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En la cima legal, ellas ya ganan más

Las mujeres que lideran las áreas jurídicas de grandes empresas estadounidenses reciben una compensación superior a la de sus colegas hombres. Pero mientras sus salarios aumentan, su representación disminuye. ¿Qué revela esta paradoja sobre el futuro del liderazgo femenino?

En la cima legal, ellas ya ganan más [Imagen por: FCMX]

Las directoras jurídicas de algunas de las mayores empresas de Estados Unidos ganaron 16.1% más que sus colegas hombres en 2025. Pero detrás del avance salarial aparece una paradoja: cada vez menos mujeres están llegando a esos puestos.

Las mujeres abogadas ganan más que los hombres en la cima jurídica de algunas de las mayores empresas de Estados Unidos. Es un cambio significativo en un mundo corporativo donde la desigualdad salarial ha sido una constante. Sin embargo, detrás de esta ventaja económica aparece una contradicción: aunque ellas reciben mejores compensaciones, su representación en los puestos de mayor responsabilidad está disminuyendo.

Las mujeres que ocupan el puesto de general counsel, la máxima responsable jurídica dentro de una compañía, en algunas de las empresas públicas más grandes de Estados Unidos recibieron una compensación 16.1% superior a la de sus pares hombres durante 2025, de acuerdo con el reporte General Counsel Pay Trends de Equilar, elaborado a partir de información presentada ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).

Es una excepción importante dentro de un mercado laboral donde la brecha salarial de género continúa siendo un desafío. También es una señal de cómo está cambiando un puesto que dejó de ocuparse exclusivamente de contratos, litigios y cumplimiento normativo para convertirse en parte de las decisiones estratégicas más delicadas de las empresas.

Más salario, pero no necesariamente más poder

Según el análisis, las directoras jurídicas recibieron un salario base mediano de 672,000 dólares, frente a los 657,000 dólares de los hombres. La diferencia fue todavía mayor en las compensaciones en acciones: aproximadamente 2.3 millones de dólares para las mujeres frente a 1.9 millones para los hombres, según los datos recopilados por Fortune. Ahí está buena parte de la explicación de esa ventaja salarial.

La compensación de los altos ejecutivos ya no depende solamente del sueldo. Bonos, incentivos y, sobre todo, acciones pueden representar una proporción considerable del paquete total. En este caso, las mayores adjudicaciones de capital inclinaron la balanza a favor de las mujeres.

El cambio es considerable. Un año antes, la ventaja salarial femenina en estos puestos era de alrededor de 8%, por lo que la diferencia prácticamente se duplicó. Pero sería apresurado interpretar el resultado como el fin de la desigualdad salarial.

John Gilmore, cofundador y socio gerente de BarkerGilmore, firma especializada en búsqueda de ejecutivos jurídicos que colaboró con Equilar en el estudio, advierte que la compensación depende de múltiples factores: tamaño de la empresa, industria, experiencia profesional y estructura de incentivos, entre otros. El género, por sí solo, no explica la diferencia.

Lo que los datos sí muestran es que las mujeres que consiguen llegar hasta uno de estos puestos pueden alcanzar niveles de compensación superiores a los de sus colegas hombres. Y eso abre una conversación sobre cómo se reconoce el talento en los niveles más altos del liderazgo empresarial.

Las mujeres abogadas ganan más que los hombres, pero son menos

La noticia se vuelve mucho más interesante cuando se observa otro número. Entre 2020 y 2024, la proporción de mujeres entre los general counsel analizados por Equilar cayó de 34.9% a 33.5%. La participación volvió a disminuir ligeramente en 2025.

Es decir: las mujeres que llegan a la cima jurídica están ganando más, pero proporcionalmente son menos las que consiguen llegar hasta ahí. Es una contradicción que aparece también en otras partes del mundo corporativo. Las mujeres pueden obtener buenos resultados, asumir responsabilidades críticas e incluso superar salarialmente a sus colegas una vez que alcanzan determinados niveles, mientras las barreras para acceder a esos mismos puestos permanecen.

Algo similar ocurre con las promociones. Más de 91% de las mujeres puede recibir evaluaciones de desempeño buenas o sobresalientes y, aun así, avanzar profesionalmente menos que los hombres. El problema, entonces, no puede medirse únicamente preguntando cuánto gana una mujer una vez que ocupa uno de los puestos más importantes de una empresa.

También hay que preguntar cuántas consiguen llegar.

Un puesto legal que ya no es solamente legal

Hay otra transformación detrás de los salarios. Ser el principal abogado de una gran compañía significa algo muy distinto a lo que significaba hace algunos años. La compensación mediana de los general counsel de las compañías analizadas por Equilar pasó de 2.8 millones de dólares en 2020 a 3.4 millones en 2024, un aumento de 20.5%. Equilar atribuye parte de ese crecimiento al peso cada vez mayor de las responsabilidades legales, regulatorias y estratégicas.

Las empresas necesitan hoy a sus líderes jurídicos para navegar asuntos que van mucho más allá del derecho corporativo tradicional: inteligencia artificial, privacidad, ciberseguridad, regulación tecnológica, riesgos geopolíticos y gobierno corporativo. Eso convierte al puesto en una pieza más cercana al centro de la estrategia empresarial.

Y también ayuda a explicar por qué las compañías están dispuestas a competir, y pagar más, por profesionales con experiencia comprobada.

La transformación también explica por qué algunas mujeres abogadas ganan más que los hombres en estas posiciones. La compensación responde a responsabilidades cada vez más complejas, aunque los datos disponibles no permiten atribuir la ventaja salarial exclusivamente a ese factor.

La excepción confirma una brecha mucho mayor

El contraste con el resto del mercado laboral estadounidense es enorme. Durante el segundo trimestre de 2026, las mujeres que trabajaban tiempo completo en Estados Unidos tuvieron ingresos semanales medianos de 1,131 dólares, equivalentes a aproximadamente 82% de los 1,380 dólares recibidos por los hombres, de acuerdo con el Bureau of Labor Statistics.

Incluso entre las ocupaciones profesionales y gerenciales, los hombres continuaron ganando más.

La situación tampoco ha quedado resuelta en los niveles directivos. Las mujeres ocupan 31% de los puestos de liderazgo sénior en empresas estadounidenses, frente a 35% en 2024, según Women in Business 2026 de Grant Thornton.

Por eso el caso de las directoras jurídicas resulta relevante: demuestra que una brecha salarial puede invertirse en un pequeño grupo sin que las barreras de representación hayan desaparecido.

¿Y México? La brecha salarial sigue abierta

El contraste también resulta útil para observar el mercado mexicano.

En México, la desigualdad salarial promedio entre hombres y mujeres alcanza 16.6%, y puede ampliarse hasta 21.3% en puestos de liderazgo y mayor responsabilidad, según la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026.

Dentro de la profesión jurídica, además, los datos disponibles todavía muestran diferencias. Durante el primer trimestre de 2026, las mujeres representaban 41.6% de las personas empleadas como abogadas en México, frente a 58.4% de hombres. Los salarios promedio reportados fueron de 8,890 pesos mensuales para ellas y 12,700 para ellos, aunque Data México advierte que las estimaciones salariales tienen baja precisión estadística y no deben tomarse como conclusiones definitivas.

La comparación no significa que Estados Unidos haya resuelto la desigualdad ni que México siga exactamente el mismo camino. Muestra algo más útil: la equidad laboral no avanza de manera lineal.

Una empresa puede cerrar una brecha salarial y mantener intacto un problema de acceso. Puede aumentar el número de mujeres y seguir pagando de manera desigual. Puede promoverlas, pero concentrarlas en determinadas funciones.

Medir el progreso requiere observar todas esas variables al mismo tiempo.

El futuro del liderazgo: más mujeres abogadas en la cima

Que las mujeres abogadas ganan más que los hombres en determinados puestos directivos de Estados Unidos es una señal de cambio. Sin embargo, el verdadero avance no puede evaluarse únicamente a través de las compensaciones económicas. El dato más interesante probablemente no sea el 16.1%.

Es la paradoja que lo acompaña. Las mujeres que consiguen llegar hasta uno de los puestos jurídicos más influyentes de las grandes empresas pueden recibir compensaciones extraordinariamente altas. El desafío ahora es conseguir que llegar hasta ahí deje de ser la excepción.

Porque una verdadera transformación del liderazgo no ocurre solamente cuando unas cuantas mujeres rompen el techo salarial. Ocurre cuando hay suficientes oportunidades para que el talento femenino llegue a la cima sin que su presencia siga siendo excepcional.

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