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Instagram tiene un nuevo problema: demostrar que tienes la edad que dices tener

Proteger a los adolescentes en redes requiere resolver un problema difícil: saber realmente qué edad tiene cada usuario.

Instagram tiene un nuevo problema: demostrar que tienes la edad que dices tener [Imagen: FCMX]

El acuerdo de Meta por 18,000 millones de dólares incluye nuevas medidas para proteger a menores. Muchas dependen de resolver un problema tecnológico todavía imperfecto: saber realmente qué edad tiene cada usuario. Durante años, verificar la edad en internet podía significar algo tan absurdo como presionar un botón que decía “soy mayor de 18 años”. Eso ya no es suficiente.

Meta acordó fortalecer sus sistemas para determinar la edad de quienes utilizan Instagram y Facebook como parte de un acuerdo legal de aproximadamente 18,000 millones de dólares relacionado con acusaciones sobre los efectos de sus plataformas en niños y adolescentes. El acuerdo contempla cambios particularmente fuertes para menores. Entre las medidas propuestas están límites diarios de uso, notificaciones silenciadas durante las horas escolares y restricciones nocturnas. Pero todas dependen de algo aparentemente sencillo: que Meta sepa quién es adolescente.

Saber tu edad es más complicado de lo que parece

Las plataformas pueden pedir identificaciones oficiales, analizar el comportamiento de una cuenta o utilizar reconocimiento facial y estimación de edad mediante selfies. Todas las opciones presentan problemas. Pedir una identificación mejora la certeza, pero obliga a compartir información sensible. Usar biometría genera preocupaciones de privacidad. Inferir edad mediante comportamiento puede equivocarse.

La discusión sobre si la verificación de edad realmente protege a los menores lleva años creciendo conforme más gobiernos intentan restringir el acceso infantil a determinados servicios digitales. Meta ya había probado incluso inteligencia artificial para identificar cuentas de adolescentes. Ahora el incentivo es mucho mayor. El acuerdo llega después de años de litigios sobre el impacto de las redes sociales. Un juicio contra Meta y otras plataformas ya había planteado la posibilidad de responsabilizar a las compañías por diseños presuntamente adictivos para menores. El resultado podría cambiar algo básico sobre internet.

Durante décadas, muchas plataformas funcionaron bajo un principio implícito: el usuario decía quién era y el servicio le creía. Ese modelo está desapareciendo. Y en el intento por hacer internet más seguro para los menores puede aparecer otra pregunta incómoda: ¿cuánta información debemos entregar para demostrar que somos adultos?

Author

  • Frida Quiñones

    Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.

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Sobre el autor

Content creator and digital communications specialist. She holds a degree in International Relations and is currently pursuing a Master’s in Digital Communication and Hypermedia. Her work explores the intersections of technology, digital culture, innovation, marketing, and emerging trends, with a particular interest in how new forms of communication are reshaping the way we live, work, and connect.