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Una encuesta de Novotel entre 13,000 personas de 12 países encontró que 71% presta más atención a su bienestar de largo plazo que hace cinco años. Saber qué hacer no parece ser el problema; hacerlo todos los días, sí.
Comer mejor. Dormir suficiente. Moverse. Mantener relaciones con otras personas. Nada de eso suena particularmente revolucionario. Lo difícil es repetirlo.
Una encuesta global realizada por Novotel con OnePoll entre 13,000 personas de 12 países encontró que 71% está más interesado en su salud y calidad de vida a largo plazo que hace cinco años, mientras que 76% quisiera llevar un estilo de vida más saludable.
Los resultados aparecen en medio de una conversación cada vez más amplia alrededor de la longevidad y la posibilidad de vivir más años con funcionalidad. Pero el hallazgo interesante no es solamente que queramos vivir mejor. Es que sabemos bastante bien qué deberíamos hacer y aun así cuesta convertir ese conocimiento en rutina.
Sabemos lo básico
Una alimentación equilibrada fue mencionada por 64% de los participantes como uno de los principales factores asociados con la longevidad. Le siguen dormir bien, con 62%, y mantener actividad física regular, con 60%. Aun así, 45% quiere mejorar la calidad de su sueño y 47% sus hábitos relacionados con el ejercicio.
Los resultados completos de la encuesta global de Novotel muestran además que 33% abandona con frecuencia sus rutinas saludables. Es decir, el problema no parece estar únicamente en saber qué hacer. Está en la constancia. Y eso coincide con una conversación cada vez más frecuente alrededor de los hábitos, el descanso y el rendimiento a largo plazo.
Las redes sociales también complican el bienestar
Hay otra paradoja. Nunca habíamos tenido acceso a tanta información sobre salud, nutrición, ejercicio y sueño. Pero tener más información no necesariamente significa saber cuál creer. Según la encuesta, 67% de los participantes afirma que las redes sociales hacen más difícil identificar qué recomendaciones de salud son confiables.
Además, 37% aseguró haber seguido alguna tendencia relacionada con el sueño para después descubrir que no estaba respaldada por evidencia científica. En otras palabras, la economía del wellness tiene un problema de abundancia: consejos sobran; filtros confiables, no tanto.
¿Y viajar?
El estudio también encontró una relación curiosa entre vacaciones y bienestar. 51% de los encuestados afirmó sentirse más relajado cuando viaja, mientras que 24% dijo dormir mejor fuera de casa. De acuerdo con la investigación, los efectos positivos percibidos después de unas vacaciones permanecen en promedio casi seis días , 5.6 días, después de regresar.
Novotel convirtió los resultados en una iniciativa llamada Longevity Week, organizada alrededor de cuatro ejes: alimentación, sueño, movimiento y conexión. La iniciativa forma parte de una estrategia más grande de la compañía para convertir la longevidad en una propuesta de hospitalidad, desde alimentos hasta actividades y contenidos para sus huéspedes.
El negocio detrás de todo esto es evidente: si el bienestar está influyendo cada vez más en las decisiones de consumo, los hoteles también quieren formar parte de esa rutina. Pero la conclusión del estudio es más sencilla. La mayoría ya sabe que debería dormir mejor, moverse más y alimentarse de otra manera. El verdadero reto comienza mañana, cuando hay que volver a hacerlo.
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