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La inclusión financiera en México está pasando de los bancos tradicionales a las apps

Más de 19.5 millones de personas ya usan servicios financieros digitales, integrados en apps que forman parte de su vida diaria.

La inclusión financiera en México está pasando de los bancos tradicionales a las apps [Imagen generada con IA]

La inclusión financiera en México tiene el mismo problema de fondo desde hace años: no todos juegan con las mismas reglas. Mientras una parte del país tiene acceso a crédito, ahorro y herramientas para planear, otra sigue operando en efectivo, sin historial y sin margen para crecer. Esa brecha no es nueva, pero empieza a moverse por un factor distinto al de siempre. Y lo que está empujando el cambio es la conectividad.

El estudio Súper Apps: El Nuevo Motor de Inclusión Financiera en México, de DiDi y The Competitive Intelligence Unit, revela que el acceso financiero dejó de depender de la sucursal y empezó a construirse desde el celular.

La inclusión financiera hoy

Hoy, más de 19.5 millones de personas en México utilizan servicios financieros digitales. Un punto de quiebre en la forma en que se entra al sistema financiero. Según el estudio, una de cada tres personas adultas ya conoce estos servicios y, entre ellas, más de la mitad los usa activamente, lo que indica que la adopción dejó de ser marginal para convertirse en un comportamiento cotidiano.

Este cambio no se explica únicamente por disponibilidad tecnológica, sino por cómo se integran estos servicios en la vida diaria. A diferencia del modelo tradicional, donde la interacción con el sistema financiero era esporádica (una visita al banco, un trámite puntual), las plataformas digitales operan con una lógica de frecuencia.

El usuario no entra a una app “a hacer finanzas”; entra a resolver su día y, en ese proceso, paga, pide crédito o administra su dinero. De acuerdo con el mismo estudio, esta integración es lo que permite que los servicios financieros dejen de percibirse como algo externo y se conviertan en una extensión natural de actividades cotidianas como moverse, consumir o pagar servicios.

El estudio señala que plataformas con alta recurrencia en la vida diaria logran trasladar esa confianza a sus servicios financieros, reduciendo una de las principales barreras históricas del sector. En el caso de DiDi, el alto nivel de reconocimiento entre usuarios digitales y la familiaridad previa con la plataforma funcionan como un habilitador de adopción. Esto explica por qué modelos de crédito digital o pagos integrados pueden escalar más rápido que los esquemas tradicionales.

Brechas estructurales

Sin embargo, el avance no es uniforme y las brechas estructurales siguen ahí, aunque empiezan a moverse. El propio estudio retoma datos de la ENIF para mostrar que persisten diferencias regionales importantes (con niveles de acceso cercanos al 84% en el norte frente a alrededor del 67% en el sur), así como una brecha de género de aproximadamente ocho puntos porcentuales en el acceso a servicios financieros.

Lo que sí cambia es la forma en que estas diferencias empiezan a abordarse, pues los modelos digitales, especialmente aquellos basados en microcréditos, cuentas accesibles y productos de liquidez inmediata, están llegando a perfiles que históricamente quedaban fuera del sistema formal.

México no solo enfrenta un rezago en inclusión financiera, sino que se ha convertido en uno de los ecosistemas FinTech más dinámicos de la región, con cerca de mil empresas activas y un crecimiento sostenido en servicios como pagos digitales, crédito embebido y plataformas integradas. El estudio sitúa al país en una fase de aceleración temprana, con margen suficiente para duplicar el número de usuarios actuales, lo que convierte la inclusión financiera en un espacio donde el impacto social y la oportunidad de negocio avanzan al mismo tiempo.

Y por ello, las llamadas “súper apps” están ocupando un lugar estratégico no tanto por los servicios que ofrecen, sino por cómo los integran. Cada viaje, cada pago o cada compra se convierte en un punto de contacto que refuerza hábitos y facilita la adopción de nuevos servicios. Esto cambia el ritmo de expansión, porque en lugar de depender de decisiones aisladas, el uso financiero se construye a partir de la repetición.

La era del usuario, no de la institución

El siguiente frente, según el estudio, está en la protección financiera. Con una penetración de seguros que apenas ronda el 23% en México, el margen es amplio, pero el modelo tradicional parece haber llegado a su límite. La apuesta ahora está en esquemas on demand: coberturas específicas, activables desde el celular y adaptadas a eventos concretos, desde gastos médicos hasta desempleo o protección de bienes.

Eso no significa que la banca tradicional desaparezca. De hecho, la tendencia apunta a un modelo híbrido. El estudio muestra que la mayoría de los usuarios prevé combinar servicios financieros tradicionales con soluciones digitales, lo que sugiere que el cambio no es de sustitución, sino de reconfiguración.

Al final, lo que está cambiando no es solo el canal, sino la lógica de acceso. Durante años, la inclusión financiera se construyó desde la oferta institucional. Hoy, empieza desde el usuario, un teléfono, conexión y una serie de servicios que se activan en el momento en que se necesitan.

Es, probablemente, la primera vez que el acceso deja de depender de estar dentro del sistema para empezar a construirse desde fuera.

Author

  • José Luis Noriega

    Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.

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Sobre el autor

Latinoamericanista de la Universidad Nacional Autónoma de México, especializado en cine y literatura. Quería ser escritor y se volvió periodista y marketero. Amante de la cultura pop y la era digital. Ha trabajado dirigiendo equipos editoriales y creativos en medios mexicanos como Televisa y Milenio Diario, además de Univision para Estados Unidos. Ahora es Editor de Estrategia en Fast Company México.