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Clima extremo: prevenir también es construir mejor

Techos reforzados, materiales resistentes y alertas tempranas pueden reducir los daños. Florida y Los Ángeles dejan lecciones para México.

Clima extremo: prevenir también es construir mejor [Imagen: FCMX]

Frente al clima extremo, reforzar un techo o avisar a tiempo puede cambiar el resultado. El 9 de octubre de 2026, el huracán Isaías tocó tierra cerca de Destin, en el noroeste de Florida, como categoría 2, con vientos sostenidos de unos 169 km/h. Una semana después, Moody’s RMS estimó las pérdidas aseguradas entre 2,500 y 4,500 millones de dólares, con una cifra central de 3,500 millones. El dato más interesante está en el lenguaje: Jeff Waters, director de modelos de huracanes del Atlántico Norte en Moody’s, dijo que la extensión y severidad de las pérdidas serán “manejables para el mercado”. Waters también atribuyó ese resultado al debilitamiento del huracán antes de tocar tierra. Ocho años antes, en la misma franja de costa, el huracán Michael dejó pueblos enteros arrasados. ¿Qué cambió?

Clima extremo: la lección de Florida

También cambió lo que hay debajo de los techos. Como documenta la meteoróloga Leslie Hudson en un reportaje para la red FPREN distribuido por WGCU, antes de Michael (categoría 5, 2018) algunas comunidades del noroeste de Florida tenían velocidades de diseño de apenas 193 a 209 km/h, muy por debajo de lo que un huracán mayor puede alcanzar. La región había quedado exenta en 2001 de los códigos estrictos del resto del estado, y esa exención se fue eliminando después de tormentas como Iván y Michael.

En 2023 Florida actualizó sus reglas: amplió la zona que exige protección contra escombros llevados por el viento (vidrios de impacto o persianas certificadas en puertas y ventanas), endureció los estándares de carga de viento para que los techos no se levanten, y añadió disposiciones sobre construcción elevada y materiales resistentes a la corrosión para la marejada. Hudson también destaca las conexiones reforzadas de la cubierta y las barreras secundarias contra agua. Isaías puso a prueba ese paquete. Hudson es cuidadosa: los códigos nuevos no hacen a una casa a prueba de huracanes, y mucho del parque construido sigue bajo normas anteriores; Moody’s anticipa que buena parte de las pérdidas vendrá de techos dañados por árboles caídos. Parte de la diferencia se construyó antes de la tormenta; otra depende de su intensidad.

El centro comercial que no se quemó

La misma lógica aplica al fuego. En enero de 2025 el incendio de Palisades, en Los Ángeles, destruyó más de 6,800 estructuras. Palisades Village, el centro comercial al aire libre de la desarrolladora Caruso, sobrevivió con unos toldos chamuscados y cojines de terraza quemados, según reportó Nate Berg en Fast Company. La preparación fue parte de la diferencia. Desde el incendio Thomas de 2017, cuando los bomberos locales dijeron que no protegerían una obra deshabitada en Montecito, la empresa contrata brigadas privadas cada temporada en sus propiedades de alto riesgo. En Palisades estaban en sitio a las pocas horas de la primera chispa.

La parte menos vistosa es la más replicable: yeso, ladrillo, piedra y fibrocemento en fachadas; techos no combustibles; cableado subterráneo; rociadores en cada edificio; rejillas que impiden la entrada de brasas al ático; toldos tratados con retardante. Corinne Verdery, directora general de Caruso, resume la postura: las brigadas “son parte de nuestros procesos y procedimientos normales de operación”. Tom Veje, vicepresidente ejecutivo de construcción, cree que los códigos van alcanzando esa práctica y que nadie volverá a construir de otra forma. El uso de bomberos privados es polémico, y un propietario individual rara vez puede pagarlo. Pero la lista de materiales y protocolos no es un lujo: es diseño.

Cómo prepararse ante el clima extremo

La prevención también se juega en el calendario. El 15 de octubre la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) publicó su perspectiva de invierno 2026-27 bajo la influencia de un fenómeno de El Niño muy intenso que podría fortalecerse más. El mapa, reportado por Kristin Toussaint, muestra mayores probabilidades de precipitación superior a lo normal en el sur de Estados Unidos, desde California hasta Florida y parte de la costa este. Sus porcentajes expresan probabilidades, no cuánto más lloverá. Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional, fue explícito: “Ahora es el momento para que comunidades e individuos planeen con anticipación el invierno que viene”, porque la lluvia intensa sobre suelo seco puede producir inundaciones repentinas y deslaves. California ya declaró estado de emergencia preventivo.

Ese es el espíritu de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos de la Organización Meteorológica Mundial, que busca que cada persona del planeta esté cubierta por un sistema de alerta antes de que termine 2027. Sus números explican por qué: los países con sistemas multiamenaza incompletos tienen una tasa de mortalidad por desastres casi seis veces mayor que los que sí los tienen, y los sistemas de alerta devuelven cerca de diez veces lo que cuesta invertir en ellos.

Lo que esto significa para México

México conoce los costos del clima extremo. Otis llegó a Acapulco en octubre de 2023 como categoría 5 después de intensificarse en cuestión de horas, con una ventana de aviso que resultó demasiado corta para la escala del daño. Las inundaciones de 2025 en Poza Rica, Veracruz, volvieron a mostrar que el agua no respeta planes urbanos. Sin embargo, el país tiene un sistema de alerta temprana de ciclones que informa a autoridades y población para preparar medidas de protección. La pregunta que dejan Florida y Los Ángeles no es si vendrá el siguiente evento extremo: es si cuando llegue encontrará techos bien anclados, fachadas resistentes al fuego y comunidades avisadas a tiempo. Esa diferencia también depende de lo que se hizo antes.

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