[Foto: cortesía Volcano]
Durante años, la conversación sobre emprendimiento en América Latina giró alrededor de una pregunta: ¿cómo conseguir inversión? Las rondas de financiamiento, las valuaciones millonarias y los unicornios se convirtieron en el termómetro del éxito. Sin embargo, mientras el capital de riesgo atraviesa un periodo de mayor cautela y los inversionistas exigen modelos de negocio más sólidos, las necesidades de las startups también han cambiado.
Hoy, levantar dinero aún es importante, pero ya no es suficiente. Para crecer, una empresa joven necesita acceso a mentores, clientes, corporativos, talento especializado y una red de contactos capaz de abrir puertas en nuevos mercados. En otras palabras, necesita un ecosistema.
Ese cambio explica por qué organizaciones que comenzaron como competencias de emprendimiento están evolucionando hacia plataformas permanentes de acompañamiento. Es el caso de Volcano, iniciativa nacida en Guatemala que desde 2018 no solo organiza un summit anual, sino que desarrolla un ecosistema que conecta emprendedores con inversionistas, corporaciones, universidades y líderes tecnológicos de más de 45 países. En ese periodo, la organización estima haber facilitado más de 100,000 conexiones estratégicas y generado un impacto económico, educativo y social de entre 1,500 y 1,750 millones de dólares.
Del pitch a una relación de largo plazo
La evolución también refleja un cambio en la manera de acelerar empresas. Durante años, muchas competencias terminaban cuando se entregaban los premios. Hoy, el verdadero valor comienza después del escenario.
Bajo esa lógica, Volcano transformó Startup Avenue de una competencia de pitches en una plataforma que acompaña a los emprendedores en distintas etapas de desarrollo mediante programas de mentoría, preparación para levantar capital, entrenamiento para inversionistas y una comunidad permanente de fundadores. El objetivo es que las conexiones no concluyan con el evento, sino que se conviertan en relaciones de largo plazo capaces de impulsar el crecimiento de las empresas.
La edición 2026, que será celebrada del 5 al 7 en Antigua Guatemala, refleja esa evolución. Después de recibir cientos de postulaciones de toda Latinoamérica, el programa seleccionó 50 startups provenientes de 11 países, con proyectos en sectores como inteligencia artificial, fintech, healthtech, climate tech, logística, software empresarial y ciberseguridad. Además, 20 de ellas cuentan con al menos una mujer entre sus fundadoras, un indicador de la creciente diversidad del ecosistema emprendedor regional.
México, un actor clave
Aunque Volcano tiene su sede en Guatemala, México ocupa un papel relevante dentro de esta red regional. La edición de este año reunirá a referentes como Cristóbal Perdomo, cofundador de Wollef y uno de los inversionistas detrás de compañías como Nubank, Kavak y Konfío; Ivana Moreno Valle, CEO de Dalia; Alejandro Zárate, Chief Data & AI Officer de Santander México, y Katya Echazarreta, la primera mujer nacida en México en viajar al espacio.
Su participación ilustra una tendencia más amplia: el emprendimiento latinoamericano ya no se construye de manera aislada por países, sino mediante redes regionales donde el conocimiento, el talento y el capital circulan entre distintos mercados.
En ese contexto, el reto para las startups ya no consiste únicamente en conseguir su siguiente ronda de inversión. La diferencia puede estar en encontrar el ecosistema adecuado para convertir una buena idea en una empresa capaz de crecer dentro y fuera de América Latina.
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