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Trabajar para dos empresas, combinar profesiones o construir varias fuentes de ingreso al mismo tiempo está dejando de verse como una anomalía. El “trabajo en paralelo” revela una transformación más profunda: la carrera profesional ya no necesariamente avanza en línea recta.
Antes, la idea convencional de una carrera era relativamente sencilla: conseguir un empleo, crecer dentro de él y, eventualmente, cambiarlo por otro. Ahora, para una parte creciente de los trabajadores, esa secuencia comienza a parecer demasiado limitada.
El fenómeno tiene nombre: trabajo en paralelo. Consiste en desempeñar varios empleos al mismo tiempo en lugar de depender de un único puesto de tiempo completo. No es exactamente lo mismo que tener un trabajo secundario después de la jornada, ni que el modelo fraccionado en el que una persona especializada distribuye determinadas horas de su semana entre distintos clientes.
En el trabajo en paralelo, dos trayectorias pueden ocurrir simultáneamente. Una persona puede conservar su empleo y asumir otro puesto en una compañía distinta, combinar posiciones de tiempo parcial o incluso desarrollar dos carreras que, en apariencia, no tienen relación entre sí.
La idea puede sonar extrema, pero también encaja con una transformación más amplia del futuro del trabajo: la carrera está dejando de funcionar como una escalera para convertirse en un ecosistema de habilidades, proyectos e ingresos.
El trabajo en paralelo gana terreno entre las nuevas generaciones
Un estudio de Intch, plataforma que conecta a profesionales con empresas para puestos de tiempo parcial, analizó las trayectorias de más de 142,000 trabajadores, que en conjunto acumularon alrededor de 1.05 millones de puestos.
Los datos muestran una diferencia generacional considerable. Alrededor de 29% de los baby boomers ha desempeñado varios puestos simultáneamente. Entre la generación X, la proporción aumenta a 44%.
Para las generaciones más jóvenes, la práctica es todavía más frecuente: 59% de la generación Z ha trabajado en varios roles al mismo tiempo y la cifra llega a 64% entre los millennials.
Más que demostrar que todas esas personas mantienen permanentemente dos empleos de tiempo completo, los datos sugieren algo más interesante: las fronteras entre un trabajo y el siguiente son cada vez menos claras.
Eso también cambia la forma en que se construye experiencia. Una persona puede desarrollar habilidades especializadas simultáneamente en distintos entornos, industrias o equipos, en lugar de esperar años para adquirirlas de manera secuencial.
Yakov Filippenko, fundador y CEO de Intch, explicó a Fast Company que uno de los modelos que están observando consiste precisamente en profesionales que ocupan puestos en distintas compañías al mismo tiempo.
En su propia empresa, asegura, existen casos de empleados que mantienen un puesto de tiempo completo en otra compañía tecnológica. La diferencia frente al antiguo “segundo empleo secreto” está en un elemento importante: la transparencia.
Para Filippenko, este modelo permite que los profesionales exploren nuevas oportunidades sin renunciar inmediatamente a aquello que ya construyeron.
Trabajo en paralelo: más ingresos y nuevas oportunidades
No todo es curiosidad profesional. Detrás del crecimiento de estas carreras múltiples también existe una razón mucho más práctica: depender de un solo ingreso se siente cada vez menos seguro para los trabajadores jóvenes.
Una encuesta internacional de Fiverr de 2025 encontró que 67% de los integrantes de la generación Z encuestados considera esencial contar con varias fuentes de ingresos para alcanzar seguridad financiera. En el mismo estudio, 56% dijo creer que el empleo tradicional podría volverse obsoleto en el futuro y 38% ya trabajaba de manera independiente o planeaba hacerlo.
Eso coloca al trabajo en paralelo dentro de una transformación mayor. Tener más de un ingreso ya no solamente responde al espíritu emprendedor o al deseo de ganar dinero extra: también puede funcionar como una estrategia para distribuir riesgos.
Si una fuente de ingresos desaparece, existe otra. Si una industria se desacelera, otra habilidad puede abrir una puerta. Si un puesto deja de ofrecer crecimiento, el trabajador quizá ya esté construyendo experiencia en otro lugar.
En un mercado laboral donde los jóvenes enfrentan menos vacantes y una entrada profesional cada vez más compleja, esa diversificación puede resultar particularmente atractiva.
Aunque los resultados de estos estudios corresponden a muestras internacionales y no representan directamente al mercado mexicano, abren una conversación relevante para México, donde las nuevas tendencias de contratación también están modificando las expectativas de empresas y trabajadores.
La inteligencia artificial abre nuevas posibilidades
La tecnología también está ampliando los límites de lo que una persona puede hacer durante una jornada.
Herramientas de automatización, plataformas de comercio electrónico, trabajo remoto y, especialmente, la inteligencia artificial aplicada al trabajo permiten realizar determinadas tareas que anteriormente requerían más tiempo, más personas o una infraestructura física.
Eso no significa que la IA convierta automáticamente dos trabajos en algo sostenible. Pero sí está cambiando la relación entre tiempo y productividad.
Algunas herramientas ya permiten que una sola persona realice tareas que antes se repartían entre varios perfiles. Esta transformación puede facilitar carreras más flexibles, aunque también abre nuevas preguntas sobre carga laboral, límites y expectativas.
Carissa Ferguson, actriz de doblaje, creadora de contenido y redactora publicitaria, explicó en el estudio de Fiverr que mantener distintas fuentes de ingresos le permite aceptar proyectos creativos sin depender económicamente de cada oportunidad.
La lógica es simple: cuando el ingreso no depende de un solo cliente, jefe o proyecto, algunas decisiones profesionales pueden tomarse con mayor libertad.
El otro lado del trabajo en paralelo: el agotamiento
Ahí aparece la gran contradicción del trabajo en paralelo.
Diversificar ingresos y habilidades puede ofrecer autonomía, pero cada nueva actividad también ocupa tiempo, atención y energía. Tener dos empleos no significa tener dos veces más horas disponibles.
El riesgo más evidente es el agotamiento laboral o burnout.
Una encuesta realizada en 2025 a 2,000 adultos estadounidenses encontró que una cuarta parte de los participantes afirmó haber experimentado agotamiento antes de los 30 años.
Sin embargo, es importante distinguir entre sentirse exhausto y experimentar burnout. Como explica un análisis sobre el agotamiento laboral, este último está relacionado con el estrés crónico en el contexto de trabajo y no simplemente con tener una agenda ocupada.
La paradoja es difícil de ignorar: la inseguridad económica puede impulsar a una persona a buscar múltiples ingresos, mientras que administrar esas fuentes puede aumentar la sobrecarga que intenta resolver.
Por eso, el crecimiento del trabajo en paralelo obliga a hablar no solamente de productividad, sino también de bienestar laboral y de los límites necesarios para que la flexibilidad no se convierta en disponibilidad permanente.
Tener varios empleos ya no es algo que deba ocultarse
Lo más revelador del estudio quizá no sea que las personas tengan varios trabajos, sino que cada vez parecen esconderlos menos.
Durante años, mantener dos empleos simultáneamente podía interpretarse como falta de compromiso, un conflicto de interés o incluso una señal de que el trabajador estaba preparando su salida.
Los datos de Intch apuntan a un cambio cultural. En un análisis adicional de 700,000 perfiles profesionales, 97% permanecía visible públicamente, y los profesionales tenían alrededor de seis veces menos probabilidades de ocultar sus perfiles que dos años antes.
La tendencia tampoco desapareció al terminar la etapa más intensa de la pandemia. Según el análisis, en 2019, 68% de los profesionales comenzó un nuevo trabajo mientras todavía estaba empleado. En 2022 la cifra llegó a 75% y en 2025 se mantenía en 73%.
Aunque comenzar un empleo antes de terminar otro no necesariamente significa mantener dos puestos a largo plazo, el comportamiento revela que las transiciones profesionales son cada vez menos rígidas.
Eso sugiere que no estamos únicamente frente a una rareza producida por el trabajo remoto de la pandemia. El fenómeno parece formar parte de una transformación más duradera de las carreras.
El trabajo en paralelo también cambia la manera de contratar
Si los trabajadores dejan de organizar su experiencia alrededor de un solo empleador, las compañías tampoco podrán seguir evaluando el talento exactamente como antes.
Una larga lista de puestos en un currículum solía interpretarse como falta de estabilidad. En un mercado construido alrededor de carreras múltiples, podría significar algo distinto: exposición a más industrias, sistemas, problemas y formas de trabajar.
El estudio de Intch señala que el profesional promedio ha ocupado siete puestos a lo largo de su carrera. Pero la pregunta relevante quizá deje de ser cuántas empresas aparecen en el currículum y pase a ser qué conocimientos construyó una persona al atravesarlas.
Para los líderes, esto también puede cambiar la forma de contratar y diseñar puestos. Algunas funciones podrían dividirse entre especialistas de medio tiempo; otras podrían convertirse en proyectos específicos, y ciertas empresas tendrán que aceptar que los mejores profesionales no necesariamente estarán dispuestos a dedicar toda su vida laboral a una sola organización.
También será necesario replantear la relación entre confianza y exclusividad. En México, por ejemplo, cualquier esquema de empleos simultáneos debe considerar las obligaciones contractuales, las jornadas aplicables, la confidencialidad y los posibles conflictos de interés.
El trabajo en paralelo no funciona si simplemente significa duplicar jornadas sin redefinir expectativas.
El futuro del trabajo podría parecer más un portafolio que una escalera
Durante décadas, cambiar constantemente de trabajo podía generar sospechas. Permanecer muchos años en una empresa, en cambio, comunicaba estabilidad y compromiso.
Ese código comienza a perder fuerza.
Si las nuevas generaciones acumulan experiencia de forma simultánea, una trayectoria profesional con varios roles podría indicar profundidad en lugar de dispersión. La carrera dejaría de medirse únicamente por ascensos para evaluarse también por la variedad de capacidades, industrias y problemas que alguien aprendió a resolver.
Esta perspectiva conecta con una conversación más amplia sobre cómo reinventar las trayectorias profesionales en un entorno donde integrar distintas habilidades puede ser tan valioso como especializarse en una sola.
El cambio no significa que todo el mundo vaya a necesitar dos empleos ni que trabajar más sea automáticamente mejor. Tampoco elimina el riesgo de agotamiento o la necesidad de límites claros.
Pero sí cuestiona una idea que durante décadas parecía incuestionable: que una carrera profesional debe pertenecer a una sola empresa a la vez.
Tal vez el verdadero cambio no sea que las personas estén acumulando empleos. Es que están empezando a construir carreras que ningún puesto, por sí solo, puede contener.
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