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El emprendimiento mexicano tiene una brecha cuando esas empresas buscan escalar, De acuerdo con el reporte Women in Entrepreneurship, elaborado por Endeavor Data Unit. Y es que las mujeres representan casi la mitad de los emprendedores en México, pero representan solo 8% de los fundadores de las 100 scaleups mejor capitalizadas del país.
La distancia entre emprender y escalar revela una desconexión en el ecosistema. Las mujeres crean empresas, pero no acceden con la misma frecuencia al capital, las redes y los recursos que permiten crecer.
Los equipos fundadores mixtos levantan más capital
El reporte muestra otra tensión: los equipos fundadores mixtos levantan más capital que los equipos integrados solo por hombres. Entre las 100 scaleups mejor capitalizadas de México, los equipos con hombres y mujeres levantaron 269.04 millones de dólares en promedio.
En contraste, los equipos fundados solo por hombres levantaron 149.23 millones de dólares en promedio. Esto significa que los equipos mixtos levantaron 1.8 veces más venture capital por empresa.
La ventaja también aparece en el crecimiento de plantilla. Las scaleups con equipos mixtos crecieron 19% durante el último año. Las fundadas solo por hombres crecieron 2% en el mismo periodo.
A pesar de esos resultados, la composición del top 100 sigue concentrada. El 81% de las scaleups mejor capitalizadas tiene equipos fundadores integrados solo por hombres, mientras que 19% corresponde a equipos mixtos.
La diversidad funciona, pero no atrae capital para mujeres fundadoras solas
Ninguna de las 100 scaleups mejor capitalizadas de México fue fundada solo por mujeres. El dato resume una de las brechas centrales del estudio: la diversidad muestra resultados, pero aún no se traduce en acceso proporcional.
El acceso al venture capital marca una parte de esa diferencia. En México, las startups fundadas solo por mujeres concentran 4.5% del venture capital. La cifra contrasta con el desempeño de los equipos mixtos.
La composición de los fondos también ayuda a explicar el problema. Las mujeres ocupan 20.4% de las posiciones ejecutivas en los 20 fondos de venture capital más activos en México. Los hombres ocupan 79.6%.
Además, el reporte señala que ninguna de esas firmas fue fundada por mujeres. Esta ausencia importa porque los socios fundadores definen cultura, tesis de inversión y acceso a redes dentro de cada firma. Y es que el venture capital no solo financia empresas. También valida modelos de negocio, trayectorias y perfiles de liderazgo. Por eso, quien toma decisiones influye en quién recibe capital.
El estudio identifica un mecanismo frecuente en la inversión: el reconocimiento de patrones. Los inversionistas suelen comparar nuevas oportunidades con casos de éxito previos. Si esos casos fueron liderados en su mayoría por hombres, el patrón puede reforzar perfiles similares.
La importancia de la inclusión en el networking
La brecha también aparece en etapas tempranas. De las scaleups fundadas solo por hombres, 50.6% reportó inversión ángel. En los equipos mixtos, la proporción fue de 31.6%.
La inversión ángel depende de relaciones, referencias y confianza informal. Cuando esas redes concentran perfiles masculinos, el acceso al capital puede iniciar con una desventaja.
Las emprendedoras perciben esa diferencia. Cerca de 80% considera que recibe menos inversión que sus pares hombres debido a su género. Además, 56% siente que los inversionistas las han evaluado con mayor escepticismo.
El reporte también identifica barreras fuera del capital, ya que 70% de las emprendedoras indicó haber sido subvaluada o ignorada en entornos profesionales. El mismo porcentaje reportó exclusión de redes informales dominadas por hombres.
A eso se suma que 73% dijo haber recibido juicios negativos por mostrarse firme o ambiciosa. El hallazgo apunta a una doble exigencia. Las fundadoras necesitan defender su visión, pero pueden recibir castigos sociales por hacerlo.
Las cargas de cuidado también influyen en el tiempo disponible para construir empresas. Casi siete de cada 10 emprendedoras indicaron que el trabajo no remunerado afecta su tiempo y energía laboral. El reporte señala que las mujeres en México dedican 42 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Esa carga representa 121% más tiempo que los hombres.
El ecosistema reconoce parte del valor de la diversidad. El 78% de los hombres emprendedores encuestados considera que la diversidad de género mejora el desempeño de sus empresas. Los beneficios más citados fueron cultura organizacional, entendimiento del mercado y atracción de talento.
Sin embargo, levantar capital quedó en último lugar entre los beneficios percibidos. Solo 41% lo vinculó con diversidad, aunque los equipos mixtos levantaron más capital en promedio.
¿Qué necesita el ecosistema?
Esa diferencia muestra una oportunidad para el ecosistema. La diversidad ya aparece asociada con desempeño, capital y crecimiento. El reto está en convertir esa evidencia en mecanismos de acceso.
El estudio plantea que las emprendedoras no requieren solo mentoría informal. Durante el último año, 93% ofreció mentoría a otras mujeres, pero solo 43% recibió mentoría.
La mentoría entre mujeres ayuda a crear comunidad y redes. También aporta inspiración. Pero solo 20% de las emprendedoras dijo que esa mentoría le ayudó a acceder a inversión o capital.
Para que más mujeres lleguen a la etapa de scaleup, el ecosistema necesita rutas formales hacia capital, redes de valor y desarrollo de habilidades. Y es que no se trata solo de abrir conversaciones, la oportunidad está en cambiar cómo se distribuye el acceso.
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