[Fotos: Archivo fotográfico de CBS/Getty Images]
A 60 años de su estreno, varias de las tecnologías que parecían imposibles en Star Trek forman parte de nuestra vida cotidiana. Otras todavía esperan que la ciencia alcance a la ficción. Star Trek llegó a nuestras vidas por primera vez a las 8:30 p. m. del 8 de septiembre de 1966, y el mundo de la ciencia ficción nunca volvió a ser el mismo. Este 8 de septiembre de 2026, la franquicia celebra oficialmente 60 años desde su estreno. La serie, aunque fue cancelada tras solo tres temporadas, se convirtió en un fenómeno cultural perdurable. Desde entonces ha dado origen a películas, series derivadas, productos de merchandising y una legión de fans que pocas propiedades intelectuales pueden igualar.
Pero Star Trek demostró ser mucho más que un simple producto de entretenimiento. La tecnología de Star Trek también ayudó a construir una idea del futuro. Décadas de historias sobre viajes espaciales inspiraron a generaciones de científicos, ingenieros e incluso astronautas, una relación que la propia NASA ha documentado. Y algunos de esos fantásticos aparatos se han convertido en parte de nuestra vida cotidiana, aunque todavía estamos lejos de emprender nuestra propia misión de cinco años para explorar nuevos y extraños mundos. Estas son algunas de las tecnologías que veíamos en pantalla y que ahora son reales.
Comunicadores
El capitán Kirk y su tripulación se mantenían en contacto entre sí y con la Enterprise mediante un pequeño dispositivo portátil que se abría. La tecnología moderna terminó acercándose bastante a aquella imagen. Motorola lanzó el MicroTAC en 1989, uno de los primeros teléfonos con diseño abatible. Más tarde, en 1996, apareció el StarTAC, que llevó el formato clamshell todavía más lejos. El Razr terminaría por convertir ese diseño en un icono durante la década siguiente. La tecnología, por supuesto, siguió mejorando. Los “comunicadores” que llevamos hoy en el bolsillo, como los iPhone y la amplia gama de dispositivos Android, hacen mucho más que permitirnos hablar con otras personas.
Durante años, además, Martin Cooper, considerado uno de los padres del teléfono celular portátil, relacionó al comunicador de Star Trek con el desarrollo del móvil. Sin embargo, más tarde matizó esa historia y explicó que una influencia anterior había sido el reloj-radio de Dick Tracy. El vínculo entre ambas tecnologías existe, pero es algo más complejo que la leyenda popular.
Traductores universales
La teniente Uhura tenía muchas responsabilidades a bordo de la Enterprise, pero descifrar lo que decían los alienígenas no siempre era una de ellas. Esa era la labor del traductor universal de la nave. Hoy existen varias herramientas capaces de proporcionar traducciones casi instantáneas entre idiomas, aunque todavía no serían demasiado útiles si un Gorn quisiera entablar una conversación. Google Translate, por ejemplo, ofrece traducción de audio casi en tiempo real en más de 70 idiomas. También han aparecido auriculares apoyados en inteligencia artificial.
Los Samsung Galaxy Buds4 pueden utilizar funciones Interpreter y Live Translate cuando se conectan con dispositivos Galaxy compatibles. Por su parte, los W4 Pro de Timekettle ofrecen interpretación simultánea, traducción de llamadas y reuniones en línea. El traductor universal todavía no existe como lo imaginó Star Trek, pero la distancia entre la ficción y la tecnología disponible se ha reducido considerablemente.
Computadoras con interfaz de voz
En 1966, ver al Sr. Spock hablar con la computadora de la nave era algo que pocos podían imaginar. Hoy es completamente normal. Millones de personas interactúan con asistentes mediante la voz. Pueden pedir información, controlar dispositivos del hogar, reproducir música, crear recordatorios o realizar tareas sin tocar una pantalla. Amazon incluso convirtió Alexa+ en un asistente impulsado por IA generativa que permite mantener conversaciones mediante lenguaje natural y controlar diferentes servicios y dispositivos. La compañía asegura que el servicio ya ha escalado a decenas de millones de usuarios. Hablar con una computadora dejó de parecer ciencia ficción. Ahora forma parte de la infraestructura cotidiana de muchos hogares.
Tricorders médicos
El Dr. McCoy ya no es el único que posee algo parecido a un escáner médico portátil, aunque el suyo sigue siendo mucho mejor que cualquier dispositivo disponible actualmente. Hace poco más de una década, una empresa llamada Scanadu presentó el Scout, un dispositivo portátil capaz de medir cinco signos vitales, como frecuencia cardíaca, temperatura corporal y oxigenación, en alrededor de 30 segundos. El dispositivo nunca terminó convirtiéndose en el tricorder universal que prometía. Scanadu posteriormente se transformó en inui Health y, en 2020, fue adquirida por la empresa israelí Healthy.io. Healthy.io confirmó la adquisición.
Sin embargo, muchas de esas ideas sobrevivieron. Los wearables actuales pueden registrar frecuencia cardíaca, sueño, temperatura, oxígeno en sangre, actividad física y otras métricas biométricas, dependiendo del dispositivo. Además, la combinación de sensores, dispositivos portátiles e inteligencia artificial aplicada a la salud continúa acercando la medicina a aquella idea de obtener más información sobre el cuerpo de manera rápida y no invasiva. Todavía no podemos escanear a alguien durante unos segundos y obtener un diagnóstico completo, pero el concepto ya no parece completamente imposible.
Replicadores
La llegada de las impresoras 3D nos ha brindado la capacidad de fabricar objetos capa por capa a partir de materiales digitales y físicos, algo que recuerda inevitablemente a los replicadores de las series posteriores de Star Trek. La tecnología ya permite crear prótesis personalizadas, herramientas, componentes industriales, piezas aeroespaciales e incluso estructuras. La impresión 3D también comienza a utilizarse en la exploración espacial. En la Estación Espacial Internacional, por ejemplo, se han fabricado herramientas y piezas de repuesto, mientras investigadores estudian cómo utilizar materiales locales para construir estructuras en la Luna o Marte. Y sí, también existe la comida impresa en 3D. Investigaciones recientes muestran que ya es posible fabricar alimentos mediante técnicas de extrusión, inyección y deposición de capas. La tecnología incluso se estudia para nutrición personalizada. Sin embargo, todavía enfrenta retos relacionados con textura, estabilidad, escalabilidad, seguridad y aceptación del consumidor. Así que un replicador capaz de producir una cena completa al instante sigue siendo ciencia ficción. Por ahora.
Hiposprays
Las inyecciones en Star Trek se realizaban sin agujas, algo que cualquier niño que las viera seguramente envidiaba. Sin embargo, pocos sabían que los inyectores a presión ya existían cuando la serie llegó a televisión. Estos dispositivos utilizan líquido presurizado para generar un chorro suficientemente fino y rápido como para atravesar la piel y administrar medicamentos o vacunas. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, los inyectores sin aguja se utilizaron ampliamente en campañas de vacunación masiva desde la década de 1950. Algunas versiones antiguas dejaron de emplearse por riesgos de contaminación, pero la tecnología de inyección sin aguja continúa existiendo. La mayoría de los médicos, eso sí, todavía no han abandonado las agujas. Lo sentimos, chicos.
(¿Próximamente?) Motor de curvatura
De acuerdo, no. El motor de curvatura sigue siendo una fantasía. Los viajes más rápidos que la luz continúan fuera del alcance de nuestra tecnología. Según la relatividad, ningún objeto con masa puede acelerarse hasta superar la velocidad de la luz en el espacio. Eso no significa que los científicos nunca hayan investigado ideas extraordinarias. Entre 1996 y 2002, la NASA financió el Breakthrough Propulsion Physics Project, un programa que estudió conceptos como sistemas de propulsión sin propelente, viajes extremadamente rápidos, warp drives y agujeros de gusano. El objetivo no era construir inmediatamente una Enterprise, sino identificar investigaciones creíbles que pudieran acercar la física a nuevas formas de exploración espacial.
También existe la Tau Zero Foundation, dedicada al estudio del vuelo interestelar y la propulsión avanzada. Sin embargo, la propia organización señala actualmente que atraviesa un periodo de “quiet focus” y que no está desarrollando nuevos proyectos de forma activa. Tal vez el mayor invento de Star Trek nunca fue un dispositivo concreto. Fue hacer que millones de personas imaginaran que tecnologías aparentemente imposibles podían llegar a existir. Sesenta años después, algunas de ellas caben en nuestro bolsillo, otras están en nuestra muñeca y algunas viajan ya al espacio. El futuro de Star Trek todavía no ha llegado por completo. Pero una parte de él ya está aquí.
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