IA ya no consiste solamente en comprar chips. También requiere encontrar lugares capaces de soportar su demanda de energía, agua y territorio.

El uso de agua residual en centros de datos podría ayudar a resolver una parte de ese desafío, especialmente en regiones donde la disponibilidad del recurso ya representa un problema.

México debería mirar esta conversación de cerca

La discusión tiene una relevancia particular para México.

El país está atrayendo nuevas inversiones relacionadas con centros de datos y Querétaro se ha consolidado como uno de los principales polos de infraestructura digital. Pero el crecimiento tecnológico y la disponibilidad de agua no siempre avanzan en la misma dirección.

Datos de la Comisión Nacional del Agua muestran que el acuífero del Valle de Querétaro registra una disponibilidad media anual negativa. Una disponibilidad negativa significa que el volumen disponible para nuevas concesiones es insuficiente después de considerar la recarga y los compromisos hídricos existentes.

La contradicción es difícil de ignorar: algunas de las regiones más atractivas para construir la infraestructura digital del futuro también pueden ser regiones donde cada litro cuenta.

Por eso, el tratamiento de aguas residuales puede ser algo más que una mejora ambiental. Puede convertirse en una condición para que la expansión de los centros de datos sea social y territorialmente viable.

De hecho, Querétaro prepara un sistema para hacer público el consumo de agua de los centros de datos que operan en el estado a partir de 2027, después de una etapa piloto durante 2026.

La transparencia será importante. Pero conocer cuánta agua consume una instalación es apenas el primer paso. La pregunta siguiente será de dónde proviene esa agua y qué otros usos compiten por ella.

El agua residual en centros de datos no resuelve todo, pero cambia la ecuación

Reutilizar aguas residuales tampoco convierte automáticamente a un centro de datos en sostenible.

El tratamiento requiere infraestructura, energía, mantenimiento y controles de calidad. No todas las aguas residuales tienen la misma composición y no todas las ciudades cuentan con redes capaces de llevar agua tratada hasta instalaciones industriales.

Además, los centros de datos siguen enfrentando una demanda creciente de electricidad, materiales y territorio. Construir centros de datos más sostenibles requiere pensar simultáneamente en energía, agua, diseño, ubicación y relación con las comunidades donde operan.

Pero reutilizar agua cambia una parte importante de la ecuación.

En lugar de preguntar únicamente cómo conseguir más agua para una industria que crece rápidamente, permite hacer una pregunta más interesante: ¿podemos utilizar mejor el agua que ya tenemos?

La siguiente gran innovación alrededor de la inteligencia artificial podría no ocurrir dentro de un modelo, un chip o un servidor.

Podría ocurrir unos metros más abajo, dentro de una tubería.

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