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Científicos afirman que ver televisión podría reducir silenciosamente el tamaño de tu cerebro

Los adultos que veían la televisión con frecuencia en la mediana edad mostraron posteriormente cambios cerebrales asociados con pérdida de memoria, riesgo de accidente cerebrovascular y demencia.

Científicos afirman que ver televisión podría reducir silenciosamente el tamaño de tu cerebro [Imágenes: Adobe Stock]

Relajarse al final del día es diferente para cada persona, pero a menudo implica sentarse de alguna manera. Puede ser recostarse a leer una novela o relajarse viendo tu serie favorita. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que, a pesar de ser una tarea física similar, “no todas las veces que uno se sienta es igual”.

Un estudio reciente publicado en La Revista de la Asociación de Alzheimer reveló que realizar tareas que requieren esfuerzo mental mientras se está sentado es más beneficioso para la salud cerebral a largo plazo que ver la televisión. El estudio analizó datos del estudio ARIC (Atherosclerosis Risk in Communities), un estudio histórico de larga duración que explora los factores de riesgo relacionados con la salud cardiovascular y cerebral. Los investigadores descubrieron que los adultos que veían la televisión con frecuencia experimentaban cambios estructurales significativos, con pérdida de tejido en áreas relacionadas con la visión, la lógica y la memoria.

“Solemos recomendar al público que no pase demasiado tiempo sentado, pero los expertos quizás deberían ampliar esa recomendación para incluir las actividades que se realizan estando sentado, ya que parecen tener un impacto significativo en la salud cerebral”, declaró Natan Feter, autor del estudio, a Neuroscience News.

El estudio

El estudio analiza datos de participantes inscritos entre 1987 y 1989 en el estudio ARIC, cuyos aproximadamente 1,700 participantes adultos tenían una edad promedio de 53 años. Entre las diversas preguntas que respondieron los participantes se incluyen sus hábitos de ver televisión y el tiempo que pasaban sentados en el trabajo.

Mediante imágenes de resonancia magnética, los investigadores descubrieron que los participantes con hábitos intensivos de ver televisión presentaban diferencias estructurales asociadas con el deterioro cognitivo y la demencia, así como cambios relacionados con los lóbulos occipitales y frontales, que rigen la función ejecutiva y el procesamiento visual.

Si bien los resultados tienen en cuenta factores controlados, como el consumo de alcohol y el índice de masa corporal, el estudio no incluyó una resonancia magnética inicial, por lo que no es posible cuantificar los cambios estructurales individuales exactos, aunque futuros estudios con una resonancia magnética inicial podrían aportar más información.

Las diferencias en los resultados obtenidos al estar sentado y realizar actividades que requieren esfuerzo mental en comparación con ver la televisión se relacionan con el comportamiento del cerebro durante dichas actividades. Por ejemplo, al realizar tareas laborales que implican escribir, resolver problemas, planificar o recuperar información de la memoria, la actividad eléctrica cerebral necesaria para completarlas funciona como un ejercicio para el cerebro. Por el contrario, ver la televisión es una actividad más pasiva que requiere menos esfuerzo cerebral, lo que, con el tiempo, puede provocar cambios estructurales tras años de menor demanda cognitiva.

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Sobre el autor

es becaria editorial en Inc. y Fast Company. Antes de unirse a Mansueto Ventures, realizó prácticas en The Boston Globe, El Economista y The Architect's Newspaper.