[Imagen: OpenClipart-Vectors/Pixabay]
Estás con tu pareja y abres una hoja de cálculo un domingo por la tarde. Pones tres filas: renta, comida y transporte. Luego agregas una más: boda. Se quedan mirando el número y acuerdan una fecha tentativa.
Según datos de Fintual, una empresa tecnológica que ofrece inversión 100% digital, 1% de los mexicanos vincula sus objetivos de inversión en pareja, boda o compromiso.
Para muchas parejas, la conversación llega tarde. Primero aparece la lista de invitados, luego el lugar y al final, los pagos. La planeación financiera queda como tema pendiente hasta que se vuelve urgente.
Leonardo Castillo, experto en finanzas personales de Fintual, dice que una boda suele requerir reunir una cantidad importante de dinero. También dice que el tiempo y la planificación pueden evitar tensiones entre las parejas.
Cuando el compromiso se vuelve un gasto
El costo empuja decisiones rápidas. Muchas parejas resuelven con pagos cercanos y ahorro acelerado. O con deuda, que se siente como salida fácil cuando el calendario aprieta.
Castillo plantea la boda como una meta que necesita orden. Hablar del monto y del plazo reduce discusiones después. También permite repartir aportes sin improvisación.
Los objetivos ligados a boda o compromiso aparecen como excepción. Si casi nadie invierte con ese fin, muchas parejas llegan al gasto sin un plan de ahorro definido.
Fintual observa paridad por género en quienes ahorran con ese objetivo. Hombres representan 50.86% y mujeres 49.14%. También hay diferencias en el plazo, ya que 54% de los hombres lo ve como objetivo de inversion de corto plazo, con máximo 12 meses. Mientras tanto, 44% de las mujeres lo ve como mediano plazo, entre 13 y 60 meses.
Cómo invertir en pareja sin caer en deuda
Un gasto promedio de boda en México ronda 180,000 pesos para 140 personas, con base en el Informe del sector nupcial 2025. Ese monto obliga a decidir si el plan será de meses o de años.
Castillo recomienda pensarlo como meta de mediano plazo. La idea es planificar y usar la tasa de interés a favor, es decir, el porcentaje que puede crecer tu dinero con el tiempo. También busca evitar endeudamiento.
“Definir este objetivo desde antes te ayuda a valorar cuánto ahorrar, a qué plazo y cómo organizar tus aportes de forma más clara. Cuando inviertes a largo plazo, no solo cuentan los aportes que haces, sino también cómo esos recursos se reinvierten con el tiempo. Empezar antes le da más tiempo a tu dinero para trabajar, lo que puede ser tan relevante como el monto que aportas cada mes.” dice Castillo.
Castillo propone tres pasos para arrancar.
- Tener un monto objetivo, aunque sea aproximado. No necesitan el número exacto para empezar. Tener una referencia te ayuda a dimensionar el objetivo y a decidir cuánto ahorrar desde hoy.
- Definir un plazo realista. El tiempo que te das para ahorrar determina cuánto necesitas aportar cada mes y qué tan alcanzable se siente el objetivo.
- Definir cuánto pueden ahorrar sin sufrir. Usar referencias simples y métodos manejables, como la regla 50 (gastos)/30 (deudas)/20(ahorro), puede ayudar a ser constante y definir un monto mensual sostenible.

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