| Impact

La Copa del Mundo crea las condiciones perfectas para enfermedades infecciosas

Desde gripe y sarampión hasta ébola y ETS: el Mundial crea un entorno perfecto para la propagación de enfermedades infecciosas.

La Copa del Mundo crea las condiciones perfectas para enfermedades infecciosas [Imágenes: Andre Pombal, pikisuperstar/Pexels]

Cuando la Copa Mundial de la FIFA 2026 comience el 11 de junio de 2026, los partidos se disputarán en 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México. Millones de aficionados llegarán a través de múltiples aeropuertos y abarrotarán estadios, terminales aéreas, hoteles, bares y sistemas de transporte público durante cinco semanas.

Eso convierte al Mundial no solo en un evento deportivo, sino en un experimento de mezcla global que se extenderá durante semanas y que crea un entorno perfecto para la propagación de enfermedades infecciosas. Los eventos de esta magnitud rara vez provocan brotes importantes, pero sí generan oportunidades para que ocurran y ponen a prueba a los sistemas de salud.

Las posibilidades van desde lo dramático, aunque poco probable (un caso importado de ébola), hasta lo mucho más probable (la propagación de gripe y sarampión en espacios concurridos) y lo que suele pasar desapercibido (aumentos en las infecciones de transmisión sexual y enfermedades transmitidas por mosquitos que logran establecerse en nuevas zonas).

Como médico especialista en enfermedades infecciosas que estudia cómo los brotes afectan la salud de las personas, y también como aficionado al futbol (apoyo a la selección de Colombia), he seguido de cerca los preparativos de los expertos en salud pública para este evento.

Estas son algunas de las amenazas de enfermedades infecciosas que vigilan mientras arranca el evento deportivo más grande del mundo:

Ébola: alarmante, pero poco probable

En mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia sanitaria mundial debido a un brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda causado por una cepa poco común llamada Bundibugyo, que mata aproximadamente a una de cada tres personas infectadas.

No existen vacunas aprobadas, pruebas diagnósticas rápidas ni tratamientos para esta cepa. Además, la respuesta internacional se ha visto complicada por profundos recortes a la ayuda sanitaria global y por la salida de Estados Unidos de la OMS.

Si se detecta un caso, la identificación y el aislamiento rápidos son fundamentales para evitar una mayor transmisión local.

Aun así, el riesgo de que el ébola llegue a un estadio del Mundial es muy bajo. Esto se debe a que el virus solo se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales, como sangre o saliva, y no por el aire. Además, las personas infectadas no son contagiosas hasta que presentan síntomas.

Estados Unidos ha prohibido la entrada a ciudadanos extranjeros y residentes permanentes que hayan estado en los países afectados durante los últimos 21 días, y realiza controles a todos los pasajeros procedentes de esas zonas. También está instando a los países europeos a adoptar medidas similares a medida que aumenta el flujo de viajeros por la Copa Mundial. México y Canadá también han establecido restricciones de viaje.

Las aglomeraciones en un estadio de Moscú durante el Mundial de 2018 muestran cómo este enorme evento deportivo constituye un experimento global de mezcla de poblaciones que se prolonga durante semanas y crea un entorno ideal para la propagación de enfermedades infecciosas.

Sarampión, gripa y covid-19: los peligros más importantes

Las amenazas más probables para los aficionados que asistirán al Mundial son las infecciones respiratorias, es decir, enfermedades que se transmiten al toser, estornudar o simplemente respirar en espacios concurridos.

Una preocupación particular es el sarampión, que está aumentando en Estados Unidos, Canadá y México. Hasta el 4 de junio, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos habían confirmado 2,030 casos de sarampión en el país durante 2026, una cifra cercana al total registrado en todo 2025 y considerablemente superior a la observada en años anteriores.

El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas del planeta. Un solo viajero infectado que pasó por el Aeropuerto Internacional de Denver en 2025 provocó un brote de al menos 10 casos. Un aficionado infectado en las gradas, en un aeropuerto o en un bar podría desencadenar fácilmente un nuevo brote.

A ello se suma que la temporada de influenza 2025-2026 alcanzó su nivel más alto en 30 años y que el covid-19 sigue provocando entre 290,000 y 450,000 hospitalizaciones anuales. Las grandes concentraciones de personas pueden amplificar el riesgo de transmisión.

En segundo plano, la influenza aviar H5N1 (la llamada gripe aviar que circula entre vacas lecheras y aves de corral) ha provocado 70 infecciones humanas en Estados Unidos desde 2024. No se ha detectado transmisión entre personas, pero los científicos vigilan de cerca posibles mutaciones que puedan cambiar esta situación.

Los riesgos asociados a los mosquitos

Las enfermedades transmitidas por mosquitos añaden otra capa de riesgo para las autoridades sanitarias y los viajeros, especialmente en las sedes del sur de Estados Unidos y México durante la temporada alta de mosquitos en verano.

El dengue (un virus tropical que provoca fiebre alta, fuertes dolores corporales y, en algunos casos, complicaciones potencialmente mortales) alcanzó un récord en Estados Unidos en 2024, con cerca de 3,800 casos. Esto representó un aumento de 359% respecto al promedio de los 14 años anteriores.

La mayoría de los casos se registró en viajeros procedentes del Caribe y Centroamérica. Sin embargo, también se han detectado contagios locales, principalmente en Los Ángeles.

También existe el riesgo de que los aficionados introduzcan enfermedades infecciosas desde sus países de origen.

La fiebre amarilla, una infección viral potencialmente mortal, no está presente en Estados Unidos, pero sigue representando una amenaza para los aficionados que viajan desde regiones del África subsahariana y Sudamérica donde la enfermedad es endémica. Un brote de fiebre amarilla ocurrido en Sudamérica en 2024, fuera de la Amazonia —donde normalmente se produce la transmisión—, sugirió que la enfermedad podría expandirse a zonas urbanas.

Asimismo, el virus Oropouche, una enfermedad transmitida por mosquitos que hasta hace poco era poco conocida, se propagó por América Latina en 2024 durante la mayor epidemia registrada hasta ahora, con más de 8,000 casos confirmados solo en Brasil. Aunque la infección suele ser leve, puede ocasionar complicaciones graves, como inflamación cerebral, trastornos hemorrágicos y daños al feto durante el embarazo. No existen vacunas ni tratamientos.

Los viajeros que porten estas infecciones podrían requerir atención médica, aunque el conocimiento sobre ellas entre los médicos estadounidenses suele ser limitado. También existe un pequeño riesgo de transmisión local a través de picaduras de mosquitos.

Las infecciones de transmisión sexual, fuera del radar

Una categoría de riesgo que ha recibido menos atención mediática es la de las infecciones de transmisión sexual.

Según un estudio, aproximadamente uno de cada cinco viajeros internacionales mantiene relaciones sexuales ocasionales durante sus desplazamientos, y casi la mitad de esos encuentros ocurren sin protección.

La mpox, una infección viral que se transmite mediante contacto físico cercano, sigue circulando en Estados Unidos y representa una preocupación particular en eventos multitudinarios. La sífilis también registra un resurgimiento a escala mundial.

Salud pública en acción

Las autoridades de salud pública de Estados Unidos, Canadá y México intensificaron los esfuerzos de vigilancia mientras avanzan los preparativos para proteger a los viajeros durante la Copa Mundial.

En Estados Unidos, una coalición de instituciones académicas, empresas, organizaciones sin fines de lucro y organismos de salud pública liderada por la Universidad de Georgetown y el proveedor de servicios médicos MedStar Health, denominada Health Security Operations Center, seguirá de cerca la transmisión de enfermedades durante el evento. Sin embargo, algunos expertos han expresado preocupación por la capacidad de respuesta sanitaria del país debido a los importantes recortes aplicados a la infraestructura de salud pública desde 2025, incluidos los realizados a los CDC.

Los aficionados también pueden tomar medidas para protegerse. Entre ellas se encuentran mantener al día sus vacunas de rutina (especialmente contra sarampión, influenza y covid-19), practicar sexo seguro, utilizar repelente contra mosquitos y permanecer en casa o usar cubrebocas si presentan síntomas de enfermedad.


Andrés Henao es profesor Asociado de Medicina y Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Colorado Anschutz.

Este artículo se republica de The Conversation bajo una licencia de Creative Commons. Lee el original.

Author

  • The Conversation

    Es una organización de noticias sin fines de lucro e independiente, dedicada a poner el conocimiento de los expertos al servicio del bien público.

    View all posts

Author

  • The Conversation

    Es una organización de noticias sin fines de lucro e independiente, dedicada a poner el conocimiento de los expertos al servicio del bien público.

    View all posts

Sobre el autor

Es una organización de noticias sin fines de lucro e independiente, dedicada a poner el conocimiento de los expertos al servicio del bien público.