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La psilocibina podría tener un uso inesperado más allá de sus efectos psicodélicos: proteger los nervios del daño provocado por algunos tratamientos de quimioterapia. Por ahora, los resultados se observaron en modelos preclínicos, pero un ensayo en humanos ya está en camino. El compuesto psicodélico que hace que los hongos mágicos produzcan sus característicos efectos alucinógenos podría tener otra utilidad. Los científicos creen que podría proteger a pacientes con cáncer del dolor crónico causado por algunos tratamientos. Para las personas que reciben quimioterapia, el dolor neuropático puede ser debilitante. Además, las molestias pueden durar años después de terminar el tratamiento. Actualmente, las opciones para prevenir este problema siguen siendo limitadas.
La psilocibina podría proteger los nervios
La afección se conoce como neuropatía periférica inducida por quimioterapia. Se produce por daños en los nervios de las extremidades, especialmente en manos, pies, brazos y piernas. Médicos e investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas probaron la psilocibina antes de administrar quimioterapia en distintos modelos animales.
Los resultados fueron llamativos. La psilocibina administrada antes del tratamiento evitó la aparición de neuropatía periférica en varios modelos preclínicos. Los animales que no recibieron el compuesto desarrollaron hipersensibilidad al dolor. También presentaron pérdida de sensibilidad táctil y daños en las fibras nerviosas sensoriales. En cambio, los animales tratados con psilocibina atravesaron los ciclos de quimioterapia sin presentar el mismo grado de lesión nerviosa. Además, la psilocibina no redujo la eficacia antitumoral de la quimioterapia. Los investigadores observaron protección con modelos basados en fármacos de platino y taxanos.
El siguiente paso será probarlo en humanos
Los resultados son suficientemente prometedores como para avanzar hacia ensayos clínicos. El estudio de fase 2 NeuroGuard evaluará la psilocibina en pacientes con cáncer de mama, colorrectal y de cabeza y cuello. Los participantes estarán recibiendo determinados tipos de quimioterapia. El ensayo contempla aproximadamente 83 participantes y tiene como fecha estimada de inicio el 4 de noviembre de 2026. Actualmente figura como “Not yet recruiting”. Puedes consultar el registro oficial de NeuroGuard en ClinicalTrials.gov.
La investigación busca determinar si la psilocibina puede prevenir o disminuir la gravedad de la neuropatía causada por la quimioterapia. Los investigadores creen que el compuesto podría proteger los nervios mediante un mecanismo relacionado con las mitocondrias.Estas estructuras generan la energía que las células necesitan para funcionar. También deben desplazarse correctamente a través de las fibras nerviosas.La psilocibina parece preservar ese movimiento y distribución, lo que podría ayudar a mantener con vida las terminaciones nerviosas. “Existe una necesidad urgente de tratamientos que prevengan el daño nervioso sin interferir con la quimioterapia que salva vidas”, declaró el Dr. Moran Amit, uno de los investigadores que encabezó el estudio.
De los ratones a Science
La investigación fue publicada el 3 de septiembre en Science bajo el título Psilocybin prevents chemotherapy-induced peripheral neuropathy through mitochondrial trafficking preservation. El trabajo analizó cómo el compuesto mantiene la actividad de las mitocondrias dentro de las fibras nerviosas. Ese mismo día, *Nature* destacó el hallazgo y puso el foco en su posible utilidad para prevenir uno de los efectos secundarios más dolorosos de la quimioterapia. Los resultados todavía son preclínicos. Por eso, aún no puede afirmarse que el mismo efecto se produzca en pacientes. Sin embargo, el paso hacia un ensayo de fase 2 abre la puerta para comprobar si esta protección puede trasladarse a humanos.
Dolor persistente a largo plazo
La quimioterapia actúa de forma sistémica. Eso significa que sus efectos pueden alcanzar partes del cuerpo más allá de las células cancerosas. Por esa razón, el daño nervioso puede convertirse en uno de sus efectos secundarios más dolorosos. Para muchos pacientes, las secuelas continúan incluso después de finalizar el tratamiento contra el cáncer.
Una revisión científica señala que aproximadamente 30% a 40% de los pacientes tratados con quimioterapia neurotóxica desarrollan neuropatía periférica. La gravedad puede variar considerablemente entre pacientes. La afección también puede generar problemas a largo plazo en sobrevivientes de cáncer. Un análisis más reciente ofrece una cifra todavía mayor. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en febrero de 2026 estimó una prevalencia global de 51.9%. El trabajo reunió 49 estudios y 33,667 participantes. Sin embargo, los investigadores encontraron una gran variabilidad entre los estudios analizados.
Qué ocurre dentro de los nervios
Las personas con neuropatía periférica suelen describirla como una sensación de ardor, hormigueo o entumecimiento Estos síntomas aparecen cuando las neuronas sensoriales sufren daños y dejan de funcionar correctamente. El estudio de MD Anderson encontró que algunos tipos de quimioterapia alteran el movimiento de las mitocondrias dentro de las fibras nerviosas. Esto es importante porque las mitocondrias suministran energía a las células. Cuando esa energía no llega correctamente a las terminaciones nerviosas, estas pueden deteriorarse. El resultado puede ser pérdida de sensibilidad y dolor persistente.
La psilocibina parece ayudar a preservar ese movimiento mitocondrial, al menos en los modelos estudiados. En otras palabras, la estrategia podría prevenir parte del daño antes de que este ocurra. Esa es una diferencia importante frente a intentar tratar el dolor una vez que se ha vuelto crónico.
Renacimiento psicodélico
La investigación sobre neuropatía es otro ejemplo del creciente interés científico por los psicodélicos. Durante décadas, sustancias como la psilocibina fueron asociadas principalmente con el uso recreativo. También estuvieron fuertemente restringidas dentro de la investigación médica. Eso está cambiando. En los últimos años, investigadores y compañías farmacéuticas han vuelto a estudiar estos compuestos. El objetivo es determinar si pueden tener aplicaciones terapéuticas. Incluso la FDA ha acelerado la revisión de algunos fármacos psicodélicos experimentales dirigidos al tratamiento de enfermedades como la depresión. Esta es una de las áreas donde el renacimiento de los psicodélicos está avanzando con mayor rapidez.
La psilocibina también ha mostrado resultados prometedores en diferentes investigaciones sobre trastornos de salud mental. Sin embargo, continúa siendo una terapia experimental. Su eficacia puede depender de la enfermedad, la dosis y el contexto clínico. Estas investigaciones forman parte de una conversación más amplia sobre nuevas herramientas para atender la salud mental y mejorar el bienestar de los pacientes.
Más allá de la salud mental
El interés por las terapias psicodélicas tampoco se limita a la psilocibina. En mayo, el Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos anunció un nuevo ensayo clínico con terapia asistida por MDMA. El estudio busca evaluar su seguridad y eficacia en veteranos con trastorno de estrés postraumático y trastorno por consumo de alcohol. Participarán aproximadamente 80 veteranos. Un grupo recibirá terapia asistida por MDMA y otro recibirá psicoterapia junto con un placebo activo. El nuevo estudio sobre psilocibina amplía todavía más el campo de investigación.
En este caso, la posible utilidad del compuesto no estaría únicamente relacionada con el cerebro. También podría proteger los nervios periféricos del daño causado por la quimioterapia. “Estos hallazgos ofrecen información importante sobre cómo la psilocibina podría proteger los nervios antes de que se produzcan daños”, dijo Amit. Esto permitiría actuar antes de que los síntomas se vuelvan persistentes. “En UT MD Anderson, estamos explorando activamente las múltiples facetas de los psicodélicos para desarrollar intervenciones que mejoren la vida de nuestros pacientes”, agregó.
El hallazgo todavía debe demostrar que funciona de manera segura y eficaz en personas. Pero si los resultados preclínicos logran trasladarse a pacientes, la psilocibina podría encontrar uno de sus usos médicos más inesperados: proteger los nervios durante el tratamiento contra el cáncer.
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