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No puedes construir tu futuro de IA sobre cimientos rotos

Si resuelves cuatro deudas acumuladas, eliminarás la ineficiencia.

No puedes construir tu futuro de IA sobre cimientos rotos [Foto: Getty Images]

Todas las grandes empresas están implementando programas de inteligencia artificial (IA). Casi ninguna está preparada para ello.

Genpact, en colaboración con HFS Research, encuestó a más de 2,000 ejecutivos de empresas de diversos sectores y funciones como parte de nuestro estudio sobre cómo cuatro deudas empresariales determinarán el éxito o el fracaso de su futuro en IA. Los resultados confirman y aclaran lo siguiente: la ambición es alta, la preparación es baja y la brecha entre ambas se está ampliando.

Los datos son inequívocos: el 85% de los líderes afirma que sus bases subyacentes, la fragmentación de datos, los procesos sin control, los sistemas obsoletos y el talento con formación insuficiente están obstaculizando activamente sus inversiones en IA. Las empresas destinan el 13% del gasto promedio por función a la IA. Las bases sobre las que se sustenta este gasto no están preparadas. Implementar la IA sobre procesos que nunca se diseñaron para ella no genera valor, sino que perpetúa el costo del statu quo a la velocidad de la máquina.

Una falla estructural y cuatro deudas acumuladas

La deuda empresarial no aparece en el balance. Se acumula silenciosamente, en sistemas que se mantienen unidos por el conocimiento tácito, en datos en los que nadie confía plenamente. A menudo, los procesos están tan plagados de soluciones provisionales que se han convertido en la norma. Y con una plantilla tan acostumbrada a la disfunción, ya ni la perciben.

Cuatro formas distintas de este problema se combinan para formar una única falla estructural. El instinto nos lleva a tratarlas por separado. Ese instinto es erróneo.

1. Deuda tecnológica. Los sistemas centrales tienen, en promedio, 10 años de antigüedad. Los desarrolladores dedican la mayor parte de su tiempo a mantener viva esa infraestructura, en lugar de construir lo que la IA realmente requiere.

2. Deuda de datos. La mayoría de los datos funcionales no están preparados para la IA. Los equipos dedican sus días a conciliarlos, corregirlos y prepararlos. El trabajo que no produce resultados desplaza el trabajo que sí lo hace.

3. Deuda de procesos. La mitad de los procesos empresariales requieren intervención manual de principio a fin. No se puede automatizar de forma fiable lo que no se ha definido de forma fiable.

4. Deuda de talento. Las organizaciones contratan trabajadores del conocimiento para que piensen y decidan. Los sistemas deficientes hacen que la mayoría de ellos no hagan ninguna de las dos cosas.

Descubrimos que estas cuatro deudas consumen más del 40% de la capacidad de la empresa, lo que significa que gran parte del motor se mantiene en marcha sin hacer nada. Si se soluciona una sin solucionar las demás, se automatiza la ineficiencia en lugar de eliminarla. El patrón de fallo es siempre el mismo: si se trata una deuda de forma aislada, las demás absorben la presión.

La inteligencia de procesos es la capa de integración

Las cuatro deudas no fallan de forma independiente. Fallan conjuntamente en la última milla, donde la IA se enfrenta a la complejidad real del funcionamiento de una empresa. Esa es la brecha de inteligencia de procesos.

Los modelos de vanguardia son extraordinarios. Gestionan aproximadamente el 80% de la mayoría de las tareas empresariales. El 20% restante es donde reside la verdadera actividad empresarial. Se trata de las excepciones y los casos límite, las decisiones que conllevan un riesgo real.

Para cerrar esa brecha se requiere un conocimiento profundo del flujo de los procesos, de dónde fallan los datos y de dónde influye el juicio humano en el resultado. La inteligencia de procesos es la capa integradora que permite resolver las cuatro deficiencias. Es el nexo de unión entre un plan de transformación y su resultado.

No hay inteligencia artificial sin inteligencia de procesos. Esa es la convicción que nos guía.

Lo que sabe el 6%

Descubrimos que solo el 6% de las empresas cumplen con los requisitos para ser consideradas solucionadoras de deudas con éxito, mientras que el 51% no tiene ningún plan de resolución implementado. La diferencia radica en la ejecución.

Quienes han demostrado su capacidad para resolver problemas de deuda lo consideran una responsabilidad del CEO, no un simple proyecto de TI. Las deudas que abarcan datos, procesos, tecnología y talento no pueden recaer en una sola función, y los líderes que están teniendo éxito lo saben. Comparten una idea que otros no han asimilado: no se puede resolver un problema complejo con una sola apuesta. No eligen la deuda más visible para financiar. Invierten en las cuatro áreas, porque entienden que el progreso en una se ve contrarrestado por la debilidad en otra. Los cimientos son sólidos en todas partes o no lo son.

Y se acumulan. Cada implementación crea componentes reutilizables, modelos entrenados y conocimiento institucional codificado. El primer paso es el más difícil. El décimo es muchísimo más fácil. Esa es la naturaleza de la ventaja, y pertenece a quien empieza.

La ventana esta abierta pero no indefinidamente

Según nuestro estudio, la resolución de estas cuatro deudas en las empresas del Global 2000 podría acelerar el crecimiento de los ingresos un 8% y reducir los costos operativos un 16%. Se trata de la mayor oportunidad de mejora del rendimiento empresarial sin explotar en la actualidad. Y beneficia a quien actúe primero.

La responsabilidad recae en los líderes dispuestos a realizar el trabajo fundamental, no solo a financiar la tecnología. La brecha se agrava cada trimestre que una organización espera. Construyan los cimientos o se quedarán atrás.

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Sobre el autor

Balkrishan “BK” Kalra es presidente y director ejecutivo de Genpact.