| Work Life

Cupido aparece entre juntas y café —¿qué hacer cuando el amor llega a la oficina?

Para equipos, la clave es claridad antes del conflicto. Para empresas, la decisión queda entre reglas y transparencia, o ruido que frena proyectos cuando una relación se oculta.

Cupido aparece entre juntas y café —¿qué hacer cuando el amor llega a la oficina? [Imágenes: bibitemplates; Mohamed_hassan/Pixabay]

El amor llegó a una oficina de México, y dos personas comparten junta, chats y entregables. Al salir, también comparten planes. Y es que los mexicanos trabajan 2,128 horas al año, de acuerdo con cifras de la La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con tanto tiempo, la convivencia y la interdependencia de tareas acercan a la gente.

El Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio pone números a ese escenario, con 43% de la fuerza laboral manteniendo vínculo afectivo con colegas.

Para los líderes de Capital Humano, el tema llega con promesa y con costo. La misma relación que sube el ánimo puede romper equipos si termina mal.

El amor está en el aire… y en la oficina

La analítica organizacional indica que quienes tienen una relación estable reportan 83% más motivación diaria. También 85% de quienes comparten oficina con su pareja dice que su estado de ánimo mejoró.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta 8.7 de 10 en satisfacción con relaciones personales. Ese bienestar se cuela al clima de trabajo.

El beneficio no viene por sí solo. Depende de madurez y de transparencia dentro del centro de trabajo.

El National Bureau of Economic Research vincula el fin de una relación no declarada con crisis financiera individual y operativa. En paralelo, la retención de talento cae seis puntos porcentuales cuando hay rupturas con conflicto.

El chisme y la percepción de injusticia drenan energía del equipo. También meten ruido en proyectos y en decisiones de liderazgo.

¿Qué dice la regulación?

Rosalinda Ballesteros, directora del IPBI, advierte que el silencio corporativo concentra el riesgo. “Prohibir el afecto es inviable en una cultura de alta convivencia; lo que necesitamos son líderes energizadores que cultiven la confianza”, afirma Ballesteros.

En México, la falta de reglas internas abre la puerta a favoritismo. 68% de profesionales de recursos humanos identifica la percepción de injusticia como la amenaza principal cuando las parejas no lo declaran.

México ratificó el Convenio 190 de la OIT. Ese marco empuja a prevenir violencia y acoso en el trabajo, y a tomar medidas que reduzcan daños cuando hay conflictos.

La NOM-035 también entra por la puerta lateral. Cuando no hay claridad, suben riesgos psicosociales, como hostigamiento o represalias tras una ruptura.

¿Qué hacer ante el amor de oficina?

Ballesteros propone pasar a modelos de bienestar integral y transparencia responsable. Para ella, el bienestar es una habilidad que se entrena, sobre todo en crisis personal.

También llama a que la empresa nutra la conexión humana con reglas y confianza. Ballesteros usa el heliotropismo para explicar qué buscan los colaboradores: líderes que sostengan un ambiente positivo y seguro.

En la práctica, una medida es un protocolo de divulgación voluntaria. La intención no es castigar afectos, es cuidar el mérito en evaluaciones, bonos y promociones.

Otra herramienta son los “contratos de amor”. Ahí la pareja confirma que el vínculo es consensual, protege privacidad y reduce riesgo reputacional ante conflictos o litigios.

La alta dirección puede tratar el tema todo el año, no en febrero. En ese enfoque, 74% de quienes vivieron un romance en la oficina considera la experiencia valiosa para su desarrollo.

Qué significa para trabajadores y empresas

Para trabajadores, la regla básica sería simplemente claridad antes del conflicto. Una relación puede convivir con metas, pero exige acuerdos, límites y una ruta si termina.

Para empresas, el dilema no es amor o disciplina. Es confianza o ruido, mérito o sospecha, reglas o improvisación.

Cuando hay claridad, el profesionalismo resiste mejor las tensiones. Cuando no la hay, el equipo paga la cuenta, aunque nadie firme el recibo.

Author

Author

Sobre el autor