[Imagen por: Frida Quiñones]
La creatividad en la era de la inteligencia artificial será una de las habilidades más valiosas para las nuevas generaciones. Aunque la IA puede escribir un guion, generar una imagen, editar un video e incluso componer música en segundos, sigue necesitando ideas, criterio y una historia que contar.
Para Daniel Cortázar Triana, director de Nautópica, un laboratorio de educación técnica y artística para niñas, niños y adolescentes en Ciudad de México, esa diferencia será cada vez más importante.
“La inteligencia artificial no es la solución a los guiones, las historias ni a los videos de las nuevas generaciones; es una herramienta”, señala.
La idea cobra relevancia justo cuando la IA comienza a instalarse en la vida cotidiana de los más jóvenes. En lugar de preguntarnos únicamente cómo enseñarles a utilizar ChatGPT, Gemini o las próximas herramientas generativas, quizá la conversación debería comenzar un paso antes: ¿qué habilidades necesitan desarrollar para que sea la tecnología la que trabaje para ellos y no al revés?
Los niños ya viven en un mundo digital
México ya tiene una generación profundamente conectada.
Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2024 del INEGI, 95.1% de los adolescentes mexicanos de 12 a 17 años utilizó internet en 2024. Al mismo tiempo, solo 16.5% de las personas usuarias dijo conectarse desde la escuela.
La cifra plantea una paradoja: los jóvenes tienen acceso a un universo prácticamente ilimitado de información, herramientas y entretenimiento, pero buena parte de su aprendizaje digital está ocurriendo fuera del salón de clases.
Y la inteligencia artificial acelera esta transformación.
UNICEF ha advertido sobre la rápida adopción de la inteligencia artificial entre niñas, niños y adolescentes. Una encuesta citada por el organismo encontró que 58% de los menores estadounidenses de entre 12 y 18 años había utilizado ChatGPT, frente a 30% de sus padres. En 2026, UNICEF agregó que nuevos datos de 10 países apuntan a que los menores están adoptando herramientas de IA a un ritmo que puede superar por más de tres veces al de los adultos.
En este contexto, la creatividad en la era de la inteligencia artificial deja de ser una habilidad opcional y se convierte en una herramienta fundamental para aprender, resolver problemas y generar ideas originales.
La pregunta es qué aprenderán a hacer con ella.
Por qué la creatividad en la era de la inteligencia artificial será una ventaja
Durante años, saber utilizar determinadas herramientas digitales podía representar una ventaja competitiva. Hoy esa barrera está desapareciendo.
Si prácticamente cualquiera puede pedirle a una IA que produzca veinte ideas, diez imágenes o cinco versiones de un guion, ejecutar rápidamente deja de ser suficiente.
Lo difícil será decidir qué vale la pena crear.
Esta transformación ya comienza a observarse en el mercado laboral. En Fast Company México hemos hablado de cómo las habilidades humanas están ganando nueva relevancia en la era de la IA: curiosidad, comunicación, pensamiento crítico, creatividad y conexión pueden adquirir más valor precisamente porque las tareas técnicas son cada vez más fáciles de automatizar.
Algo similar comienza mucho antes de entrar a una oficina.
En lugar de enseñar a un niño únicamente cómo producir un video, la formación creativa puede enseñarle a preguntarse: ¿qué quiero comunicar?, ¿por qué alguien debería verlo?, ¿qué emoción quiero generar?, ¿quién es mi audiencia?, ¿qué hace diferente a mi historia?
Son preguntas que obligan a pensar antes de producir y que ayudan a desarrollar pensamiento creativo, criterio y capacidad de decisión, habilidades que seguirán siendo relevantes aunque las herramientas tecnológicas cambien.
Creatividad e IA: el problema no es usarla, sino dejar de pensar
La discusión tampoco implica convertir a la inteligencia artificial en enemiga de la educación.
Utilizada correctamente, puede acelerar procesos, abrir nuevas posibilidades creativas y permitir que los estudiantes experimenten con herramientas que hace pocos años estaban reservadas para profesionales.
El riesgo aparece cuando sustituye el proceso intelectual.
En Fast Company México ya analizamos cómo el uso indiscriminado de IA puede afectar el pensamiento crítico de los estudiantes. El problema no necesariamente está en utilizar una herramienta generativa, sino en convertirla en un atajo permanente para evitar investigar, escribir, cuestionar, imaginar o resolver problemas.
Precisamente por eso, la creatividad en la era de la inteligencia artificial también implica aprender cuándo utilizar la tecnología y cuándo detenerse a pensar antes de pedirle una respuesta.
Es una tensión que también existe entre los adultos. La IA puede liberar tiempo de tareas repetitivas y favorecer un pensamiento más profundo, pero delegar constantemente nuestras funciones cognitivas a la inteligencia artificial puede producir el efecto contrario.
Para los niños, aprender esa diferencia desde temprano podría convertirse en una habilidad esencial.
De consumidores de contenido a creadores
Esa es parte de la propuesta detrás de Nautópica, iniciativa educativa de Tópica Media enfocada en formar lo que denomina “Creativos con Propósito”.
Sus programas combinan narrativa, producción audiovisual, música, cine, diseño y herramientas digitales para acercar a los participantes no solamente a la ejecución técnica, sino al proceso que existe detrás de una pieza creativa. Actualmente, su oferta incluye entrenamiento semanal y programas para escuelas, equipos e instituciones.
El cambio conceptual parece pequeño, pero importa: pasar de consumir contenido durante horas a entender cómo se construye.
TikTok, Instagram y YouTube hicieron que una generación creciera viendo cómo otras personas construían comunidades, carreras y empresas alrededor de contenido digital. La inteligencia artificial agrega ahora otra capa: producir ese contenido será cada vez más rápido y barato.
Pero eso también significa mucha más competencia por la atención.
Cuando cualquier persona tiene acceso a herramientas capaces de producir resultados visualmente correctos, lo humano puede convertirse en el diferenciador.
De hecho, esta transformación ya provoca una conversación en las industrias creativas. Como exploramos recientemente en Fast Company México, mientras la generación automática se vuelve común, la idea de algo “hecho por humanos” comienza a adquirir un valor diferente. La abundancia de contenido sintético puede hacer que la intención, el criterio y una voz genuinamente personal sean más fáciles de reconocer —y potencialmente más valiosos—.
Crear será más importante que dominar una herramienta de IA
Es probable que las herramientas que hoy parecen revolucionarias sean sustituidas por otras dentro de pocos años.
Por eso, enseñar exclusivamente plataformas tiene fecha de caducidad.
Aprender a construir una historia, comprender a una audiencia, desarrollar criterio visual, trabajar en equipo, cuestionar una respuesta y transformar una idea en algo que tenga propósito son habilidades mucho más difíciles de volver obsoletas.
La inteligencia artificial podrá ayudar a ejecutar cada vez más partes del proceso.
Pero seguirá haciendo falta alguien que decida qué problema merece resolverse, qué historia merece contarse y qué idea merece convertirse en realidad.
Para la generación que está creciendo junto a la IA, la creatividad en la era de la inteligencia artificial dejará de ser solamente una habilidad artística. Puede convertirse en una forma de pensamiento, una herramienta profesional y una manera de conservar agencia en un mundo donde crear cualquier cosa será cada vez más fácil.
![[Foto: Fast Company México]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/19133216/mexico-canta-spotify.jpg)
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