Precios de la gasolinera Chevron mostrados en Las Vegas el jueves 3 de septiembre de 2026 [Foto: LE Baskow/Las Vegas Review-Journal vía AP]
La gasolina alcanzó su precio más alto registrado para un fin de semana de Labor Day ( Día del Trabajo) en Estados Unidos, mientras el diésel llegó a un récord histórico. La guerra con Irán, las restricciones en el estrecho de Ormuz y la presión sobre las refinerías mantienen incierto el panorama.
Nunca había sido tan caro en Estados Unidos llenar el tanque de gasolina y hacer un último viaje de verano durante el fin de semana del Día del Trabajo. El precio promedio de la gasolina regular era de 4.14 dólares por galón antes del feriado, casi un dólar más que el año pasado y muy por encima del récord anterior para un fin de semana de Labor Day: 3.82 dólares en 2012, según los datos de AAA. Para este lunes 7 de septiembre, el promedio nacional incluso había subido ligeramente hasta 4.15 dólares por galón. AAA señala que nunca antes la gasolina había superado los cuatro dólares durante Labor Day.
Nicole Collins tenía previsto viajar de Filadelfia a Carolina del Sur para visitar a unos amigos, pero comentó que su familia ha pasado la mayor parte del verano cerca de casa y no ha hecho sus habituales viajes de fin de semana porque conducir se ha vuelto muy caro. “La gasolina está bastante cara ahora mismo. Y para colmo, tenemos un bebé, así que también tenemos que pagar por eso”, dijo Collins a las afueras de una gasolinera en Claymont, Delaware, donde la gasolina regular costaba 4.199 dólares por galón.
Los precios comenzaron a dispararse después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero y no han conseguido estabilizarse desde entonces. El conflicto ya había provocado una fuerte reacción en los precios del petróleo y otros mercados globales. El tráfico de crudo a través del estratégico estrecho de Ormuz se redujo considerablemente y la incertidumbre sobre la navegación sigue presionando al mercado petrolero. AAA señala que esa volatilidad volvió a llevar al crudo a la zona de los 90 dólares por barril antes de Labor Day.
“Todo apunta a la guerra con Irán y al estrecho de Ormuz”, dijo Tom Seng, profesor de finanzas energéticas en la Universidad Cristiana de Texas. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, ofreció pocos detalles sobre cuándo los conductores podrían comenzar a ver un alivio considerable. “Sí, hoy están más altas, pero estamos haciendo todo lo posible para bajarlas”, dijo Wright el domingo en el programa This Week de ABC. El precio medio nacional de la gasolina regular todavía se encuentra por debajo del récord absoluto de 5.02 dólares por galón, alcanzado en junio de 2022. Pero el diésel es otra historia.
El diésel alcanza un récord y eso puede terminar en el precio de otros productos
El viernes, el diésel alcanzó un promedio nacional de aproximadamente 5.85 dólares por galón, un récord histórico. Eso importa incluso para quienes no manejan un vehículo de diésel. Camiones y otros sistemas utilizados para transportar mercancías consumen enormes cantidades de este combustible. Cuando su precio aumenta, también lo hace el costo de llevar productos desde fábricas y centros de distribución hasta supermercados, tiendas y hogares. Parte de ese aumento termina trasladándose al consumidor, ya sea en el supermercado o mediante servicios de entrega. “Realmente no parece que esto vaya a terminar”, dijo Collins.
La presión sobre el transporte recuerda que el combustible no es únicamente un gasto para quien maneja un automóvil. Los costos de movilidad pueden convertirse rápidamente en un problema de productividad y operación para las empresas, algo que también se observa en México, donde el transporte y la congestión ya representan costos importantes para las compañías.
¿Cómo afecta a México el aumento de la gasolina y el petróleo?
Aunque estos récords corresponden a Estados Unidos, México no está aislado de la subida internacional de los combustibles. Por un lado, un petróleo más caro puede representar un beneficio para México como productor y exportador de crudo: cada barril vendido al exterior puede generar mayores ingresos mientras los precios internacionales permanezcan elevados.
Pero del otro lado está el problema de los combustibles refinados. México sigue comprando cantidades importantes de productos petrolíferos en el exterior, por lo que un aumento prolongado en los precios internacionales de gasolina y diésel puede terminar presionando los costos nacionales de transporte, distribución y mercancías. La vulnerabilidad resulta especialmente importante en el caso del diésel, porque es uno de los combustibles centrales para el transporte de carga por carretera. Un encarecimiento sostenido puede viajar por toda la cadena: del combustible al tráiler, del tráiler al centro de distribución y, eventualmente, al precio que paga el consumidor.
El gobierno mexicano ya cuenta con un mecanismo para amortiguar esas fluctuaciones mediante estímulos fiscales al IEPS. Para el periodo del 5 al 11 de septiembre de 2026, Hacienda estableció un estímulo de 31.45% para la gasolina menor a 91 octanos y de 90.78% para el diésel, de acuerdo con el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación. Eso significa que, por ahora, parte de la presión internacional puede absorberse mediante una menor carga fiscal sobre el combustible. Sin embargo, mientras el petróleo y los productos refinados permanezcan caros, contener el impacto también tiene un costo para las finanzas públicas.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la seguridad y diversificación energética de México, un debate que abarca desde petróleo y gas hasta nuevas inversiones y fuentes de energía. También refuerza el argumento económico detrás de reducir gradualmente la dependencia del petróleo en el transporte: China, por ejemplo, ya empieza a demostrar cómo la electrificación a gran escala puede disminuir su consumo petrolero.
Las refinerías estadounidenses también están bajo presión
Los precios de la gasolina suelen bajar al finalizar la temporada de viajes de verano, cuando disminuye la demanda y las refinerías comienzan a producir una mezcla de invierno más barata. Pero Seng afirmó que este año existen otros factores, incluso más allá de la volátil situación en Medio Oriente, que hacen que los precios futuros sean impredecibles.
Las refinerías estadounidenses están funcionando cerca de sus límites, y algunas instalaciones enfrentan además el calor inusualmente intenso en Texas. La Administración de Información Energética de Estados Unidos señala que los elevados precios del crudo y unos márgenes de refinación excepcionalmente altos están contribuyendo simultáneamente al incremento en las gasolineras. Si surgen problemas en las refinerías o un huracán deja fuera de servicio parte de la infraestructura del Golfo de México, los precios podrían tener dificultades para bajar.
Y no se trata únicamente de Oriente Medio. Los ataques con drones ucranianos contra refinerías rusas también están reduciendo el suministro de combustibles refinados. Las refinerías chinas han experimentado igualmente una disminución en su producción, según Matthew Metzgar, profesor de economía clínica en la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte. “Simplemente sale menos gasolina de esas refinerías”, dijo Metzgar.
¿Podrían bajar los precios en los próximos meses?
Wright aseguró que la administración Trump está tomando medidas para aumentar la producción y señaló que los mercados de futuros anticipan precios más bajos durante los próximos meses. “Si observamos los precios de los futuros, si quisiéramos comprar gasolina al por mayor hoy para abastecernos en noviembre, nos saldría unos 0.35 dólares más barata que hoy. Por lo tanto, el mercado prevé que los precios de la gasolina bajarán considerablemente”, afirmó. La cifra coincide con lo que Wright explicó el domingo: los contratos para gasolina con entrega en noviembre cotizaban alrededor de 35 centavos por debajo del precio actual. Sin embargo, los futuros reflejan expectativas y no garantizan que el precio final en las estaciones vaya a bajar en la misma proporción. Desde el punto de vista geopolítico, poco puede hacer un conductor individual para cambiar los precios del petróleo.
Sin embargo, utilizar aplicaciones que comparan precios puede ayudar a ahorrar algo de dinero, especialmente durante viajes largos. Las estaciones ubicadas directamente sobre las autopistas pueden cobrar entre 10 y 15 centavos más por galón que otras situadas a poca distancia, dijo Metzgar. Mientras tanto, la incógnita más importante continúa estando muy lejos de las gasolineras estadounidenses: qué ocurrirá con la guerra con Irán, el estrecho de Ormuz y una red mundial de refinerías que tiene cada vez menos margen para absorber nuevas interrupciones.
—Jeffrey Collins, Associated Press
El videoperiodista de Associated Press Mingson Lau y el reportero Gary Fields contribuyeron a este reportaje.
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