[Imagen: Vilkasss/Pixabay]
En octubre del año pasado inicié con un dolor en la espalda lumbar, uno que atribuí a que estoy muchas horas sentada mientras trabajo y que, con el paso del tiempo, no solo no se quitó sino que se intensificó y que tengo hasta el día de hoy. Si hacemos cuentas, son seis meses desde que comenzó el malestar muscular, uno que, por desgracia para mí, he normalizado, lo cual no significa que esté bien y menos cuando ha mermado mi salud física y también emocional, pues debido a eso he tenido que pausar algunas sesiones de gimnasio y otras actividades deportivas que me ayudan a tener bienestar. Lo que inició como una molestia leve se ha convertido en dolor crónico, algo que afecta a más personas de las que podrías pensar.
La Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor reveló que en la región 42% de la población sufre de dicha afección. Mientras que en México, el proyecto “Perfil algológico del paciente con enfermedad del sistema musculoesquelético”, elaborado por la Revista Mexicana de Anestesiología, estima que poco más de 28 millones de habitantes padecen este tipo de dolor.
Dolor crónico, realidad subestimada
A pesar de que el dolor crónico se da a nivel físico, sus efectos no se quedan únicamente en un hombro, espalda, pierna, rodilla, cuello u otra parte del cuerpo, también en tu mente afectando tu concentración y emociones.
Cuando tienes un dolor musculoesquelético intenso y no lo tratas, limita seriamente tu movilidad, productividad y actividad física, lo que repercute en un deterioro prolongado de músculos, ligamentos, tendones y fuerza muscular.
Pese a eso, millones de casos no reciben atención oportuna, ya que solemos minimizar el dolor e incluso lo asumimos como parte normal de nuestra vida cotidiana.
Especialistas advierten que esta “normalización del dolor” genera una crisis silenciosa de salud pública que podría prevenirse con atención temprana. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que 1,710 millones de personas viven con trastornos musculoesqueléticos, que es catalogada como la principal causa de discapacidad en el mundo.
Alejandro Cuervo Guevara, socio fundador y director ejecutivo de Grupo Horkest, dijo que el dolor se ha normalizado de manera peligrosa, uno que muchas personas ven como algo inevitable, cuando en realidad es un señal de alerta del cuerpo que debe atenderse lo más pronto posible ya que, de no hacerlo, puede derivar en serias consecuencias y una pérdida significativa de la calidad de vida.
Atención médica oportuna, punto clave
Cuando un dolor se vuelve crónico es porque no lo atendimos a tiempo. Puede ser que una cuestión económica nos haya impedido ir a consulta médica. Sin embargo, hay otros que simplemente por desidia o porque “no es tan fuerte” postergamos una revisión ortopédica o con un fisioterapeuta, con la idea errónea de que “se va a quitar solo”.
Especialistas coinciden en que uno de los principales retos es que los pacientes suelen acudir a consulta en etapas avanzadas, cuando el dolor ya se ha hecho crónico, ha entorpecido su movilidad o incluso ha afectado su capacidad para trabajar y realizar actividades diarias.
Datos internos de Clínica Stela señalan que más de 60% de los pacientes acuden cuando el dolor ya ha impactado su funcionalidad diaria, lo que incrementa la complejidad, duración y costo de los tratamientos.
En este contexto, la fisioterapia juega un papel fundamental, no solo en la recuperación, sino también en la prevención y corrección de alteraciones musculoesqueléticas.
Una intervención profesional oportuna puede evitar cirugías, reducir el uso de medicamentos, acelerar significativamente la recuperación y disminuir gastos por consultas, tratamiento, terapia física y estudios radiológicos.
Alejandro Cuervo recomendó acudir a valoración médica desde las primeras señales de dolor, sobre todo cuando es recurrente y mucho más intenso con el paso de los días, o bien cuando ya interfiere con tu vida cotidiana.
Además de su impacto en la salud, el dolor musculoesquelético representa una de las principales causas de ausentismo laboral, lo que también genera efectos económicos tanto para las personas como para las organizaciones.
Cambio de mindset
çHaber dejado que pasara el tiempo y pensar que ese dolor lumbar se me quitaría con automedicación y un par de estiramientos fue un error que me sigue costando no solo a nivel físico, sino también emocional y económico.
Es necesario replantear nuestra relación con el dolor, a escucharlo y atenderlo a tiempo, y fomentando una cultura del autocuidado, entendiendo que prevenir siempre será más accesible y efectivo que corregir.
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