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La relación entre aficiones y éxito profesional podría ser más importante de lo que parece: distintos estudios sugieren que tener intereses fuera del trabajo puede ayudar a sostener el rendimiento, la creatividad y la confianza a largo plazo.
El director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, afirma que jugar al críquet le enseñó lecciones sobre el trabajo en equipo y el liderazgo, como poner al equipo en primer lugar y sacar lo mejor de los demás, que le han acompañado a lo largo de toda su carrera. El trabajo en equipo, después de todo, no solo se aprende en una sala de juntas.
Richard Branson afirma que dedicar varias horas al día a realizar actividades físicas que disfruta le ayuda a alargar su jornada, haciéndole sentir más enérgico y productivo.
Warren Buffett afirma que jugar al bridge es “el mejor ejercicio que existe para el cerebro”, ya que cada turno te obliga a adaptarte continuamente a nueva información y circunstancias.
Es cierto que esto contradice la sabiduría convencional. Para muchos, alcanzar un éxito extraordinario requiere entregarse por completo: sin distracciones, sin desvíos, con una concentración absoluta en el objetivo. Pero tal vez no.
Un estudio realizado con más de 5,000 emprendedores durante 15 años, publicado en Academy of Management Journal, reveló que las startups de quienes conservaron sus trabajos habituales tenían 33% menos probabilidades de fracasar que las de quienes se dedicaron por completo a ellas. Una idea que también cuestiona parte de la cultura del sacrificio asociada al emprendimiento.
Otro metaanálisis de 51 estudios con 6,096 atletas encontró que los atletas adultos de clase mundial habían practicado más deportes durante la infancia y adolescencia, comenzaron más tarde en su disciplina principal y se especializaron después que los atletas de nivel nacional.
Como escribe el periodista David Epstein en su libro de 2019, Range: Why Generalists Triumph in a Specialized World, entre los atletas que alcanzan la élite, probar diferentes deportes antes de especializarse es un camino especialmente frecuente hacia la cima.
Y luego está esto. Un estudio publicado en Creativity Research Journal descubrió que los científicos ganadores del Premio Nobel tenían casi tres veces más probabilidades que sus colegas no galardonados de tener intereses fuera del ámbito científico, con aficiones que incluían cantar, actuar, escribir de forma creativa, pintar y trabajar la madera. Sí, los pasatiempos son geniales. Depende de la naturaleza del pasatiempo.
El éxito también necesita sostenibilidad
El éxito notable no solo se basa en los logros, sino también en la perseverancia. Warren Buffett lo llama la “Técnica Matusalén”. Lograr algo difícil requiere esfuerzo y tiempo. Por ejemplo, no se puede construir un negocio próspero de la noche a la mañana.
En términos empresariales y de emprendimiento, esto significa que debes ser capaz de mantener tu carrera profesional. El éxito profesional no depende únicamente de alcanzar una meta, sino también de poder sostener el camino para llegar a ella.
Como señalan los autores de un estudio de 2020 publicado en Journal of Vocational Behavior, una carrera sostenible es aquella en la que las personas se mantienen sanas, productivas, felices y empleables a lo largo de su trayectoria, y que se integra en su contexto vital más amplio.
En pocas palabras, la perseverancia es fundamental. Por muy talentoso que seas, si te agotas por el camino, no tendrás éxito. El burnout laboral puede afectar no solo el bienestar, sino también la productividad, la planificación y la capacidad de mantener el rendimiento. Ahí es donde entra en juego un pasatiempo.
El estudio encontró que las actividades de ocio pueden aumentar la autoeficacia relacionada con el trabajo: la confianza en la propia capacidad para afrontar desafíos, perseverar ante las dificultades y recuperarse de los contratiempos.
En resumen, los pasatiempos pueden ayudarte a desarrollar una mayor confianza en tus propias capacidades. Pero hay un inconveniente.
No todas las aficiones funcionan igual
Si tu afición es demasiado similar a tu trabajo, si implica exigencias y habilidades parecidas a las de tu profesión y, además, te la tomas con mucha seriedad, el estudio encontró que tu autoeficacia puede verse afectada.
La seriedad de una afición se refiere tanto a su dificultad como, sobre todo, a su importancia para tu identidad. Cuanto más seria sea, mayor será la necesidad que sientas de practicarla y más ligada estará tu identidad a la habilidad y el logro. ¿Entrenar para correr 5 kilómetros? Eso es una afición. ¿Entrenar para correr una maratón en menos de tres horas? Eso es una afición seria.
La semejanza y la seriedad van de la mano. El estudio encontró mejores resultados cuando las actividades muy serias eran diferentes del trabajo o cuando las actividades similares al trabajo se practicaban con menor seriedad. La peor combinación era una afición muy seria y, al mismo tiempo, muy parecida a la profesión.
Por ejemplo, si eres contador y te gusta cultivar rosas, tu afición te ofrece un respiro del trabajo y puede aumentar tu autoeficacia… a menos que te lo tomes demasiado en serio y decidas que tienes que ganar el concurso anual de la Sociedad Americana de la Rosa.
En otro ejemplo, si eres abogado y te gusta jugar juegos de mesa, tu afición puede proporcionarte un respiro que aumente tu confianza… a menos que te lo tomes demasiado en serio y decidas convertirte en un gran maestro de ajedrez.
O si eres programador y creas aplicaciones en tu tiempo libre, probablemente no estés obteniendo el tipo de descanso mental, y emocional, que puede aumentar tu sensación de autoeficacia. Hacer siempre lo mismo, sobre todo si esa “igualdad” solo difiere en grado, es una receta perfecta para el agotamiento.
Cómo elegir un pasatiempo que realmente te ayude
Al considerar la posibilidad de comenzar un nuevo pasatiempo, o al evaluar el valor de mantener uno actual, analiza la relación entre seriedad y similitud:
- Cuanto más similar sea la actividad a tu trabajo habitual, menos querrás que haya en juego en el resultado.
- Cuanto mayor sea el riesgo o la importancia que le otorgues, menos querrás que la actividad se parezca a tu profesión.
Lo ideal es que tu afición sea diferente de tu trabajo y tenga poco en juego. En su boletín informativo, Epstein cuenta las historias de un corredor de élite que empezó a tejer y de una esquiadora olímpica de fondo que construyó una casa. Ambos eran “demasiado buenos” en concentrarse en el entrenamiento, excluyendo todo lo demás.
Como dijo el entrenador de la esquiadora, si solo tienes deporte y nada más, resulta muy difícil perseverar durante muchos años. Necesitaba encontrar otro interés, algo capaz de sacarla mentalmente de su disciplina. Lo mismo aplica para ti.
Si diriges un negocio, no puedes dedicarte exclusivamente a él. Necesitas algo que te distraiga, aunque sea por ratos. Si te cuesta hacer crecer tu negocio, necesitas algo más que te permita sentirte realizado.
Tu pasatiempo debería alejarte de la rutina diaria e implicar tareas, habilidades y personas diferentes. Ese cambio también puede alimentar la creatividad en el trabajo.
Es cierto que el tiempo que dedicas a otras cosas, en lugar de concentrarte en tu negocio, puede parecer tiempo perdido.
Pero elegir el pasatiempo adecuado podría ayudarte a concentrarte mejor cuando trabajes en tu negocio y a mantener ese nivel de dedicación a largo plazo.
—Jeff Haden
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