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Más que dinero: el costo que hay detrás de los productos con nicotina

El impacto ambiental de los productos de nicotina va mucho más allá del humo.

Más que dinero: el costo que hay detrás de los productos con nicotina [Imagen: Getty Image]

Camina por casi cualquier calle, playa o parque de la ciudad y las verás: colillas de cigarro esparcidas por la banqueta, escondidas entre las grietas o arrastradas por la marea hasta la orilla; 4,500 millones de ellas. Son tan comunes que se han vuelto casi invisibles. Pero esta omnipresencia oculta una creciente crisis ambiental, que no ha hecho más que intensificarse a medida que evolucionan los productos de nicotina.

Durante décadas, las colillas de cigarrillos han sido el residuo más común en el mundo. El filtro, a menudo confundido con un material biodegradable, está hecho de acetato de celulosa, un tipo de plástico que puede permanecer en el medio ambiente durante años. Estos filtros no se quedan ahí sin más; se descomponen en microplásticos que liberan sustancias químicas tóxicas como arsénico y plomo en el suelo y agua. El resultado es una contaminación generalizada que afecta a ecosistemas mucho más allá del lugar donde alguien tira una colilla.

Multiplicación, problema de fondo

El auge de los cigarros electrónicos y los vaporizadores desechables ha introducido una nueva categoría de residuos, que combina plástico, componentes electrónicos y residuos peligrosos. La mayoría también contiene baterías de iones de litio, placas de circuitos y líquido de nicotina residual.

Según el Centro para la Salud Ambiental de Estados Unidos, estudios académicos han detectado sustancias químicas tóxicas como plomo, arsénico, níquel y cadmio en algunas de las marcas más populares de cigarro electrónicos desechables. En ese país, se desechan más de cinco vaporizadores desechables por segundo; esto representa la alarmante cifra de 150 millones de dispositivos al año.

Recientemente, incluso han llamado la atención de las ardillas que, según expertos, confunden el olor a frutas de los vaporizadores con comida. Una eliminación inadecuada también puede liberar sustancias nocivas y suponer un riesgo de incendio en los sistemas de gestión de residuos. Sin embargo, no existe una guía clara sobre cómo reciclarlos ni sobre maneras fáciles y seguras de desecharlos.

Las bolsitas de nicotina también tienen un impacto en el medio ambiente. Envasadas en recipientes de plástico y comercializadas como productos de un solo uso, contribuyen al creciente flujo de residuos de dicho material. Como se ha informado en noticias recientes, las bolsas se suelen tirar al suelo o a la basura común, donde liberan nicotina y otras sustancias químicas al medio ambiente.

Durante años, la responsabilidad de la limpieza ha recaído sobre las ciudades, los contribuyentes y voluntarios. En las jornadas de limpieza de playas, las colillas de cigarro suelen ser el residuo más frecuente. Los municipios se enfrentan a costosos esfuerzos de limpieza.

Otros sectores han comenzado a afrontar la realidad de la eliminación de residuos electrónicos, microplásticos y desechos de un solo uso. Desde la electrónica hasta el embalaje, las empresas se ven impulsadas hacia la responsabilidad ampliada del productor: sistemas que exigen a los fabricantes que contabilicen el ciclo de vida completo de sus productos, incluyendo su eliminación y reciclaje. Sin embargo, los productos de nicotina no han sido objeto del mismo nivel de investigación a pesar del enorme volumen de residuos que generan.

Eso tiene que cambiar.

¿Adónde van todos esos filtros, bolsas y productos desechados? La innovación en este ámbito debe abarcar los materiales, la reducción de residuos y las soluciones para el final de su vida útil. También existen oportunidades para un etiquetado claro sobre la eliminación y restricciones en los dispositivos de un solo uso.

Si queremos ecosistemas más limpios y personas más sanas, es hora de sacar a la luz el coste medioambiental de los productos de nicotina y situarlo en el centro del debate.

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Sobre el autor

CEO y presidenta de Truth Initiative.