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El fraude digital en México no da tregua. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), solo el primer semestre de 2025, la misma comisión recibió 3.3 millones de reclamaciones vinculadas con fraude, derivando en pérdidas confirmadas de 11,000 millones de pesos, según el Banco de México.
El phishing, que representó siete de cada diez casos de fraude digital en 2024, es uno de los mecanismos de estafa más comunes a nivel nacional; mientras que los ataques a través de dispositivos móviles continúan en aumento a medida que más servicios financieros migran hacia interacciones basadas en smartphones.
Por otro lado, el robo de identidad y de datos concentran una parte significativa de los casos de fraude reportados. En tanto que el malware móvil ejerce una presión adicional sobre las instituciones financieras digitales que operan en la República Mexicana.
Infraestructura de procesamiento, lugar donde el fraude digital prevalece
Según estimaciones del sector, algunas fintechs de crédito en México pierden hasta 4% de sus carteras de préstamos por fraude de identidad. Para los bancos digitales que escalan rápidamente en el marco de la expansión fintech en México, la respuesta tradicional se ha centrado en reforzar las capas de seguridad orientadas al cliente mediante autenticación adicional, verificación en el proceso de onboarding y herramientas de KYC impulsadas por inteligencia artificial.
Eduardo Azura, líder de Ventas y Estrategia para México en Galileo Financial Technologies, gran parte de las instituciones financieras continúan resolviendo el fraude digital en la operación de funciones dentro de apps que usan los clientes. Sin embargo, también señala que el reto principal hoy en día radica en la infraestructura de procesamiento de información de los bancos online.
El ecosistema financiero digital de México se ha expandido rápidamente gracias a la adopción de soluciones de pago en tiempo real como CoDi y DiMo, así como al creciente uso de billeteras móviles. No obstante, Azura indica que añadir fricción a esa experiencia, a manera de pasos de verificación adicionales, retención de transacciones o pagos rechazados, tiene un costo medible que se multiplica a escala.
De acuerdo con el experto, la fricción excesiva en materia de seguridad también puede generar consecuencias financieras para instituciones y comercios, particularmente a través de rechazos de transacciones erróneas y pagos abandonados.
“A nivel global, los rechazos falsos representan una pérdida estimada de 442,000 millones de dólares en ingresos para los comercios cada año. En México, donde 54% de las empresas ya reporta un aumento en la presión operativa vinculada al fraude, las instituciones enfrentan el reto de equilibrar medidas de seguridad más sólidas con la retención de clientes y la eficiencia transaccional”, menciona.
IA para detectar estafas digitales
A fin de corregir errores en el procesamiento de operaciones en servicios y solicitudes financieras, las estrategias de prevención del fraude se orientan cada vez más hacia el monitoreo basado en inteligencia artificial integrado directamente en la capa de procesamiento.
Los sistemas de detección de fraude impulsados por IA alcanzan hoy una precisión del 95% en la identificación de transacciones sospechosas. El monitoreo en tiempo real con esta misma tecnoligía ha reducido las pérdidas por estafa hasta en un 30% en las instituciones que han adoptado estas herramientas. La brecha entre las instituciones que han incorporado inteligencia en la capa de procesamiento y las que no lo han hecho se amplía a gran velocidad.
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