[Foto original: Chuotanhls/Pixabay]
Hasta hace un par de años se pensaba que el bienestar laboral era una prestación extra a la que le podías sacar provecho en tu tiempo libre. En la actualidad, esto ya es prioridad para muchos trabajadores y que se ha vuelto parte de la cultura de muchas empresas. Es por esto que el crecimiento de los terceros lugares avanza y se convierte en algo esencial para el equilibrio entre el trabajo y vida personal de los empleados.
“Terceros lugares”, zonas de equilibrio y bienestar laboral
Cuando hablamos de “terceros lugares” nos referimos a aquellos espacios fuera de casa y del trabajo en los que la gente puede conectar, cuidarse e impulsar su creatividad, entre ellos los gimnasios, estudios de pilates, yoga o meditación, e incluso parques, es decir, sitios donde, como trabajadores, vamos para recargar energía, liberar estrés, estar tranquilos y despejar la mente.
De acuerdo con el estudio “Panorama actual del bienestar en las empresas 2026” de Wellhubb, 91% de los trabajadores de 10 países encuestados afirma que pasar tiempo en estos sitios les ayuda a gestionar cosas de trabajo de una manera más eficaz.
Mientras que hace un par de año los terceros lugares eran de visita ocasional, ahora son parte esencial del ritmo habitual de la vida de miles de colaboradores de empresas y negocios.
Evolución e impacto de los terceros lugares en la vida laboral
Cuando un trabajador va al gimnasio, a un estudio de yoga o meditación, o al parque a correr diario por las mañanas no lo hace solo por salud física, también por una salud emocional y mental, y por una conexión con gente con los mismos intereses.
Hoy, estos espacios también fungen como áreas para compartir ideas, para conocer personas y establecer relaciones sociales. Pero, indirectamente, esta dinámica también impacta en el desempeño y productividad de los empleados y, en consecuencia, en su bienestar laboral.
Además, sirven como centros donde los colaboradores pueden reajustar sus niveles de estrés, aumentar su capacidad de resiliencia y reconectar consigo mismos y con los demás.
Tradicionalmente, esta categoría incluía a espacios como cafeterías, bares, bibliotecas y clubes de pasatiempos. Sin embargo, en el mundo actual la función del tercer lugar ha cambiado.
Cada vez hay más personas que asisten a estos espacios en busca de actividades de alivio y recarga de energía. Y no hablamos de lugares destinados únicamente a la actividad física, sino también a impulsar la claridad mental, el restablecimiento emocional y la conexión humana casual.
Wellhub apunta que 74% de los empleados de empresas a nivel mundial visita espacios de bienestar o recreativos al menos una vez a la semana, y 21% lo hace a diario.
Más que solo hacer ejercicio
El propósito de acudir a estos espacios va más allá de hacer ejercicio. Son actividades que se integran en la rutina de los empleados y que consolidan hábitos que les permiten restablecer sus niveles de energía, mejorar su capacidad para concentrarse y mantener los pies en la tierra.
Para muchas personas se convierten en un salvavidas. Forman parte de una tendencia más amplia de diseño de estilos de vida integrales, en los que el bienestar físico, el emocional y el social se refuerzan entre sí.
Aunque hacer ejercicio es el motivo principal para acudir a “terceros lugares” (40%), hay otras razones de peso que llevan a miles de trabajadores a estos espacios:
- Para gestionar mejor el estrés: 37%
- Para estar en contacto con la naturaleza: 35%
- Para socializar: 31%
- Para distanciarme de las pantallas: 24%
Según el estudio mencionado, cuando los trabajadores comienzan su día con una clase de tabata, por ejemplo, hacen una pausa para disfrutar de un almuerzo saludable en el parque o desconectan en un estudio de meditación, no solo se”ponen en forma”, también apuestan por un estilo de vida integral que hace que sea más fácil recuperarse del estrés, conectar con otras personas, regular sus emociones y formar parte de una comunidad.
Para las empresas, esto supone una gran oportunidad como una extensión básica de su estrategia de bienestar. Al tener un empleado con bajo nivel de estrés, con energía bien canalizada y una mejor gestión de sus emociones, su desempeño mejora, al igual que su concentración, trabajo en equipo y resultados.
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