[Foto por: Mercedes]
La Final Regional de MercedesTrophy reunió en Nayarit a jugadores amateur de siete países latinoamericanos. Entre golf, hospitalidad y diseño, el torneo muestra cómo las marcas de lujo están creando vínculos que van mucho más allá del producto.
Hay experiencias que terminan cuando se entrega un trofeo. Otras funcionan como punto de partida.
El pasado 22 de agosto, más de 36 jugadores se reunieron en Nayarit para disputar la Final Regional de MercedesTrophy 2026, el torneo amateur de golf de Mercedes-Benz que este año reunió a participantes de México, Argentina, Colombia, Perú, Paraguay, Panamá y Bolivia. Tres de ellos terminaron la jornada con algo más que una victoria: un lugar para representar a Latinoamérica en la Final Mundial que se celebrará en Alemania.
La competencia forma parte de MercedesTrophy 2026, una serie de torneos por invitación para clientes de la marca que durante este año recorrió diferentes campos de México antes de llegar a su etapa regional. La Final Mundial está programada del 28 de septiembre al 2 de octubre en Donaueschingen, Alemania.
Pero más allá del resultado deportivo, el torneo refleja una transformación más amplia en la forma en que las marcas entienden el lujo: ya no basta con crear objetos deseables. El siguiente nivel está en construir experiencias alrededor de ellos.
Del automóvil a una comunidad
Para Mercedes-Benz, el golf lleva años funcionando como uno de esos espacios.
En lugar de limitar la relación con el cliente al momento de adquirir un automóvil, MercedesTrophy convierte esa relación en una experiencia compartida alrededor del deporte. Es una lógica que también aparece en la evolución del lujo automotriz,, donde la experiencia completa del usuario (antes, durante y después de la compra) se vuelve cada vez más importante.
En Nayarit, esa idea tomó forma en el campo.
La Final Regional se disputó en Nauka Golf Club, un campo de 18 hoyos diseñado por el arquitecto estadounidense Tom Fazio. Su recorrido puede extenderse aproximadamente 7,600 yardas y atraviesa escenarios que van del manglar y la selva tropical hasta elevaciones volcánicas y vistas al océano Pacífico.
El resultado es un campo en el que el entorno deja de ser simplemente el escenario del juego y se convierte en parte de la experiencia.
Nayarit como escenario del nuevo lujo
La experiencia continuó fuera del campo. Los participantes se hospedaron en Siari Riviera Nayarit, a Ritz-Carlton Reserve, un resort situado entre la Sierra Madre Occidental y el océano Pacífico, cuya propuesta combina naturaleza, gastronomía, bienestar y referencias a las tradiciones de la región.

Ese contexto importa porque responde a una conversación que está transformando al sector: el lujo contemporáneo se mueve cada vez más hacia experiencias personales, únicas y memorables.
Ya no se trata solamente de dónde duermes, qué conduces o qué compras, sino de la historia que puedes construir alrededor de ello .Durante MercedesTrophy, esa narrativa conectó deporte, viajes, hospitalidad y diseño.
Durante la experiencia los asistentes también pudieron conocer una selección de vehículos de Mercedes-Benz, entre ellos el CLE 300 4MATIC, E 200, GLC 350 e 4MATIC con EQ Hybrid Technology, GLE 450 4MATIC Coupé Sport, GLS 580 4MATIC y Mercedes-AMG G 63. Más que una exhibición tradicional de producto, los automóviles formaron parte del ecosistema construido alrededor del torneo.

Cuando las marcas crean recuerdos

La jornada también incorporó experiencias desarrolladas con diferentes marcas.
Aeroméxico presentó un reto “Hole in One” que ofrecía un certificado doble en Cabina Premier hacia Europa; TaylorMade y Good Swing entregaron kits y productos especializados para golf; mientras otras firmas acompañaron distintos momentos del torneo y la premiación.

Es una estrategia que conecta con la evolución de las experiencias de marca: pasar de comunicar valores a construir momentos especiales e inigualables donde las personas puedan vivirlos.
Para una marca premium, esa diferencia puede ser particularmente relevante. En un mercado donde los productos parecen ya no ser suficiente por sí solos para garantizar una conexión emocional, la experiencia puede convertirse en el camino para lograr dicha conexión, sin embargo, también es uno de los activos más difíciles de copiar.
MercedesTrophy funciona precisamente bajo esa lógica. El golf es el punto de encuentro, pero alrededor aparecen hospitalidad, viajes, gastronomía, diseño, automóviles pero sobre todo comunidad.
De Nayarit a Alemania
La competencia se disputó en formato individual a 18 hoyos, bajo la modalidad Stroke Play al 80% de hándicap.

Los tres ganadores de la Final Regional fueron Felipe Pérez Infante, de México, en la categoría varonil 0–13; Osman Fernando Roa López, de Colombia, en la categoría varonil 14–36; y Yessica Casillas Loza, de México, en la categoría femenil.
Ahora, los tres avanzarán a la Final Mundial de MercedesTrophy en Donaueschingen, donde competirán con jugadores amateur de otros mercados.

La imagen final resulta significativa: una experiencia que comenzó en distintos campos de Latinoamérica, pasó por la costa de Nayarit y terminará en Alemania.
Y ahí está la parte más interesante del modelo.
En una industria construida históricamente alrededor de objetos extraordinarios, algunas marcas están descubriendo que el verdadero valor puede aparecer en lo que sucede alrededor de ellos: las personas que se encuentran, los lugares que conocen, y los recuerdos que se llevan después de que termina la experiencia.
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