| Design

Entropismo o Cloud Dancer —cómo elegir si tu marca comunicará ruptura o calma en 2026

La cultura oscila entre suciedad y vacío; mientras que el desorden pide reparación y regeneración, el espacio en blanco pide transformación y calma.

Entropismo o Cloud Dancer —cómo elegir si tu marca comunicará ruptura o calma en 2026 [Imagen impulsada por IA]

En una sala de exhibición, la gente se detiene frente a prendas con manchas, bordes deshilachados y zonas quemadas. Nadie pregunta si “se arruinaron”, la pregunta es qué historia cuenta ese desgaste.

En The Future 100, el reporte anual de VML Intelligence presenta sus predicciones para 2026 e identifica 100 tendencias en 10 sectores, que abarcan cultura, tecnología, viajes y hostelería, marcas y marketing, alimentación y bebidas, belleza, comercio minorista, lujo, salud e innovación.

En esta edición, VML Intelligence identifica un trasfondo distópico que despierta una creatividad desafiante y valiente. “Tras otro año marcado por la agitación, un panorama sombrío se enfrenta a una oleada de ingenio”. Por ejemplo, el Entropismo, donde “los diseñadores reimaginan la decadencia y el colapso como una vía hacia la renovación”.

Entropismo y la estética del desorden

La limpieza pierde peso como aspiración cultural para 2026. En su lugar, aparecen la tierra, el óxido y el desgaste como lenguaje visual. Lo pulido queda asociado con una perfección sin fricción que convive con sistemas que se agrietan.

La exposición Dirty Looks: Desire and Decay in Fashion, en el Barbican, reúne esa tensión. Jon Astbury, curador asistente, retoma a Mary Douglas y define la suciedad como un asunto fuera de lugar. “La suciedad puede ser cualquier cosa que altere un sistema ordenado”, dice.

Así, la suciedad deja de ser falla y se convierte herramienta. Diseñadores la usan para contar una verdad y marcar resistencia y funciona como recordatorio de ciclos que no se controlan.

El ejemplo de Hussein Chalayan empuja esa idea al límite. Su colección de graduación de 1993, The Tangent Flows, incluyó prendas enterradas durante meses en un jardín de Londres para que se degradaran. Caroline Evans escribe en el catálogo que esas prendas están “cargadas de historia antigua y de sugerencias”.

Otros casos van por el mismo camino. Solitude Studios presentó piezas sumergidas en un pantano. Robert Wun construyó vestidos con señales de daño, como zonas chamuscadas o manchadas de vino. La marca muestra el deterioro y lo usa como parte del diseño.

También regresan motivos como pantanos, brujas y lo marginal. Alice Potts convierte suelo en ornamento. Usa un proceso de “biocouture” que transforma sudor humano en cristales. Dilara Findikoğlu presentó Waking the Witch, con un vestido de silicón que parece alquitrán.

El desorden tiene una lectura política y otra material. Romper convenciones y retar estructuras de poder se parece a lo que pasa en la naturaleza cuando algo se descompone. Ese estado intermedio funciona como antesala de reconstrucción.

“Tal vez la tierra puede ser una especie de liberadora para nosotras, en el futuro”, dijo Karen Van Godtsenhoven, curadora principal de Dirty Looks. Pero esa frase no queda en moda, y permea en otras disciplinas.

Kathleen Ryan imaginó el moho como joyas en Sliced Bread (Golden Hour). Ozruh y ETH Zurich imprimieron piedra con polvo de mármol de desecho para Anti-Ruin en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025. En junio de 2025, Basura y Yerba Madre lanzaron Dirt Shoes, zapatos que se composta y suelta semillas mientras se desintegra.

La suciedad, aquí, no funciona como decoración. Funciona como señal de que el orden anterior ya no sostiene. “La creatividad se convierte en una poderosa salida para el control y el significado; nos permite dar sentido al caos y transformar la ansiedad en expresión”, dijo Jo Hemmings, psicóloga conductual.

Bunny Kinney, director creativo global de Dazed Studio, dice que “La creatividad requiere algún tipo de estímulo emocional del que extraemos algo… Creo que las cosas negativas a veces nos producen reacciones más fuertes”. Así, el desorden se vuelve materia prima y el desgaste, el vocabulario del diseño.

La frontera de la transformación

Si el entropismo abraza la ruptura, otra tendencia empuja hacia el vacío. Un espacio en blanco como inicio. La conversación cultural entra en una etapa de pausa, con una promesa de reinicio.

Los datos que acompañan esta idea dibujan un ánimo difícil. En el plano global, 81% cree que la gente ya no es amable entre sí. 86% cree que hay más división y menos disposición a escuchar. Aun así, 69% dice que se siente con esperanza de forma regular.

Pantone Color Institute eligió Cloud Dancer como tono para 2026. El anuncio provocó un debate interesante; algunas personas lo vieron como elección plana y tras discutieron si siquiera es color. Pero, la intención que se comunica va por más por el lado de la calma y la contemplación.

Pantone define ese blanco como “un símbolo de influencia tranquilizadora en una sociedad frenética que redescubre el valor de la consideración mesurada y la reflexión tranquila”. La imagen que propone es la de un “borrón y cuenta nueva”, un espacio para pensar antes de producir.

Laurie Pressman, vicepresidenta de Pantone Color Institute, plantea el blanco como umbral creativo. “una plataforma de lanzamiento para la expresión creativa, ya que los individuos y las comunidades están experimentando más allá de los límites tradicionales, abriendo la puerta a una mayor imaginación e innovación”, dijo.

Otras marcas de pintura entran en el mismo terreno. Sherwin-Williams eligió Universal Khaki como color del año para 2026, con un mensaje de comodidad y simpleza. Dulux eligió tres tonos de azul, Mellow Flow, Free Groove y Slow Swing, con una invitación a pausar y reiniciar.

La moda también recoge ese registro. Algunas colecciones primavera-verano 2026 mostraron blancos y neutros. Noon by Noor presentó Mirage y la describió como “Delicado, fluido, siempre cambiante según cómo lo mires”. Por otro lado, Ralph Lauren trabajó una paleta de blanco, negro y rojos en una colección minimalista. Asimismo, la marca de Beijing A. A. Spectrum nombró su colección A Renewal.

Qué significa para las marcas

Mientras que la estética del desorden mira al suelo, al residuo y al daño, hay una frontera de transformación que mira al espacio, a la pausa y a lo que falta.

Para las marcas, el reto es mantener la coherencia. Si adoptan la estética del entropismo, el producto y la operación tienen que sostenerlo. Si abrazan el blanco y la calma, la experiencia debe sentirse simple. Lo demás se nota rápido.

Estas dos señales piden decisiones operativas para las marcas creativas. En contenido, el entropismo abre rutas para narrar con materiales, fallas y procesos visibles. Eso implica mostrar reparación, desgaste y ciclo de vida, sin ocultarlos tras una capa “perfecta”.

En producto y diseño, el tema empuja a prototipos que acepten cambio y mantenimiento. Entrarían formatos que se reparan, se transforman o se descomponen con intención. También cambia el lenguaje visual, con espacio para marcas, manchas o textura.

En comunicación, la frontera de transformación pide menos ruido. Si el público asocia saturación con cansancio, el mensaje compite en otro campo. Aquí, importan el ritmo, el silencio y la claridad.

Author

  • Emma Sifuentes

    Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.

    View all posts

Author

  • Emma Sifuentes

    Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.

    View all posts

Sobre el autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, cuenta con más de 20 años de experiencia en la comunicación, tanto en el sector público, como en el privado. Como editora, busca contribuir a la conversación sobre cómo moldear un futuro que valore la humanidad, la justicia y la igualdad.