[Foto por: Grupo Pegasus]
Grupo Pegasus entró al país con la compra de Villazul por 222 millones de pesos. Detrás de la operación hay una apuesta por profesionalizar el senior living en México, pero también una historia personal que llevó a Juanmari Molina a convertir un problema familiar en una tesis de inversión.
El senior living en México se convirtió para Juanmari Molina en una oportunidad de inversión después de ser, primero, una necesidad personal. Antes de analizar propiedades, operadores o proyecciones demográficas, Molina buscaba algo mucho más concreto: un lugar donde su padre pudiera recibir cuidado digno.
En 2022, después de terminar una maestría en Boston, su padre fue diagnosticado con demencia frontotemporal. Hasta entonces había sido una persona completamente independiente: viajaba, manejaba sus negocios, hacía ejercicio y corría maratones. En menos de un año, recuerda Molina, pasó a necesitar supervisión prácticamente permanente.
La familia vivía en Estados Unidos y comenzó a buscar alternativas de cuidado a mediados de 2023. Primero intentaron resolverlo con cuidadores. De acuerdo con Molina, algunas opciones llegaban a costar alrededor de 50 dólares por hora y, aun pagando esas cantidades, coordinar la atención seguía recayendo sobre la familia. Después buscaron una solución residencial. “Mis hermanos y yo estábamos apenas construyendo nuestras carreras. Mi hermano se casó ese año. Era muy complicado porque al final teníamos que dejar nuestras cosas para cuidar a mi papá”, cuenta Molina.
En las residencias que visitaron, asegura, encontraron mensualidades de entre 15,000 y 20,000 dólares para los niveles de atención que necesitaba su padre. Esas cifras corresponden a la experiencia particular de la familia y no representan el promedio de todo el mercado estadounidense. El Cost of Care Survey de CareScout muestra que los costos de assisted living y atención residencial varían considerablemente según la ubicación y las necesidades de cada persona.
Para Molina, sin embargo, el problema tampoco era únicamente financiero. “Era un servicio caro y muy frío”, explica. “Nosotros, como mexicanos, estamos acostumbrados a que en un restaurante, un hotel o un hospital haya cierto trato de hospitalidad”. Esa experiencia terminaría convirtiéndose en una tesis para desarrollar senior living en México.
Buscar cuidado en México tampoco fue sencillo
En 2024, Molina se mudó a México con su padre. Imaginaba que encontraría numerosas opciones y, sobre todo, una alternativa más accesible. “Pensé que iba a haber 10,000 opciones diferentes”, recuerda.
La realidad fue distinta. La familia buscaba principalmente en Mérida o Cancún, porque sus demás integrantes se encontraban en Miami y querían conservar una conexión relativamente sencilla. Probaron durante un mes una residencia en Mérida que inicialmente parecía adecuada.
Según relata Molina, durante los primeros cinco días su padre salió de la residencia sin supervisión en tres ocasiones. La familia decidió retirarlo. Se mudaron entonces a Cancún, donde Molina rentó un departamento de tres habitaciones: una para su padre, otra para él y otra para los cuidadores. Contrataron atención las 24 horas y personal de apoyo doméstico.
La experiencia le permitió conocer otro lado del problema: la enorme presión que puede recaer sobre las familias cuando el cuidado depende de una red informal. Es una carga que puede repercutir directamente sobre la salud física y emocional de los cuidadores. “Por más de que teníamos cuidados 24/7, aprendí que el cuidado informal puede ser muy ineficiente”, explica. Fue entonces cuando comenzó a pensar en convertir el problema en una empresa. “No era inventar la rueda. Era tomar un concepto que existe en otros países y crear en México una opción de cuidado digno”.
Senior living en México: una oferta limitada ante una población que envejece
El momento demográfico ayuda a explicar por qué Molina vio una oportunidad. Las proyecciones de población de CONAPO muestran un crecimiento sostenido de la población de 60 años o más en México durante las próximas décadas. La transformación ya empieza a modificar la conversación alrededor del envejecimiento activo, la salud, la vivienda y la forma en que las familias se preparan para vivir más años.
Conforme aumenta la longevidad, también crece la necesidad de pensar quién proporcionará cuidados cuando una persona pierda autonomía. Esa combinación podría acelerar la demanda de senior living en México, particularmente entre familias que necesitan soluciones profesionales durante periodos prolongados.
El sector tampoco opera completamente fuera de regulación. La NOM-031-SSA3-2012 establece características de organización, funcionamiento e infraestructura para establecimientos que prestan servicios de asistencia social a personas adultas y adultas mayores en situación de riesgo o vulnerabilidad.
Para Molina, sin embargo, uno de los principales problemas está en la escala y profesionalización de la oferta. Durante cerca de un año investigó residencias, operadores, fuentes de financiamiento y modelos internacionales. Hizo encuestas, visitó propiedades como cliente potencial y comenzó a asistir a conferencias de senior living en Estados Unidos.
“Fue como una tesis universitaria”, dice. En 2025 condensó esa investigación en una estrategia y comenzó a levantar capital. Entonces apareció Grupo Pegasus.
La experiencia de Colombia llega al mercado mexicano
Grupo Pegasus ya había recorrido un camino parecido en Colombia. En 2018 adquirió una residencia de aproximadamente 40 camas y comenzó a desarrollar una plataforma institucional de senior living. Actualmente, de acuerdo con Molina, la operación alcanza alrededor de 820 camas. La estrategia de Pegasus en Colombia también ha sido documentada por LAVCA, que destacó el crecimiento de su plataforma Calucé-Hábitat y el desarrollo de un modelo institucional de atención para adultos mayores.
Molina contactó al grupo aproximadamente un año antes del cierre de Villazul. “Ellos hicieron en Colombia lo que yo quería hacer en México”, explica. Pegasus había analizado previamente el mercado mexicano, pero, de acuerdo con Molina, no había encontrado al socio local con quien ejecutar la estrategia.
El acercamiento derivó en una sociedad enfocada en desarrollar una plataforma de senior living en México mediante adquisiciones de residencias existentes y, eventualmente, nuevos desarrollos. La idea es comenzar con activos que ya funcionan y posteriormente entrar a ciudades donde todavía existe poca oferta institucional. El primer activo es Villazul.
Villazul, el punto de partida de Pegasus en México
Grupo Pegasus anunció su entrada a México con la adquisición de Villazul, una residencia ubicada en Ciudad de México con 120 unidades y servicios de vida independiente, vida asistida y cuidado especializado. La operación fue valuada en 222 millones de pesos, de acuerdo con la información divulgada sobre la transacción.
Para Molina, sin embargo, el principal valor del activo no está en el inmueble. Está en la operación. “El cuidado parece algo muy simple, pero se convierte en algo muy complejo. Hay un arte y una ciencia detrás”, explica. Uno puede pensar que cuidar a una persona mayor consiste únicamente en ayudarla a bañarse, vestirse o alimentarse. La realidad, dice Molina, implica procedimientos, capacitación y, sobre todo, personas con la vocación adecuada para realizar un trabajo física y emocionalmente demandante.
Villazul cuenta con alrededor de cuatro décadas de experiencia y, según Molina, una estructura directiva que ha mantenido continuidad incluso durante diferentes etapas de propiedad. “Ese es el intangible más importante de Villazul”, dice.
Por eso la estrategia de Pegasus no consiste en transformar radicalmente la operación. Para la compañía, profesionalizar el senior living en México significa conservar los procesos de cuidado que ya funcionan y añadir inversión, mantenimiento, infraestructura y herramientas que permitan ampliar el modelo. Uno de los primeros cambios estará en la apariencia del inmueble.
Molina estima que Villazul opera actualmente alrededor de 80% de ocupación y considera posible llevarla a entre 90% y 95% mediante trabajos de mantenimiento y renovación relativamente poco invasivos. La estética puede parecer secundaria frente al cuidado, pero tiene una función importante en la decisión de compra. Según datos internos compartidos por Molina durante la entrevista, aproximadamente nueve de cada 10 visitas de potenciales residentes comienzan con un familiar y no con la propia persona mayor. Muchas ocurren después de una emergencia. Eso significa que la residencia debe funcionar para dos públicos al mismo tiempo: quien vivirá ahí y quien intenta decidir si ese lugar es adecuado para su padre, madre o algún otro integrante de la familia.
El reto cultural del senior living en México
Existe otro obstáculo que no puede resolverse únicamente con capital: el estigma. En México todavía es común asociar una residencia para adultos mayores con el abandono familiar. El problema forma parte de una conversación más amplia sobre el miedo a envejecer y la manera en que culturalmente entendemos la última etapa de la vida. “Ese es probablemente el reto más grande”, reconoce Molina. Una de las estrategias de Villazul es mantener visitas abiertas las 24 horas del día. “No es una escuela. Es donde están viviendo”, explica.
Los residentes pueden mantener relaciones familiares y actividades similares a las que tendrían fuera de la residencia, mientras la operación intenta construir comunidad mediante convivencia y programas cotidianos. El crecimiento del senior living en México, por lo tanto, depende de algo más que construir habitaciones: también requiere modificar la percepción cultural alrededor de ellas. Para Molina, una de las vías para lograrlo son los casos de éxito.
Su propio padre vive en Villazul desde junio. Cuenta que llegó después de meses difíciles en Cancún y que desde entonces ha mejorado física y emocionalmente. Se trata de la experiencia personal de la familia y no de evidencia clínica, pero Molina la utiliza como ejemplo del tipo de cambio que quiere que otras familias puedan observar. Su padre recibe, asegura, el mismo trato que cualquier otro residente. “Mi mejor marketing es que venga una familia, tenga un caso de éxito y se lo cuente a otra familia”, dice.
El siguiente reto es el deterioro cognitivo
Una de las áreas que Pegasus quiere desarrollar con mayor profundidad es la atención a personas con deterioro cognitivo. La necesidad está creciendo globalmente. La Organización Mundial de la Salud estima que 57 millones de personas viven con demencia y que cada año aparecen cerca de 10 millones de nuevos casos. El alzhéimer representa entre 60% y 70% de los casos de demencia. Para Molina, esto implica trabajar no solo sobre la capacitación de cuidadores, sino también sobre el diseño de los espacios.
Pegasus estudia incorporar principios de neuroarquitectura y adaptar áreas de sus residencias para personas con distintos niveles de deterioro cognitivo. No se trata de presentar el diseño como un tratamiento médico, sino de crear espacios que faciliten la orientación, seguridad y vida cotidiana de residentes con necesidades particulares. “Lo importante es que los años que les queden sean años dignos”, afirma.
La escala puede transformar el senior living en México
Molina distingue el modelo que busca Pegasus de las pequeñas residencias geriátricas de 10 o 15 camas que existen en distintas ciudades mexicanas. Su argumento es principalmente operativo y económico: una residencia de mayor escala puede distribuir costos de personal, infraestructura y programas de actividades entre más habitantes. “Con 12 o 15 personas es muy difícil tener tres actividades diarias o un equipo más amplio de profesionales porque los costos se elevan muchísimo”, dice. Esa diferencia de escala es central en la tesis de Pegasus para el senior living en México.
El objetivo es construir una plataforma institucional que combine la operación del cuidado con una estrategia inmobiliaria. Eso puede incluir adquirir residencias existentes, comprar hoteles para transformarlos o desarrollar inmuebles desde cero. La reconversión de edificios forma parte de una conversación más amplia sobre cómo la arquitectura puede adaptar inmuebles existentes a nuevas necesidades en lugar de depender únicamente de desarrollos construidos desde cero.
A la escala se suma otro elemento: la capacidad de ofrecer actividades y comunidad. Para Molina, una residencia no debería convertirse en un espacio en el que las personas simplemente pasan el tiempo. “Hay casos donde un señor y una señora se conocen a los 80 años y se convierten en novios. Hay personas que aprenden a tocar un instrumento nuevo”, cuenta. “Es una etapa de vida que podrías pensar que es aburrida, pero no tiene por qué serlo”.
México también podría atender a adultos mayores de Estados Unidos
Hay otra pieza en la tesis de inversión de Pegasus: la ubicación del país. Molina considera que ciudades como Tijuana, Cancún, Mérida, Puerto Vallarta o San Miguel de Allende podrían atender no solamente a mexicanos, sino también a estadounidenses y latinoamericanos que viven en Estados Unidos y buscan alternativas de cuidado. El senior living en México podría encontrar así una fuente adicional de demanda fuera del país.
Molina identifica dos ventajas principales: costos potencialmente menores y una cultura de servicio asociada con la hospitalidad mexicana. La diferencia económica puede ser considerable. El Cost of Care Survey de CareScout muestra que los servicios de assisted living y nursing homes en Estados Unidos pueden implicar gastos de decenas de miles de dólares al año, con diferencias importantes entre estados, ciudades y niveles de atención.
Para las familias mexicanas, sin embargo, el reto económico tampoco desaparece. El envejecimiento obliga a repensar desde la vivienda hasta la manera de financiar la atención médica y acceder a un seguro médico para adultos mayores, especialmente cuando una persona requiere cuidados durante varios años.
Querétaro será el siguiente paso de Pegasus
Villazul es apenas el comienzo. Molina adelantó a Fast Company México que Pegasus trabaja en el cierre de una segunda adquisición: una residencia de alrededor de 70 unidades en Querétaro. De concretarse, asegura, la operación posicionaría a la plataforma como el segundo operador más grande de senior living en México. Se trata de una estimación de la empresa y no de una clasificación independiente del mercado. A partir de ahí, la ambición aumenta. Pegasus tiene oportunidades bajo análisis en distintas ciudades del país y contempla una combinación de adquisiciones, reconversiones y nuevos desarrollos.
Molina plantea superar las 700 camas durante los próximos 18 a 36 meses. Para la próxima década, el objetivo de la plataforma es superar las 2,000 habitaciones, una meta que Pegasus también presentó al anunciar su llegada al mercado mexicano. Además, el grupo analiza realizar una ronda institucional de capital durante los próximos 12 meses que permita financiar aproximadamente cinco adquisiciones adicionales. La idea es pasar de financiar residencia por residencia a disponer de un vehículo con suficiente capital para acelerar la expansión.
Envejecer como parte de la vida, no como un problema
La oportunidad financiera existe, pero Molina insiste en que no quiere medir el proyecto exclusivamente en dólares. Para él, el proyecto debe combinar rentabilidad financiera con impacto social. Su entrada al sector comenzó con su padre y con la frustración de no encontrar una alternativa que le pareciera adecuada. Dos años después, aquella búsqueda se convirtió en una plataforma de inversión que pretende crecer por todo México.
Cuando se le pregunta qué significa envejecer bien después de observar el problema como hijo, empresario e inversionista, vuelve al punto donde comenzó todo. “Envejecer es una bendición. No todos tenemos el privilegio de llegar a los 60, 70 u 80 años”, dice.
Para él, la última etapa de la vida debería sentirse como la recompensa por todo lo anterior. “Después de trabajar, crecer, formar una familia y construir tantas cosas, debería llegar una etapa que puedas vivir con dignidad, con amor, con alegría y con un cuidado óptimo”. Esa, dice, es la idea que quiere convertir en el ADN de Villazul y de la expansión de Pegasus en México.
![[Imagen: FCMX]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/09/21151953/ee9301875911a57f50112fad0c096038.jpg)
![[Imagen: FCMX]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/09/21150907/ChatGPT-Image-21-sept-2026-03_08_54-p.m.png)
![[Foto por: DiDi]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/09/21144258/ChatGPT-Image-21-sept-2026-02_42_49-p.m.png)