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Cambiar de imagen sin perder la memoria: el reto de una marca de 80 años

El rebranding de Mabe busca actualizar su identidad a los 80 años. El reto es conectar con nuevos hogares sin perder el reconocimiento construido desde 1946.

Cambiar de imagen sin perder la memoria: el reto de una marca de 80 años [Foto por: Mabe]

Un refrigerador puede acompañar varias etapas de una familia. La marca que lleva en la puerta también. El rebranding de Mabe parte de esa relación: actualizar la forma en que la compañía se presenta sin desaprovechar la familiaridad que ha construido durante 80 años. Para una empresa de electrodomésticos, verse vigente y seguir siendo reconocible forman parte del mismo problema de diseño.

La compañía mexicana anunció una renovación de identidad y de arquitectura de marca con motivo de su aniversario. Según el comunicado del 20 de octubre, el cambio acompaña la evolución de su portafolio y busca conectar su trayectoria con tecnología, diseño y sustentabilidad. La pregunta interesante es cómo traducir esas prioridades en algo que el consumidor pueda reconocer y usar.

El rebranding de Mabe empieza con una historia que pesa

Mabe fue fundada en 1946 por Egon Mabardi y Francisco Berrondo; su nombre reúne las primeras letras de ambos apellidos. Esa continuidad le da al aniversario una dimensión estratégica: la empresa tiene un pasado identificable sobre el cual construir una nueva expresión de marca.

Además, su historia corporativa registra la alianza con GE en 1987 y la apertura de su Centro de Tecnología y Proyectos en 1995. Esos hitos permiten leer la renovación actual dentro de una trayectoria de cambios industriales y comerciales, en lugar de reducirla a una celebración.

En una marca histórica, el reconocimiento es un activo que conviene cuidar. El rediseño de Jif, por ejemplo, conservó elementos de su identidad para modernizar su presencia sin perder familiaridad. La comparación sirve para plantear el desafío de Mabe: decidir qué necesita evolucionar y qué ayuda a que la gente siga identificándola.

Una identidad que debe funcionar en el hogar

La arquitectura de marca organiza cómo se relacionan una compañía, sus productos y sus distintas propuestas. Por eso, actualizarla implica algo más amplio que modificar una pieza gráfica: también exige claridad sobre lo que cada producto promete y sobre la experiencia que comparte con el resto del portafolio.

Mabe señala que su renovación busca acompañar soluciones que simplifiquen tareas cotidianas y se integren a nuevas formas de habitar. Sin embargo, el comunicado no detalla cambios específicos de tipografía, paleta o aplicaciones. Tampoco identifica a una agencia responsable ni presenta un calendario de implementación. Con esa información, es posible analizar el objetivo estratégico, pero todavía no evaluar la ejecución completa del sistema visual.

“Las marcas evolucionan cuando saben escuchar a las personas y anticiparse a sus necesidades”, afirmó Federico Montane, director corporativo de marketing, en el comunicado. Su explicación vincula la renovación con una identidad más cercana a nuevas generaciones. La intención plantea una tarea concreta: hacer legible esa evolución en los puntos donde las personas encuentran y eligen sus productos.

El cambio de lenguaje de Mapfre muestra otra dimensión de ese trabajo: ajustar cómo habla una empresa cuando su identidad necesita expresar mejor lo que ofrece. En Mabe, esa coherencia tendrá que conectar comunicación, diseño de producto y experiencia de uso.

La siguiente prueba del rebranding de Mabe

La compañía también sitúa a Mabe Sustentable dentro de esta etapa. De acuerdo con el comunicado, ese marco incorpora eficiencia, ecodiseño y economía circular a sus operaciones y al desarrollo de productos. Son prioridades declaradas; el documento no aporta cifras que permitan medir una mejora ambiental atribuible a la renovación de marca.

Para el consumidor, esa promesa puede volverse relevante cuando se traduce en información comparable: consumo de energía, durabilidad, posibilidades de reparación o manejo del producto al terminar su vida útil. Es ahí donde el diseño puede ayudar a convertir una intención corporativa en una decisión cotidiana más clara.

El aniversario ofrece una ocasión para volver a presentar a Mabe. La prueba llegará después: que las personas identifiquen la marca de siempre y, al mismo tiempo, entiendan qué les ofrece hoy. Conservar ese vínculo mientras se amplía su significado es el trabajo que la nueva identidad tiene por delante.

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

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Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.