| News

Día Internacional de la Juventud: la generación que llegó al mercado laboral más extraño

La ONU celebra la fecha desde 1999. La cohorte que hoy se incorpora al trabajo enfrenta un mercado que está eliminando justamente los puestos por donde se entraba.

Día Internacional de la Juventud: la generación que llegó al mercado laboral más extraño

El Día Internacional de la Juventud se instauró en 1999, cuando la Asamblea General de la ONU decidió dedicar el 12 de agosto a poner en la agenda global a la población de 15 a 24 años. En ese momento la preocupación era el acceso a la educación y a la salud. Casi tres décadas después, el foco se movió a un problema que entonces no existía: no la falta de preparación de los jóvenes, sino la desaparición de los puestos donde solían adquirir experiencia.

Qué conmemora el Día Internacional de la Juventud

La resolución que dio origen a la fecha buscaba que los gobiernos rindieran cuentas sobre políticas dirigidas a ese grupo de edad; los antecedentes de la conmemoración muestran que el diagnóstico original giraba en torno a escolaridad y participación política. El tema del trabajo aparecía como una consecuencia, no como el problema central. Hoy es al revés, y por eso la agenda oficial del organismo dedica cada edición a un eje distinto de empleabilidad y transición digital.

La distorsión actual es concreta. Las tareas repetitivas y de bajo riesgo (revisar documentos, depurar código sencillo, ordenar datos, redactar borradores) funcionaban como el entrenamiento pagado de cualquier carrera. Son también las primeras que absorbe la automatización. El resultado es que los empleos junior se están reduciendo justo en los sectores que más contrataban recién egresados. El escalón de entrada no se movió: se retiró.

Por qué el Día Internacional de la Juventud pesa distinto en México

En México el asunto tiene además dimensión demográfica. El país cuenta con cerca de 30 millones de personas entre 15 y 29 años, la generación más numerosa y más escolarizada de su historia, y las cifras trimestrales de ocupación permiten seguir de cerca cómo se inserta en el mercado. Pero la ventana del bono demográfico se cierra en las próximas dos décadas. Cada año de subempleo juvenil es capital productivo que no se recupera: no se traduce en cotizaciones, ni en ahorro para el retiro, ni en la experiencia que sostendrá los cuadros medios de las empresas dentro de diez años.

Las compañías que lo entendieron están cambiando el método más que el discurso. Se trata de rediseñar el trabajo para atraer y retener a la Generación Z en lugar de esperar a que se adapte sola, de crear rutas de aprendizaje que no dependan de tareas que la máquina ya hace, y de aceptar que la evaluación es mutua: esta generación revisa Instagram antes que LinkedIn para decidir si una empresa le conviene. Para quien está buscando su primer empleo, hay reglas nuevas que conviene conocer antes de mandar el currículum.

Una fecha que dejó de ser simbólica

El Día Internacional de la Juventud ya no se trata de celebrar a los jóvenes una vez al año. Se trata de reconocer que la puerta de entrada al trabajo se está reconstruyendo en tiempo real, que el criterio de contratación se desplazó de lo que alguien sabe hacer hacia lo que puede aprender a hacer con las herramientas disponibles, y que nadie ha decidido todavía quién paga esa obra.

Author

Author

Sobre el autor