[Foto: Cortesía Hotmart Fire Sessions 2026]
En Hotmart Fire Sessions 2026, en Medellín, João Pedro Resende habló de por qué Latinoamérica podría convertirse en el epicentro de la próxima ola de compañías gracias a la creator economy, y de por qué la inteligencia artificial (IA) no le quita el sueño.
Hace 15 años, si alguien te hubiera dicho que un chef, un nutricionista o un entrenador de perros podían construir un negocio digital que ganara miles de dólares desde Latinoamérica, seguramente no le habrías creído.
João Pedro Resende sí lo creyó. O al menos apostó por ello lo suficientemente fuerte como para fundar una compañía sobre esa idea. Hoy es CEO y cofundador de Hotmart, una de las plataformas de la creator economy más grandes del mundo, y habla del tema con la calma de quien ya vio el escepticismo de cerca. “Antes de Hotmart no veíamos a nadie vendiendo contenido o información realmente”, dijo en entrevista para Fast Company México.
Cuando presentaba la idea a inversionistas, la objeción era casi siempre la misma: nadie iba a pagar por contenido que se consigue gratis en internet. Resende pensaba distinto. “Mi convicción era que si el contenido era lo suficientemente bueno, la gente lo compraría”.
La apuesta funcionó. Hotmart quitó de en medio las barreras técnicas (hosting, cobros, entrega automática) para que cualquier persona con un conocimiento específico pudiera convertirlo en producto. Lo que salió de ahí, según Resende, es una generación de compañías que no se parece a nada de lo anterior: “marcas creadas y lideradas por creadores, no por gente de finanzas, ingenieros u otro tipo de profesionales… en cierto modo son como artistas”.
Su apuesta es que las próximas grandes marcas globales no van a salir de un equipo de ingeniería. Van a salir de una cámara, un micrófono y una comunidad que ya confía en alguien.

Los síntomas de un mercado que madura
Resende describe la creator economy latinoamericana como un mismo patrón repetirse en distintos países. Al principio, los negocios digitales tienden a parecerse entre sí: cursos de SEO, de anuncios en Google, de cómo armar un sitio web. Los negocios “obvios” de internet, los llama.
La señal de que un mercado madura llega después, cuando esa oferta se abre a profesiones que uno no imaginaría vendiendo un curso en línea. “Empiezas a ver doctores vendiendo sus conocimientos, abogados vendiendo los suyos”.
Hay una segunda señal, y tiene que ver con el tamaño. “Al principio son negocios muy pequeños, manejados por una sola persona. Ahora hay compañías enteras de cientos, a veces miles de personas, generando millones o decenas de millones de dólares al año”.
Ese salto (de la persona sola grabando en su casa a la compañía con nómina) es, para Resende, el verdadero termómetro de qué tan lejos ha llegado la región con la creator economy.
“Latinoamérica está muy conectada entre sí”
¿Por qué Latinoamérica y no otra región emergente? Resende afirma que la respuesta está en el idioma más la cultura digital.
“Estados Unidos es un mercado más homogéneo. Europa es distinto. Pero Latinoamérica está muy conectada entre sí. La gente está súper conectada a través de redes sociales, es gente extremadamente creativa”.
Esa hiperconectividad, más el tamaño del mercado hispanohablante y las comunidades latinas fuera de la región, produce un mercado direccionable que él describe simplemente como enorme. Solo el inglés lo supera en alcance, según su cálculo.
Dentro de la región hay matices. Resende menciona a Colombia en particular. “La comunidad que se construyó ahí es muy enérgica, muy activa. Se involucran mucho con el contenido educativo”, y sugiere que el país está creciendo incluso más rápido que mercados más grandes como México o Brasil.
Educación en dosis pequeñas
Uno de los puntos más interesantes que planteó Resende tiene que ver con qué está reemplazando, en realidad, la creator economy.
“Ningún creador de contenido está haciendo algo similar a lo que hacen las universidades, con formatos larguísimos”, dijo. “Es algo muy económico, muy enfocado, que enseña una sola cosa”.
Esa hiperespecialización no la ve como una limitación sino como una respuesta a un mundo que cambia rápido y exige aprender rápido. Cursos cortos, temas puntuales, resultados inmediatos. Es una apuesta a que el futuro de la educación no vive en el semestre completo, sino en el módulo exacto que resuelve el problema que alguien tiene hoy.
Del curso al producto físico
Contra la idea de que la creator economy vive solo en pantallas, Resende sostiene que el comercio físico ya forma parte de la conversación y va a crecer. Hotmart ya da soporte a productos físicos y planea llevar esa capacidad a más países pronto.
El ejemplo que da es simple: “si tienes un curso de yoga, podrías vender junto con el curso los tapetes para hacer los ejercicios. Si tienes un curso de maquillaje, podrías tener tu propia línea de labiales”.
El creador dejó de ser solo una persona con una cámara. Se volvió una marca completa, con producto físico incluido.
¿Y ChatGPT?
La pregunta obligada en 2026: ¿qué le queda al conocimiento humano cuando cualquiera puede preguntarle gratis a una IA? Resende tiene una respuesta que va contra el nerviosismo generalizado del gremio.
Para él, la competencia entre creadores nunca dependió del precio ni de qué tan disponible estuviera la información. Por eso la IA no cambia tanto la ecuación como parece.
“Cuando alguien le compra a un creador, no está buscando activamente productos similares para encontrar el mejor precio”, explicó. “Le compra a ese creador porque ya lo seguía y ya construyó una relación con él”.
La competencia real nunca fue por precio, sino por atención y por confianza, algo que un modelo de lenguaje, por ahora, no sabe replicar.
Ahí es donde Resende ve a la IA como aliada más que como amenaza, siempre que se use con cabeza. Su argumento gira en torno a la distribución: “los creadores no solo van a vender sus propios productos, sino que en realidad son enormes canales de distribución para múltiples tipos de productos, independientemente de lo que haga ChatGPT”. Quien tiene una audiencia que confía en él conserva el activo más valioso, sin importar cuánto avance la tecnología.
Hotmart ya está metiendo esa lógica en su producto: una herramienta que permite a los creadores entrenar una versión de IA con su propio contenido, para que sus estudiantes puedan “conversar” con algo parecido a un gemelo digital del instructor. “La conexión humana sigue siendo muy importante”, insistió Resende. “Por eso los creadores han sido los ganadores”.
El comienzo, no el final
“La IA está haciendo a los creadores más poderosos para producir contenido. Está ayudando a más personas a convertirse en creadores porque es más fácil hacer contenido”, afirma Resende. “Estamos apenas en el comienzo de este proceso”.
Si la última década demostró que un chef o un entrenador de perros pueden construir un negocio millonario desde Latinoamérica, la próxima podría demostrar algo más ambicioso. Que las marcas más grandes del mundo ya no van a nacer en el patio de un equipo de ingeniería, sino en la cuenta de alguien que supo construir una comunidad antes que nadie.
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