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El talento en México no quiere trabajar menos, quiere trabajar mejor

Para bien o para mal, el lugar de trabajo y los jefes se convierten en un estresor o ayudan a disminuir el desgaste de las personas.

El talento en México no quiere trabajar menos, quiere trabajar mejor [Imagen impulsada por IA]

Durante años he observado que el compromiso laboral se asoció con disponibilidad total, jornadas extensas y presencia constante. Hoy, esa lógica empieza a perder vigencia. En México, el talento sigue comprometido con su empleo, pero bajo nuevas reglas: mayor conciencia del bienestar, expectativas más claras hacia las empresas y una necesidad explícita de establecer límites. El mensaje no es trabajar menos, sino trabajar mejor.

Esta transformación aparece documentada en distintos estudios recientes sobre compromiso laboral y bienestar organizacional. En conjunto, los datos dibujan un cambio profundo en la relación con el trabajo, que obliga a los empleadores a replantearse cómo sostienen el compromiso rumbo a 2026.

Optimismo personal frente a un entorno incierto

El estudio El futuro laboral y el compromiso del talento frente a 2026, elaborado por Pluxee en colaboración con Ipsos, ofrece una radiografía de esta nueva premisa. La investigación se basa en una encuesta aplicada a 8,700 personas en 10 países, incluido México, y se complementa con 80 testimonios cualitativos que profundizan en la experiencia cotidiana del trabajo.

Tras consultar este informe, llama la atención el nivel de optimismo personal. En México, 88% de los encuestados afirma sentirse animado respecto a su futuro, el porcentaje más alto entre los países participantes. También se observa una percepción relativamente positiva sobre el futuro del país y del planeta, pese a un entorno global marcado por la incertidumbre económica, social y ambiental.

Este dato no es menor: revela una disposición emocional favorable que, en teoría, podría traducirse en mayor compromiso. Sin embargo, el optimismo no elimina las tensiones que atraviesan la vida laboral.

¿Cuáles son las preocupaciones del talento en México? 

El ánimo de los colaboradores convive con inquietudes persistentes. La inseguridad se mantiene como la principal preocupación: 38% de las personas en México afirma que no puede dejar de pensar en ella. A esta se suman el cambio climático y el temor a padecer una enfermedad grave, factores que influyen de forma directa en el bienestar emocional y en la manera en que las personas se relacionan con su trabajo.

El contexto importa porque condiciona la experiencia laboral. El trabajo no ocurre en aislamiento: se vive en medio de presiones externas que afectan la concentración, la energía y la capacidad de involucramiento. En este escenario, las organizaciones se convierten, para bien o para mal, en un espacio que puede amortiguar o amplificar el desgaste.

Cuando el trabajo se convierte en un factor de riesgo

La Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otros organismos, ha advertido que, en ausencia de entornos laborales favorables, el trabajo puede elevar el estrés y la tensión. Así que la consigna para 2026 se repite con respecto a otros años: hay una necesidad importante de que los líderes entiendan cómo gestionar riesgos psicosociales con acciones concretas, más allá de intervenciones individuales.

Entre las recomendaciones destacan la adopción de medidas sobre condiciones y entorno laboral —como esquemas de flexibilidad y marcos para prevenir y atender violencia y acoso—, así como la capacitación de líderes y mandos para reconocer señales de malestar, responder a tiempo y fortalecer habilidades de comunicación y escucha.

La OMS también enfatiza la importancia de implementar apoyos para personas que viven con problemas de salud mental, mediante ajustes razonables como horarios flexibles, adecuación de tareas o permisos para atención médica, además de asegurar condiciones habilitadoras: liderazgo, políticas claras, presupuesto, no discriminación y participación de los trabajadores, y una integración de estas acciones en los sistemas de seguridad y salud en el trabajo.

Bienestar laboral alto, pero con fricciones internas

En este contexto, México reporta una calificación promedio de bienestar laboral de 8.6 sobre 10, la más alta del estudio de Pluxee. El dato sugiere que, en términos generales, las personas perciben condiciones favorables en su experiencia laboral.

No obstante, el informe advierte una caída en esta percepción dentro de organizaciones con más de 5,000 empleados. La diferencia apunta a fricciones asociadas al tamaño, la complejidad operativa y la dificultad de sostener prácticas de bienestar homogéneas a gran escala.

La lectura se refuerza al contrastar estos resultados con los datos del Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI). A través de su metodología Factor Wellbeing, el organismo identifica avances en bienestar organizacional, pero también un punto crítico persistente: la falta de desconexión del trabajo – por ejemplo- al finalizar la jornada. En pocas palabras: ¡no hay manera de desconectarnos! Y esto viene con un impulso por un liderazgo de control.

En 2025, el indicador con menor puntuación en el análisis del IPBI fue: “Al salir del trabajo tengo tiempo y energía para convivir”, con 3.56 puntos. El dato contrasta con la calificación más alta del índice: el trabajo significativo, que alcanza 4.6 sobre 5 y se mantiene como el principal motor del compromiso laboral.

Es una combinación: las personas encuentran sentido en lo que hacen, no quieren abandonar sus empleos, pero enfrentan dificultades para gestionar la carga y recuperar energía fuera del trabajo. A la par, tres indicadores vinculados a la gestión de cargas confirman un patrón de sobrecarga y multitarea en la vida de millones de mexicanos. Es decir, va al alaza el número de personas que reportan demasiado trabajo para hacerlo bien, tareas simultáneas constantes y efectos personales o emocionales asociados con la carga laboral.

Compromiso laboral, pero con límites claros

Lejos de una desconexión generalizada o de un desapego masivo, los datos muestran que los colaboradores mantendrán su compromiso, pero con límites “de la mejor manera posible”. 

En México, 39% de las personas afirma que cumple con lo que solicita su liderazgo directo, pero cuando las demandas se exceden lo hacen evidente. Esta proporción es mayor a la observada en otros países incluidos en el estudio sobre futuro laboral y el compromiso del talento.

Al mismo tiempo, cerca de una cuarta parte de los entrevistados presenta señales de bajo involucramiento o desinterés, un recordatorio de que el compromiso no es uniforme ni automático. La diferencia está en cómo las personas negocian su relación con el trabajo y qué están dispuestas a ceder.

El lugar del trabajo en la vida para el talento en México

El cambio también se refleja en la jerarquía de prioridades. 40% de las personas encuestadas considera que su vida personal pesa más que el trabajo. 44% afirma que ambas dimensiones tienen la misma importancia, el porcentaje más alto entre las economías emergentes. Solo 17% coloca el trabajo como el centro de su vida.

El patrón dibuja un compromiso que se construye desde el equilibrio y el sentido, no desde la disponibilidad total. El trabajo es relevante, pero deja de ocupar un lugar absoluto.

Cuando se analiza qué esperan las personas de las organizaciones, emergen con claridad ciertos atributos: un ambiente laboral agradable, un entorno sano y retador, y oportunidades de aprendizaje y desarrollo encabezan la lista de factores más valorados.

Al momento de elegir empleador, el salario es un factor central, pero comparte importancia con prestaciones alineadas a necesidades reales, propósito y ética empresarial, así como con la forma de hacer negocios. El mensaje es consistente: seguridad económica y coherencia organizacional pesan en conjunto.

En términos de lealtad, 61% de las personas afirma que permanecería en su empresa el mayor tiempo posible, mientras que 30% lo haría sólo mientras el trabajo conserve interés. Estos datos ayudan a explicar por qué fenómenos como la Gran Renuncia han tenido un impacto más acotado en México que en otros mercados.

Así que para este año, más que una ruptura con el trabajo, lo que se observa es una redefinición del compromiso. Las personas siguen dispuestas a involucrarse, pero bajo condiciones que les permitan sostener su bienestar en el tiempo.

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Author

  • Ivonne Vargas

    es una destacada experta en capital humano y desarrollo profesional, con más de 15 años de experiencia ayudando a personas a transformar sus carreras. Es licenciada en Periodismo y Administración por la UNAM, y maestra en Psicología Positiva por Tecmilenio.

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Sobre el autor

es una destacada experta en capital humano y desarrollo profesional, con más de 15 años de experiencia ayudando a personas a transformar sus carreras. Es licenciada en Periodismo y Administración por la UNAM, y maestra en Psicología Positiva por Tecmilenio.