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“No hagas lo correcto, haz lo valiente”: Rodrigo Centeno y la apuesta de Nissan por reinventar el lujo con INFINITI

Platicamos en exclusiva con Rodrigo Centeno, presidente y director general de Nissan Mexicana, en el lanzamiento de la QX65 sobre su visión para INFINITI.

“No hagas lo correcto, haz lo valiente”: Rodrigo Centeno y la apuesta de Nissan por reinventar el lujo con INFINITI [Foto: Armando Tovar / Fast Company México]

Ok, hablemos del bosque de bambú. Porque en algún punto de la noche, entre el coctel de bienvenida (llamado, sin ironía aparente, “QX65 Crimson Motion”) y el momento en que el vehículo salió deslizándose sobre una pasarela con luces, humo y una banda sonora digna de spot de perfume caro, alguien de INFINITI me explicó con total seriedad que la parrilla frontal del nuevo SUV está inspirada en “un bosque de bambú durante una tormenta”. No un bosque de bambú cualquiera. Uno en tormenta. Y lo curioso es que, tras dos horas ahí adentro [entre máquinas de humo, iluminación ambiental de 64 colores y suficiente jerga sobre “hospitalidad japonesa” como para llenar un kōan corporativo], uno empieza a entender que no es solo copy de brochure: es, literalmente, la tesis de toda la marca.

La nueva INFINITI QX65 es, en el papel, un SUV Coupé premium con motor VC-Turbo, 268 caballos y un color que se llama Sunfire Red porque aparentemente “Rojo” a secas ya no vende autos de lujo. En el terreno narrativo, es el tercer capítulo de algo que la marca bautizó como Nueva Era INFINITI (un lanzamiento cada año, ojo, sin que los modelos se pisen entre sí) y la reencarnación, con parrilla de bambú y todo, del legendario FX35, ese vehículo que en su momento hizo que la gente en la calle dijera “eso parece una nave espacial” y no siempre a manera de cumplido.

El lanzmiento fue en La Textilera (una ex fábrica de telas convertida en venue al sur de la Ciudad de México), en un evento de jueves por la noche, de esos cuya invitación deja muy claro el concepto “business casual“. Y así llegamos medios, creadores de contenido, invitados especiales, y ejecutivos de la empresa para la presentación en sociedad de la QX65 y, de paso, acabar con una cantidad considerable de finger food.

Y en medio de esa coreografía (porque ya se sabe que un lanzamiento automotriz es, ante todo, una coreografía bien ensayada) me senté con Rodrigo Centeno, presidente y director general de Nissan Mexicana, el hombre que técnicamente supervisa tanto los autos que se venden por decenas de miles como el que acabábamos de ver deslizarse por la pasarela como si fuera Bella Hadid.

Antes siquiera de que empezara la entrevista formal, Centeno ya había soltado, sin que se lo pidiera nadie, la frase que terminaría siendo el eje de toda la charla: “No hagas lo correcto, haz lo valiente”, el slogan de un video interno de la compañía que, contó entre risas, alguna vez lo metió en broncas con los ingenieros de manufactura (quienes, con toda razón, entendieron aquello como “el presidente le está diciendo a la gente que se salte el proceso”). Spoiler: no era eso. O bueno, no solo era eso. Porque de esa tensión (entre la precisión casi religiosa del proceso japonés y las ganas de mandar todo al diablo y hacer algo distinto) está hecha, según él, tanto la QX65 como la propia Nissan mexicana.

Aquí la conversación, editada para claridad pero no para quitarle el sabor.


“Retar el statu quo es complejo, puede ser ingrato, puede ser un riesgo”

¿De dónde viene ese espíritu de “hazlo valiente” que mencionabas?

Tiene que ver mucho con un sentido profundo de propósito: hacer un mundo mejor, empujar, hacer las cosas por las razones correctas. De repente, retar el statu quo es complejo, puede ser ingrato, puede ser un riesgo, pero participar en una empresa que está dispuesta a tomar esa clase de riesgos, que a veces salen bien y a veces no tanto, es algo con lo que comulgo profundamente.

La QX65 recupera el legado del FX35, un vehículo que en su momento generó opiniones divididas por su diseño. ¿Cómo se reinterpreta esa herencia hoy?

Cuando lanzamos la FX35 la gente decía que parecía una nave espacial, que la banda no la entendía. Pero ese sentido de dinamismo, ese diseño que parece de movimiento aunque no lo esté, me encantan los faros de la FX35: parecen dos gotas de agua a las que se les está llevando el aire, no por la velocidad. Esa inspiración es la que llega con la QX65. El reto era cómo reinventarla, cómo crear algo distintivo que tuviera una lógica y un propósito. Me gustan mucho los faros, los de luz de día, los que le dan personalidad, la inspiración es un teclado de piano, y luego los ves reinterpretados en las luces traseras, con un estilo tridimensional que las hace perfectamente distintivas.

Lujo japonés, no lujo occidental

¿Qué significa el lujo para INFINITI, y en qué se distingue del lujo tal como lo entendemos en Occidente?

La atención al detalle, la expresión de lo que significa lujo en Japón, que es muy diferente a lo que tenemos como lujo en Occidente: minimalismo, perfección, atención al detalle. No son las pantallas ostentosas ni el sentido burdo de la tecnología malentendida. La conceptualización del lujo automotriz no es japonesa por naturaleza, el concepto del vehículo japonés es práctico, durable, confiable, pero en Japón hay mucho lujo. Imagínate la experiencia de vida familiar en un entorno como Tokio, donde los espacios son relativamente cortos: ahí menos es más, y ese “menos es más” lo queremos comunicar en INFINITI. Ves las maderas, los metales, los plásticos, sientes las pieles y las texturas, la calidad del ensamble, las holguras. Es algo que merece la pena estudiar, disfrutar y saber que está ahí, aunque no te pongas a analizar cada detalle.

¿Hay tecnologías de INFINITI que reflejen ese pragmatismo japonés más que la ostentación?

Me gusta mucho la que llamamos Invisible Hood. Empezamos a desarrollarla pensando en vehículos todo terreno, pero luego nos dimos cuenta de que no solo el monte es todo terreno: las ciudades también. Darle al piloto conciencia y claridad de aquello que le es invisible desde una perspectiva tradicional responde a un sentido práctico del espacio, no a un proceso de lujo exagerado. Nos gusta que nuestra interpretación del lujo sea más zen, donde el ambiente sea frictionless, pensado en el disfrute de quien conduce y de quien lo acompaña, en lugar de sentir algo grande.

El número uno no es el objetivo

Durante la presentación hablabas de la posición de Nissan como marca número uno en México y de lo que esperan para INFINITI. ¿Cómo se traduce esa conversación al futuro de la marca de lujo?

Tenemos la firme convicción de que ser la marca más grande y el número uno en ventas no es un objetivo: es el resultado de hacer las cosas bien, y las haces bien cuando tienes un propósito claro y eres fiel a él. Ese propósito no tiene que ser necesariamente popular; se trata de hacer aquello que crees que es tu mejor forma de contribuir. INFINITI es una marca de lujo que tiene que ganar relevancia y legitimidad en mercados como el mexicano, y sería irresponsable de nuestra parte no brindarle todo el respaldo de lo que significa el grupo y el ecosistema Nissan en México y América Latina. Estamos en ese proceso de reinvención, pero sin prisas: es un auto por año, y a veces tardamos un poco más de doce meses. Lo importante es ofrecerle al consumidor una experiencia de lo que representa el lujo japonés.

¿Y del lado de Nissan, cuál es el compromiso hacia adelante?

El compromiso es seguirnos reinventando. La coyuntura es distinta entre ambas marcas: en INFINITI vamos con un paso más firme, más meditado; en Nissan vamos con el pedal a fondo. Este año vamos a lanzar once productos más una nueva tecnología en doce meses. Usualmente las armadoras somos un poco herméticas en estos temas, y la reflexión que traíamos era al revés: ¿por qué no contarle a la gente en México qué cosas buenas vienen? Empezamos por dos de las marcas más representativas, Nissan Versa y Nissan Sentra, seguimos con el Kicks, reinventamos la X-Trail, presentamos la Pathfinder y, más recientemente, la tecnología e-4ORCE, un all-wheel drive para eléctricos con la X-Trail. La cadencia de ambas marcas es distinta, pero congruente: buscamos traer lo mejor de Nissan en el mundo a México, porque para nosotros es un mercado súper importante, no solo comercialmente, sino por la historia: México representa la primera gran apuesta del grupo Nissan fuera de Japón, con la primera planta fuera de Japón, en Cuernavaca. Es un tema profundamente emocional para nosotros.


Salí de La Textilera con una bolsita de inciensos Xinú de regalo (el giveaway oficial, en serio) y la sensación un poco extraña de haber pasado dos horas dentro del pitch deck de otra persona y, aun así, haberle creído. Once lanzamientos para Nissan en doce meses es el tipo de cifra que en cualquier otra industria sonaría a crisis de identidad; aquí, en boca de Centeno, suena casi a manifiesto. Y la apuesta más rara de todas (que INFINITI se tome su tiempo, que “un auto por año” a veces se convierta en trece meses, que el número uno en ventas no sea la meta sino el chisme que llega después) es la clase de cosa que solo se puede decir en voz alta cuando uno ya tiene, en el mismo garage corporativo, once modelos yendo con el pedal a fondo just in case.

¿Que la parrilla de bambú en tormenta termine siendo el resumen perfecto de la filosofía de la marca? Puede ser casualidad. Pero después de escuchar a Centeno hablar de faros que parecen “dos gotas de agua a las que se les está llevando el aire”, cuesta trabajo creer que en INFINITI algo sea, de verdad, pura casualidad.

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  • Armando Tovar

    es editor en jefe de Fast Company México. Tiene más de 25 años en medios de comunicación. Ha trabajado para Reuters, Expansión, Moi, Muy Interesante y Business Insider México. Por un tiempo chapoteó en las aguas del marketing en EGADE Business School y UVM.

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Sobre el autor

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