| News

El pan de muerto tiene mucha vida

Una tradición también puede explicar decisiones de negocio. Los hábitos de compra del pan de muerto ofrecen pistas sobre anticipación, consumo y diferencias locales.

El pan de muerto tiene mucha vida [Imagen por: FCMX]

Antes de llegar a la ofrenda, el pan de muerto ya mueve compras, reuniones y decisiones de negocio. Los datos de consumo digital muestran cómo una tradición encuentra más espacio en la vida cotidiana.

El pan de muerto tiene una ventaja que muchas marcas quisieran: cada año hay personas esperando su regreso. Su sabor anuncia una temporada, activa recuerdos y ofrece un pretexto para compartir la mesa. La compra puede empezar con un antojo y terminar con los preparativos de una reunión.

Esa capacidad de reunir explica parte de su valor para panaderías, cafeterías y comercios. Alrededor del pan aparecen bebidas, otros alimentos y distintas ocasiones de consumo. La tradición tiene una dimensión económica que comienza antes de colocar la primera pieza en la ofrenda.

La Radiografía del Pan de Muerto de Rappi, publicada en octubre de 2026 con información de las temporadas de 2025 y 2024, permite observar ese comportamiento dentro de la plataforma. Su alcance es específico: describe las compras de sus usuarios en México, sin representar por sí sola a todo el mercado nacional.

Octubre también se sienta a la mesa

El reporte registra un aumento de 83% en ventas entre las semanas del 13 al 19 y del 20 al 26 de octubre. La comparación muestra una aceleración antes de los días centrales de la celebración.

Para Rappi, ese comportamiento apunta a una temporada que se extiende durante varias semanas. La información publicada, sin embargo, no permite establecer por sí sola cuánto se ha alargado frente a años anteriores.

Lo que sí plantea es una pregunta útil para los negocios: ¿cómo atender una demanda que ya está activa antes de noviembre?

Para una panadería, la respuesta implica decidir cuándo encender los hornos para este producto, cuánto producir y cómo distribuirlo. También supone entender qué busca quien lo compra: una pieza para acompañar el café, varias para llevar a una reunión o un pan destinado al altar.

La celebración reúne esas ocasiones bajo un mismo significado. Los rituales de memoria dan contexto a la compra y explican por qué ciertos productos conservan un lugar propio en el calendario, incluso cuando cambian los canales para conseguirlos.

El antojo ocupa una parte del carrito

Uno de los datos más reveladores del reporte está en la composición de las compras. El pan representa menos de una quinta parte del valor del pedido, mientras el resto corresponde a otros artículos que acompañan la ocasión.

El gasto promedio de los pedidos que lo incluyeron creció 13% frente al año anterior. Para el 1 y 2 de noviembre, el incremento superó 30%, según la empresa. Son resultados históricos del análisis, no cifras de noviembre de 2026.

Esto permite pensar en el pan de muerto como parte de una compra más amplia. No demuestra que una pieza provoque todo el gasto adicional, pero sí muestra que comparte carrito con otros productos.

Hay un contexto más amplio para esa convivencia. En un análisis de Kantar sobre Día de Muertos, el volumen de chocolate de mesa creció 64% durante la temporada estudiada. Es una medición distinta a la de Rappi, aunque ayuda a entender cómo una celebración moviliza categorías que suelen disfrutarse juntas.

Para los comercios, la oportunidad consiste en comprender la ocasión completa: qué se comparte, en qué cantidades y con qué anticipación se compra. Esa lectura puede orientar la producción y el surtido con más precisión que una promoción centrada únicamente en vender más piezas.

Una tradición, distintos hábitos locales

El mapa de compras también tiene matices. Culiacán encabeza las ciudades con más ventas de pan de muerto en Rappi, seguida de Ciudad de México, Hermosillo y Durango. El orden corresponde a la actividad dentro de la aplicación; no constituye un ranking del consumo nacional.

Durango destaca por acercarse a tres piezas por pedido. En Ciudad de México, el gasto por pieza supera el doble del registrado en las ciudades del norte incluidas en esa comparación.

La diferencia abre preguntas sobre precios, tamaños y oferta disponible. El reporte no desglosa esas variables, por lo que sería precipitado atribuir el resultado únicamente a una preferencia por versiones más sofisticadas o costosas.

Para los negocios, la lectura práctica es que una misma tradición puede requerir decisiones diferentes según la ciudad. Las cantidades, presentaciones y precios necesitan responder al entorno local.

En ese escenario, el descubrimiento gastronómico también ocurre en las pantallas. La presencia digital añade otro espacio donde una panadería puede ser encontrada, comparada y elegida. La calidad de la experiencia empieza desde cómo presenta su producto y continúa hasta que este llega a la mesa.

Lo clásico también tiene futuro

Entre las opciones registradas por Rappi, el pan tradicional con azúcar mantiene el protagonismo. Convive con distintos tamaños y presentaciones, desde piezas individuales hasta paquetes y formatos grandes.

El dato ofrece una perspectiva para una industria acostumbrada a buscar novedades: conocer lo que la gente quiere repetir también puede orientar buenas decisiones.

Hay espacio para experimentar con recetas y formatos. Pero alrededor del producto conocido existen otras posibilidades de mejora: facilitar pedidos anticipados, explicar las porciones, cuidar el traslado y organizar la producción para responder a los momentos de mayor demanda.

Más ventas tampoco equivalen automáticamente a mayor rentabilidad. El reporte no informa sobre márgenes, costos de producción, comisiones o desperdicio; esas variables determinarán qué tan provechosa resulta la temporada para cada establecimiento.

El pan de muerto conserva algo difícil de fabricar desde una estrategia comercial: un motivo para volver. Para los negocios que participan en esta tradición, el futuro puede comenzar ahí, en entender qué hace que alguien quiera repetir una compra y compartirla con alguien más.

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

    View all posts

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

    View all posts

Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.