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¿Puede una exposición cambiar nuestra manera de enfrentar la crisis climática?

La exposición Tic Tac. El cambio climático es ahora regresa a Ciudad de México con una experiencia inmersiva que combina ciencia, diseño y tecnología para explorar una pregunta urgente: ¿cómo pasamos de entender la crisis climática a actuar?

¿Puede una exposición cambiar nuestra manera de enfrentar la crisis climática? [Foto por: Frida Quiñones / FCMX]

El cambio climático tiene un problema de comunicación: sabemos que está ocurriendo, escuchamos constantemente sobre sus consecuencias y, aun así, muchas veces resulta difícil comprender su verdadera dimensión. Las cifras, las gráficas y las advertencias científicas pueden explicar lo que sucede en el planeta. Pero ¿qué ocurre cuando esa información se convierte en una experiencia que podemos recorrer, observar y sentir?

Esa es la apuesta detrás de Tic Tac. El cambio climático es ahora, una exposición creada por el Museo Memoria y Tolerancia que regresa a Ciudad de México con una segunda edición, esta vez en el Museo Yancuic, en Iztapalapa.

La muestra, inaugurada el 7 de octubre de 2026, utiliza recursos digitales, producción audiovisual, imágenes y experiencias inmersivas para acercar al público a las causas y consecuencias de la crisis ambiental. Pero lo interesante no es únicamente la tecnología utilizada. Es la pregunta que plantea: ¿puede el diseño de una experiencia ayudarnos a comprender mejor un problema que, por su escala, suele sentirse demasiado grande para enfrentarlo?

Cuando los datos científicos se convierten en experiencias

La primera edición de Tic Tac, presentada en 2020, recibió a más de 300,000 visitantes, de acuerdo con cifras compartidas por el Museo Memoria y Tolerancia. Seis años después, la exposición regresa con nuevos contenidos y un contexto ambiental que exige algo más que generar conciencia. Su concepto parte de una metáfora sencilla: un reloj que sigue avanzando mientras las consecuencias del cambio climático se vuelven cada vez más visibles.

A lo largo del recorrido, los visitantes pueden explorar la relación entre nuestros hábitos de consumo, las emisiones de gases de efecto invernadero, el deterioro de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad. En lugar de presentar estos fenómenos únicamente mediante explicaciones tradicionales, la muestra construye escenarios que permiten acercarse a ellos desde otra perspectiva.

Es una forma de utilizar el diseño de experiencias como herramienta de divulgación: transformar información compleja en algo más cercano, comprensible y memorable.

[Foto por: Museo Yancuic / Museo Memoria y Tolerancia]

Los espacios evocan un laboratorio científico, una ciudad afectada por la contaminación y un memorial dedicado a las especies en peligro de extinción. La experiencia incorpora también cortometrajes internacionales y producción audiovisual.

Y ahí aparece una posibilidad interesante para museos, instituciones educativas y espacios culturales: utilizar la creatividad no solamente para presentar información, sino para ayudar a las personas a relacionarla con su vida cotidiana.

El metano, uno de los protagonistas invisibles de la crisis climática

Uno de los temas que incorpora esta segunda edición es la reducción de emisiones de metano, un gas de efecto invernadero que suele recibir menos atención pública que el dióxido de carbono, pero cuyo impacto climático es considerable. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el metano tiene un potencial de calentamiento aproximadamente 80 veces superior al del CO₂ durante los primeros 20 años después de su emisión. Su presencia está relacionada con actividades como la producción de combustibles fósiles, la agricultura y el manejo de residuos. Por eso, reducir sus emisiones representa una oportunidad importante para frenar el calentamiento a corto plazo.

[Foto por: Museo Yancuic / Museo Memoria y Tolerancia]

La exposición introduce esta conversación como parte de un recorrido más amplio que conecta las actividades humanas con sus consecuencias ambientales. El desafío consiste en hacer comprensible una realidad que muchas veces permanece invisible. No podemos observar directamente los gases de efecto invernadero, pero sí sus efectos sobre los ecosistemas, las temperaturas y las condiciones de vida.

Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), las actividades humanas han provocado inequívocamente el calentamiento global, y la temperatura media de la superficie terrestre alcanzó aproximadamente 1.1 °C por encima de los niveles preindustriales durante el periodo 2011-2020.

Estos datos ayudan a entender por qué la divulgación científica necesita nuevas herramientas para conectar la evidencia con las decisiones que tomamos todos los días.

La creatividad también tiene un papel en la acción climática

Durante mucho tiempo, la conversación ambiental se ha concentrado en la tecnología: energías renovables, nuevos materiales, sistemas de captura de carbono y herramientas para medir emisiones. Sin embargo, existe otra dimensión que merece atención: cómo diseñamos la información para que las personas puedan comprenderla y utilizarla.

El diseño sostenible no se limita a desarrollar objetos que consuman menos recursos. También puede ayudarnos a cuestionar los sistemas, comportamientos y decisiones que contribuyen a la crisis ambiental. Esta idea también aparece en la discusión sobre el diseño de información, donde visualizaciones, símbolos y recursos gráficos permiten traducir fenómenos científicos complejos a lenguajes más accesibles.

En ese contexto, Tic Tac representa un ejemplo de cómo los espacios culturales pueden experimentar con nuevas maneras de comunicar conocimiento. Pero existe una distinción importante: generar una experiencia emocional no garantiza que las personas modifiquen sus hábitos después de visitar una exposición.

El verdadero impacto dependerá de lo que ocurra más allá del museo: si la información despierta nuevas preguntas, facilita conversaciones o ayuda a identificar acciones concretas. La exposición plantea esa posibilidad, aunque todavía no se han presentado resultados que permitan medir cambios de comportamiento entre sus visitantes.

Del miedo climático a las soluciones posibles

Uno de los riesgos de comunicar la crisis ambiental únicamente mediante escenarios catastróficos es que el problema termine pareciendo imposible de resolver. Cuando todo se presenta como una emergencia permanente, puede resultar difícil identificar qué acciones todavía tienen sentido.

[Foto por: Museo Yancuic / Museo Memoria y Tolerancia]

Por eso, una parte de Tic Tac está dedicada a las alternativas que se desarrollan en distintas partes del mundo y a las personas que trabajan para reducir el impacto ambiental. El recorrido busca conectar la evidencia científica con las posibilidades de respuesta, sin limitarse a mostrar las consecuencias del deterioro ambiental.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante en un momento en que las soluciones para construir un futuro poscarbono también se encuentran en proyectos de vivienda, agricultura, infraestructura y organización comunitaria.No todas las respuestas dependen de tecnologías que todavía están en desarrollo. Algunas comienzan con nuevas formas de utilizar los recursos disponibles, diseñar ciudades y organizar nuestras actividades cotidianas.

La cuestión es cómo conseguir que esas posibilidades sean comprensibles y accesibles para más personas.

¿Por qué importa que esta exposición esté en Iztapalapa?

La ubicación también forma parte de la historia. La segunda edición de Tic Tac se presenta en el Museo Yancuic, un espacio cultural ubicado en Iztapalapa, al oriente de Ciudad de México. Llevar una experiencia de divulgación científica a esta zona permite ampliar los lugares desde los que se conversa sobre cambio climático, sostenibilidad y futuro urbano.

La decisión resulta significativa porque la crisis ambiental no se experimenta de manera uniforme. Sus consecuencias están relacionadas con factores como la infraestructura disponible, las condiciones de vivienda y la capacidad de adaptación de cada comunidad.

En México, la discusión sobre cómo diseñar un futuro habitable incluye necesariamente el acceso al agua, los espacios públicos, la movilidad y las condiciones ambientales de nuestras ciudades. Acercar la ciencia a distintos públicos es una parte de ese desafío. Y hacerlo mediante experiencias culturales gratuitas puede reducir algunas de las barreras económicas para acceder a contenidos especializados.

El reloj sigue corriendo, pero todavía podemos decidir qué hacer

La exposición recupera una idea que resulta difícil ignorar: el tiempo es uno de los recursos más importantes frente a la crisis climática. Sin embargo, el mensaje no necesita quedarse en la urgencia. La ciencia permite entender el problema. La tecnología ofrece herramientas para enfrentarlo. El diseño puede ayudar a comunicarlo. Y las decisiones colectivas determinan hasta dónde pueden llegar esas posibilidades.

Tic Tac: El cambio climático es ahora, reúne estas dimensiones en un mismo espacio y propone una forma distinta de acercarse a una conversación que suele desarrollarse entre cifras, advertencias y compromisos futuros. Su mayor oportunidad no está en conseguir que los visitantes salgan más preocupados de lo que entraron, sino en ofrecerles elementos para comprender mejor lo que sucede y reconocer dónde todavía existe capacidad de acción.

Porque el verdadero reto no es recordar que el reloj climático sigue avanzando. Es decidir qué vamos a hacer con el tiempo que todavía tenemos.

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

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Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.