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En Xcaret nada quiere ser masivo: la apuesta de Akis Neocleous por crecer sin perder el control

Akis Neocleous, director ejecutivo de Hoteles Xcaret, habla sobre la evolución del festival Apapaxoa hacia su tercera edición, la expansión hotelera del grupo y la cultura organizacional detrás de uno de los complejos turísticos más reconocidos de México.

En Xcaret nada quiere ser masivo: la apuesta de Akis Neocleous por crecer sin perder el control [Foto: Xcaret]

Cuando Akis Neocleous llegó a Grupo Xcaret hace tres años, encontró algo que no esperaba encontrar en un corporativo hotelero: un grupo de chefs que hablaban de sus platillos con la misma emoción con la que otros hablan de sus hijos. “Estaba mirando a todos los socios del colectivo gastronómico, su pasión, su emoción, cada vez que venían a crear nuevos platillos”, recuerda el director ejecutivo de Hoteles Xcaret. De esa observación, casi casual, nació uno de los proyectos culturales más ambiciosos del Caribe mexicano: el festival Apapaxoa, que este septiembre llega a su tercera edición y que, según Neocleous, podría duplicar de nuevo su tamaño el próximo año.

La afirmación no es menor viniendo de un ejecutivo que evita, en general, hablar en números absolutos. A lo largo de la conversación, Neocleous repite una y otra vez que el crecimiento del grupo (y del festival) es “orgánico”, que no hay una meta fija ni una fecha límite. Pero cuando se le pregunta directamente qué tan grande puede llegar a ser Apapaxoa, no duda: “El próximo año puede ser que sea el doble de tamaño de este año”. La razón, dice, está en la demanda: “Veo la reacción del mundo gastronómico y de cultura y la cantidad de personas que les gustaría participar”.

De cena entre amigos a festival cultural

Apapaxoa no nació como una estrategia de posicionamiento de marca, al menos no en su origen. Según el relato de Neocleous, el festival arrancó como una extensión natural de lo que ya ocurría puertas adentro del colectivo gastronómico de Xcaret: cocineros invitando a colegas de otras partes del mundo a cocinar juntos por unos días. La pregunta que lo cambió todo fue simple (“¿por qué no lo abrimos al mundo?”), pero la respuesta terminó por redefinir el proyecto casi de inmediato. “Vimos que se quedaba muy pequeño para Xcaret”, explica. “Xcaret es tan grande, estamos hablando de Xcaret es México, México es Xcaret. ¿Cómo podemos sumar todo lo demás que hacemos?”.

Así, lo que empezó como un festival gastronómico sumó arte, música, literatura y moda hasta convertirse en lo que Neocleous describe como un “festival cultural”. La primera edición, en 2024, fue (en sus palabras) “tímida”. La segunda duplicó su tamaño. Esta tercera edición, calcula, es “dos veces más grande” que la anterior.

Vale la pena poner esas cifras de crecimiento en contexto: Grupo Xcaret opera hoy 35 restaurantes y 2,763 habitaciones distribuidas entre sus hoteles, tras la apertura, en julio de 2025, de una ampliación de 900 cuartos y 10 restaurantes adicionales en Xcaret México (un incremento, según el propio Neocleous, de “un tercio” sobre el inventario que tenía el hotel). Es esa escala, argumenta, la que le permite al festival crecer sin convertirse en un evento masivo. “No se puede convertir en masivo porque somos muy grandes en espacio”, dice. “El cupo va a llegar siendo limitado en algún punto” (sobre todo en los desayunos y las charlas), “pero en la parte de cenas y eventos tenemos muchísimo espacio.”

Es un argumento que suena más a gestión de infraestructura que a curaduría cultural, y ahí está, quizás, la tensión de fondo del proyecto: qué tan lejos puede estirarse un festival gastronómico y de arte antes de que su tamaño empiece a competir con su intimidad. Neocleous insiste en que la respuesta está en la calidad, no en el volumen: “No podemos hacer un festival que no está a la altura de todos los productos que estamos ofreciendo”.

¿Qué trae la edición 2026?

El programa de este año, que se extiende del 18 al 23 de septiembre, incluye tres momentos que Neocleous destaca especialmente. El primero es el homenaje anual, que este año recae en la chef francesa Dominique Crenn (reconocida con tres estrellas Michelin en San Francisco), con una cena preparada por Marta Ortiz, líder del colectivo gastronómico de Xcaret, junto con otros chefs del grupo.

El segundo es “Cena Legado”, programada para el 22 de septiembre como parte de la celebración por los 35 años del grupo: una mesa para 35 parejas montada sobre el escenario donde normalmente se presenta el show México Espectacular, con 35 platillos curados por 35 chefs mientras el espectáculo se desarrolla alrededor de los comensales. Neocleous no precisó cómo se seleccionará a los asistentes. El festival cierra el 23 de septiembre con un concierto de Emmanuel, precedido por una cena preparada por 14 chefs del colectivo.

El resto del programa combina componentes ya establecidos en ediciones anteriores (los “Desayunos que Inspiran”, centrados en historias de superación de comunidades y emprendedores locales, y los “Relatos con Sabor”, charlas que este año tocarán temas como inteligencia artificial, células madre e ingredientes criollos en peligro de desaparición, organizadas junto con la Universidad del Caribe) con dos añadidos: una segunda edición de la Feria del Libro Gastronómico y tres exposiciones de arte.

Crecer sin perder el “factor humano”

Más allá del festival, Neocleous sostiene que la ventaja competitiva de Xcaret no está solo en la infraestructura, sino en algo más difícil de replicar: la manera en que el grupo integra a su gente. Describe un proceso de contratación para su propio puesto que tomó seis meses y diez entrevistas y lo presenta como parte de un filtro cultural más amplio, uno que, según él, explica por qué los colaboradores hablan del trabajo casi como una vocación: “Yo no trabajo, yo me divierto”.

Es, evidentemente, el tipo de declaración que cualquier ejecutivo de hospitalidad tiene incentivos para hacer en una entrevista. Pero Neocleous (quien dice haber trabajado antes en tres corporativos hoteleros en diez países distintos) insiste en que la diferencia es real y la atribuye, en parte, a un rasgo cultural más amplio: “El mexicano hospitalario, ese mexicano que quiere apapachar a todo el mundo porque no es su obligación, no es su trabajo, sino su forma de ser”.

Sobre sostenibilidad, el ejecutivo menciona que el grupo cuenta con certificación EDGE y que enmarca el concepto de forma amplia, no solo ambiental: dice que el criterio también aplica a la estabilidad de las más de 18,000 familias que, según cifras del grupo, dependen económicamente de sus operaciones. En tecnología, las respuestas fueron más generales: Neocleous habla de “planes y desarrollos tecnológicos” orientados a inteligencia artificial y reservas, pero sin entrar en detalles concretos sobre plataformas o inversión.

Sobre el futuro más amplio del grupo, tampoco hubo números. “No te puedo decir en este momento” cuáles son los próximos proyectos, dijo, apenas unos meses después de inaugurar la ampliación de 900 habitaciones. Lo único que confirmó es la intención: “es un grupo muy sólido que siempre está pensando en crecer”. Para un grupo que ha convertido la escala en su principal argumento (de negocio y, ahora, cultural), la pregunta abierta es si esa expansión constante puede sostenerse sin diluir lo que, según su propio director ejecutivo, distingue al proyecto: la sensación de que, pese al tamaño, nada ahí se siente masivo.

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