[Fotografía original: Andy Dean/Adobe Stock]
Resilience Energy quiere convertir miles de hogares en una nueva fuente de capacidad para la red eléctrica. Su propuesta de paneles solares gratis y baterías sin costo inicial busca beneficiar a los propietarios mientras aporta energía a la red.
Sin embargo, una empresa emergente llamada Resilience Energy está implementando una forma más rápida de incorporar energía solar. La compañía financia la instalación de paneles solares y baterías en una red de hogares. Después vende la energía generada a la red durante los momentos de mayor demanda.
Los propietarios reciben los equipos sin costo inicial. Además, sus facturas de electricidad pueden reducirse entre 60% y 80%, según las estimaciones de la empresa. Resilience Energy señala que su modelo busca reducir significativamente el gasto energético de los hogares. Durante los periodos de mayor demanda, las compañías eléctricas pueden aprovechar esta red. Así pueden reducir la necesidad de recurrir a centrales eléctricas de gas utilizadas para cubrir los picos de consumo.
“Estamos viviendo uno de los mayores proyectos de desarrollo de infraestructura energética de nuestra época”, afirma Ameet Konkar, CEO de Resilience Energy, quien anteriormente lideró el área de sostenibilidad en Airbnb. “Y los hogares estadounidenses deberían formar parte de este proyecto; la familia estadounidense debería beneficiarse de él. Ese es el principio fundamental sobre el que hemos construido Resilience”.
Un nuevo tipo de utilidad distribuida
Las centrales eléctricas virtuales están ganando terreno. Estos sistemas agrupan baterías, paneles solares y otras tecnologías energéticas para ayudar a equilibrar la oferta y la demanda de electricidad. El Departamento de Energía de Estados Unidos señala que estas redes pueden aportar flexibilidad al sistema eléctrico. También pueden reducir la presión sobre la infraestructura durante los momentos de mayor consumo.
Resilience le da un nuevo enfoque a este modelo. En lugar de depender de hogares que ya cuentan con paneles solares y baterías, la compañía es propietaria del equipo. Eso le permite ampliar la red con mayor rapidez y llegar a más hogares. “Una de las ventajas de este modelo es que todos pueden acceder a él, incluso las personas de bajos y medianos ingresos”, afirma Konkar.
La empresa se lanzó el año pasado y todavía se encuentra en una fase inicial de financiación. También ha comenzado a asociarse con propietarios de inmuebles en alquiler. Muchos de ellos no habían invertido antes en energía solar. Una de las razones es que los inquilinos, y no necesariamente los propietarios, reciben el beneficio directo en sus facturas.
De miles de hogares a contratos de energía
La startup comienza reuniendo propietarios interesados dentro de una misma zona. Los grupos pueden ir desde 1,500 viviendas hasta 20,000 o más. Después negocia contratos con empresas de servicios públicos y otros clientes. Entre ellos están compañías tecnológicas que necesitan acceder rápidamente a más energía. Uno de los instrumentos que utiliza es el acuerdo de compra de energía, conocido como power purchase agreement o PPA.
Mediante estos contratos, un cliente se compromete a comprar durante un periodo determinado la electricidad producida por un proyecto. Los acuerdos de compra de energía se utilizan ampliamente para financiar proyectos de energía renovable. Resilience puede utilizar estos contratos para obtener financiación para los equipos. También puede colaborar con otros socios para realizar las instalaciones.
Los primeros contratos están en la fase final de negociación, según Konkar. La empresa espera que al menos uno esté en vigor antes de que termine el año. Los propietarios interesados pueden registrarse desde cualquier punto de Estados Unidos continental. Sin embargo, los proyectos se implementarán gradualmente. La expansión dependerá del número de viviendas registradas y de la disponibilidad de acuerdos de compra de energía.
Un camino más rápido hacia nueva capacidad energética
El enfoque no está diseñado para alimentar completamente un centro de datos u otro proyecto de gran escala. Su objetivo es proporcionar capacidad durante las horas críticas, cuando la red está bajo mayor presión. Para las empresas tecnológicas, este modelo ofrece una ventaja importante: la velocidad.
En lugar de esperar años para conectar un nuevo proyecto a la red, Resilience trabaja con hogares que ya están conectados al sistema eléctrico. Esta necesidad se vuelve especialmente relevante mientras crece la demanda eléctrica de los centros de datos. La expansión de la inteligencia artificial está llevando a las compañías tecnológicas a buscar nuevas fuentes de generación y almacenamiento de energía.
El impacto también puede llegar a las comunidades
El modelo también puede convertirse en una forma de generar apoyo comunitario para nuevos proyectos energéticos. “No se trata solo de decir: ‘Aquí hay 10 o 20 millones de dólares en un acuerdo de beneficio comunitario’”, afirma Konkar. “Si instalamos paneles solares y sistemas de almacenamiento en 20,000 hogares, eso libera unos 500 millones de dólares de capital para esos hogares en esa comunidad”. Para Konkar, esa escala marca una diferencia importante. “Eso no es filantropía, porque la filantropía no puede alcanzar ese nivel. Es un precio de mercado”.
Paneles solares gratis para apoyar la red eléctrica
Para un centro de datos de un gigavatio, la startup prevé proporcionar entre 100 y 200 megavatios de capacidad. Eso equivaldría aproximadamente a entre 20,000 y 40,000 hogares, según las estimaciones de Resilience Energy. El modelo podría traducirse rápidamente en un despliegue masivo de energía solar y baterías.
Las empresas tecnológicas no son las únicas posibles compradoras. La startup también está en conversaciones con fabricantes que tienen una alta demanda de electricidad. Las compañías eléctricas podrían convertirse igualmente en clientes. Según Konkar, uno de los principales retos es convencer a los propietarios de que el programa es real. La propuesta de paneles solares gratis puede sonar demasiado buena para ser verdad.
Por eso, la empresa trabaja con ciudades, condados y grupos comunitarios para llegar a más propietarios. En algunos casos, las compañías de servicios públicos también participan en la difusión.Los interesados en acceder a paneles solares gratis ya pueden registrar su vivienda en el sitio de Resilience Energy
¿Podría funcionar un modelo así en México?
Un modelo como el de Resilience Energy podría tener terreno fértil en México, aunque tendría que adaptarse a las reglas del mercado eléctrico nacional. La generación distribuida ya tiene una presencia considerable en el país: al cierre de 2024, México acumulaba más de 405,000 contratos de generación distribuida fotovoltaica, con alrededor de 4,423 MW de capacidad instalada. Más de 99% de la capacidad de generación distribuida corresponde a tecnología solar.
La oportunidad está precisamente en reducir una de las principales barreras para adoptar energía solar en México: la inversión inicial. Si una empresa asumiera el costo de los paneles y las baterías a cambio de administrar parte de la energía generada, más hogares y pequeños negocios podrían acceder a estos sistemas sin comprar toda la infraestructura desde el primer día.
México ya cuenta, además, con mecanismos para que los usuarios generen electricidad y la intercambien con la red. CFE contempla esquemas de medición neta, facturación neta y venta total de energía para sistemas de generación distribuida. La regulación vigente considera dentro de esta categoría a centrales con una capacidad instalada menor a 0.7 MW.
La idea de conectar muchos sistemas pequeños tampoco es completamente nueva en el país. Niko Energy trabaja en una central eléctrica virtual en México, basada precisamente en conectar distintos dispositivos de generación y almacenamiento para complementar la red.
Para México, un esquema similar al de Resilience podría significar más generación solar residencial, menores barreras económicas de entrada y mayor capacidad de almacenamiento distribuido. También podría ayudar a gestionar los momentos de alta demanda sin depender únicamente de grandes proyectos de generación.
Sin embargo, no sería una réplica automática del modelo estadounidense. Para agregar miles de viviendas y comercializar esa capacidad como una sola red sería necesario ajustarse a las reglas mexicanas de interconexión, contraprestación y participación en el sistema eléctrico. La Comisión Nacional de Energía establece actualmente el marco para la generación distribuida y exige contratos específicos para la energía entregada a la red.
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