[Foto por: Calidra]
Para Grupo Calidra, crecer como empresa no solo significa expandirse hacia nuevas industrias y mercados. También implica asumir responsabilidad por el territorio que rodea sus operaciones y pensar en el futuro de las comunidades que lo habitan. Un árbol recién plantado puede parecer una acción pequeña. Pero cuando esa acción se multiplica por cientos, y se acompaña de comunidad, seguimiento y una estrategia ambiental, puede convertirse en el inicio de algo mucho más grande. Bajo esa idea, Grupo Calidra participó en dos jornadas de reforestación en México, una en Villa de Reyes, San Luis Potosí, y otra en Acajete, Puebla, con el objetivo de recuperar espacios naturales y contribuir al fortalecimiento de los ecosistemas locales.
Una meta que comienza árbol por árbol

El pasado 8 de agosto, más de 45 voluntarios de Calidra unieron esfuerzos con habitantes de la comunidad y autoridades locales de San Luis Potosí para realizar una jornada de reforestación, en vísperas del primer Día Nacional de la Reforestación, establecido oficialmente en México para el segundo domingo de agosto de cada año.

El lugar elegido fue Villa de Reyes, uno de los municipios con menor disponibilidad de áreas verdes por habitante en San Luis Potosí. Por eso, la jornada representa apenas el primer paso de una meta conjunta mucho más ambiciosa: plantar 2,000 árboles en la zona. Durante esta primera intervención se plantaron 132 árboles de diferentes especies. Pero el trabajo no termina después de colocar el último ejemplar en la tierra.

Cada árbol fue geolocalizado mediante Greenhug App, una herramienta que permite registrar cada ejemplar con coordenadas GPS, fotografías y especie, además de dar seguimiento a su mantenimiento y estado de salud. Así, la reforestación deja de ser únicamente una jornada de voluntariado para convertirse también en un esfuerzo de seguimiento a largo plazo. Los esfuerzos continúan de la mano de Rogelio González Valverde, gerente Ambiental de Calidra, bajo una premisa sencilla: cada árbol y cada acción suman cuando se trata de dejar una huella positiva en México.

De San Luis Potosí a Puebla

La historia continuó en Acajete, Puebla, donde Calidra contribuyó con 1,000 árboles de especies nativas y colaboró con el Gobierno de Puebla, la Guardia Forestal y la Dirección de Biodiversidad para llevar a cabo la jornada. Entre los ejemplares plantados se encontraban magueyes, sabinos y encinos.

En conjunto, la intervención permitió recuperar una hectárea de espacio natural para la zona. Más allá de las cifras, ambas jornadas comparten una misma idea: recuperar un ecosistema requiere acciones que puedan sostenerse en el tiempo. Plantar es el comienzo; cuidar, monitorear y lograr que esos árboles formen parte nuevamente del paisaje es el verdadero reto.

Para Calidra, estas iniciativas forman parte de su compromiso como Empresa Socialmente Responsable y de una visión en la que crecer también significa cuidar aquello que hace posible el futuro. Es una conversación que atraviesa cada vez más a las empresas que buscan integrar la sostenibilidad a su estrategia de negocio y no limitarla a acciones aisladas.Porque algunas formas de crecimiento no se miden únicamente en mercados, proyectos o infraestructura. A veces, crecer también significa devolverle espacio a la naturaleza, un árbol a la vez.
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