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La nueva competitividad industrial: talento, proveedores y comunidad

Las grandes plantas manufactureras ya no compiten únicamente por fabricar más.

La nueva competitividad industrial: talento, proveedores y comunidad [Foto: Cortesía BMW]

Durante mucho tiempo, el éxito de una planta automotriz se medía por indicadores relativamente simples: cuántos vehículos producía, cuánto exportaba o cuántos empleos generaba. Hoy esos indicadores siguen siendo importantes, pero ya no cuentan toda la historia y BMW lo demuestra.

Cada vez más empresas entienden que una fábrica no puede operar como una isla. Para mantenerse competitivas necesitan construir un ecosistema donde proveedores, universidades, gobiernos locales y comunidades evolucionen al mismo ritmo que la operación industrial.

BMW considera que esa ha sido una de las claves detrás del crecimiento de su planta en San Luis Potosí.

Durante la celebración por el décimo aniversario de la colocación de la primera piedra, Klaus von Moltke, presidente y CEO de BMW Group Planta San Luis Potosí, resumió esa visión con una frase: “Cuando existe una visión de largo plazo, el talento adecuado y una colaboración sólida entre industria, gobierno y academia, los resultados trascienden las líneas de producción.”

La competitividad ya no depende solo de la fábrica

La planta de San Luis Potosí emplea actualmente a más de 3,700 personas, pero su impacto se extiende mucho más allá de sus instalaciones.

Para sostener su operación, BMW trabaja con una red de 310 sitios de producción de proveedores en México. Además, la llegada de la plataforma Neue Klasse impulsó inversiones superiores a los 280 millones de euros por parte de empresas proveedoras instaladas en el país, fortaleciendo una cadena de suministro que crece alrededor de la nueva generación de vehículos eléctricos.

En otras palabras, el éxito de una planta ya no depende únicamente de lo que ocurre dentro de sus muros, sino también de la fortaleza del ecosistema que la rodea.

La comunidad también forma parte de la estrategia

El desarrollo de ese ecosistema no se limita a la industria.

Durante la última década, BMW ha destinado más de 102 millones de pesos a programas de educación, inclusión, cultura, deporte y desarrollo comunitario, iniciativas que, de acuerdo con la empresa, han beneficiado a más de 220,000 personas en San Luis Potosí. También ha impulsado proyectos de restauración ambiental, acceso al agua y conservación de ecosistemas en colaboración con organizaciones civiles y autoridades locales.

Aunque estas acciones suelen presentarse como parte de las estrategias de responsabilidad social, también responden a una lógica de negocio: una operación industrial de largo plazo necesita comunidades más fuertes, mejor infraestructura y una mayor disponibilidad de talento.

La colaboración como ventaja competitiva

La disponibilidad de talento, la fortaleza de la red de proveedores, la coordinación con universidades y la capacidad de trabajar con distintos niveles de gobierno comienzan a tener un peso similar al de la infraestructura física.

No es casualidad que BMW eligiera a San Luis Potosí como una de las cuatro plantas en el mundo donde producirá vehículos de la plataforma Neue Klasse y una de las cinco encargadas del ensamble de baterías de sexta generación. Esa decisión responde a la capacidad de la fábrica y al entorno industrial que se ha desarrollado alrededor de ella.

De fábricas a ecosistemas

La manufactura está dejando atrás la idea de que una planta es únicamente un lugar donde se ensamblan productos.

Cada vez más, las compañías entienden que su competitividad depende de la capacidad para desarrollar un ecosistema completo: universidades que formen talento, proveedores capaces de innovar, gobiernos que faciliten la inversión y comunidades donde las personas quieran vivir y trabajar.

En ese sentido, el caso de San Luis Potosí muestra que el valor de una planta ya no se mide solo por los vehículos que salen de su línea de producción, sino por todo lo que es capaz de generar a su alrededor.

Author

  • José Luis Noriega

    Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.

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Sobre el autor

Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.