[Imagen: Andriy Onufriyenko/Getty Images]
A continuación, Joanna Stern comparte cinco ideas clave de su nuevo libro No soy un robot: Mi año usando la IA para hacer (casi) todo.
Joanna es una periodista especializada en tecnología, ganadora de un premio Emmy. Es la fundadora de New Things y analista tecnológica principal de NBC News. Trabajó durante 12 años en The Wall Street Journal, fue finalista del Premio Pulitzer y editora de tecnología en ABC News y The Verge.
Para escribir este libro, pasó un año en el que dejó que la inteligencia artificial y los robots se apoderaran de casi todos los aspectos de su vida, o al menos de la mayor parte posible sin perder la cordura, el matrimonio o el trabajo. Los usó en el trabajo, para su salud, para la crianza de sus hijos. Los utilizó para (casi) todo.
¿Cuál es la gran idea?
La IA debe utilizarse como una herramienta para apoyar el pensamiento y la creatividad humanos, no para reemplazarlos. A medida que la inteligencia artificial se integra más en nuestras vidas, debemos preservar activamente las experiencias, las relaciones, el juicio y las habilidades de pensamiento crítico que nos hacen humanos.
Escucha la versión en audio de este fragmento del libro, narrado por la propia Joanna, en la aplicación Next Big Idea, o compra el libro.
1. Trabaja con la IA, no para ella
En el momento en que delegas todo el trabajo arduo, es decir, el que realmente te hace pensar, la inteligencia artificial no trabaja para ti, sino que tú trabajas para ella. Lo comprobé de primera mano cuando volví a la universidad para estar en algunas clases y vi cuántos estudiantes la utilizaban para resumir lecturas y escribir trabajos. Algunos me comentaron que sentían que ya no pensaban y que notaban las consecuencias.
Usa la IA para agilizar procesos, generar ideas y automatizar las tareas tediosas. Pero no olvides tu peculiar y valioso criterio humano. Probablemente tu trabajo te exigirá colaborar con esa tecnología. Adapta tu ritmo a tu nuevo compañero de trabajo. Pero en el momento en que le permitas pensar por ti, comenzará el estancamiento y perderás el control.
Aléjate del robot. Haz el trabajo duro: esboza el esquema, reflexiona sobre la idea, incluso con papel y bolígrafo, como una criatura prehistórica. Como dijo el gran entrenador Jimmy Dugan (interpretado por Tom Hanks) en A League of Their Own: “Se supone que debe ser difícil. Si no lo fuera, todo el mundo lo haría. La dificultad es lo que lo hace grandioso”.
2. No te enamores de un bot
Créeme. Esos encantadores amigos y amantes de IA saben exactamente qué decir y se sienten extrañamente reales. ¿Un entrenador o compañero para ayudarte en los días difíciles? Bien. Pero establece límites y recuerda qué son realmente estas “relaciones”. Una conexión con una máquina no sustituye la intimidad humana, a veces complicada, incómoda e irremplazable. La inteligencia artificial es un espejo. No la confundas con algo más. Y por favor, no tengas relaciones sexuales con tu teléfono inteligente, ni con tu portátil.
“La IA es un espejo. No la confundas con algo más”.
Ante el primer indicio de que tu chatbot empieza a generar sentimientos más profundos, ajusta la configuración para que resulte menos atractivo. O simplemente tira el teléfono o computadora al agua más cercana (es un decir, por supuesto).
3. Piensa en quién te está mirando
Estas herramientas no se vuelven más inteligentes sin tus datos.
A medida que se vuelven más potentes (y útiles), seguiremos cediendo más información. Y cada vez más empresas presentarán la idea de que la comodidad y la tecnología de vanguardia que ofrecen compensan la pérdida de privacidad. Nadie lo expresó con mayor claridad que Bernt Bornich, el creador del robot 1X Neo, cuando lo entrevisté. Dijo: “Dependiendo de cuánto estés dispuesto a ceder, podemos ser más útiles y tú decides en qué punto de esa escala quieres estar”. Si no quieres que tu vida pase a formar parte del próximo conjunto de datos de entrenamiento, entonces no lo hagas. Tú tienes el control sobre lo que usas y lo que no.
Ajusta la configuración de recopilación de datos y comprende qué esperan las empresas a cambio de toda esa nueva comodidad, personalización e inteligencia.
4. Criemos seres humanos, no robots
Nuestros hijos necesitan aprender a usar la IA, pero también necesitan aquello que los hace humanos: la lucha, el esfuerzo, el aburrimiento, la imaginación, el desamor. Enséñales a pensar, a fracasar, a construir fuertes con almohadas del sillón, en lugar de metaversos en alguna aplicación de programación creativa.
Mis hijos aprendieron mucho sobre inteligencia artificial durante mi año escolar. Una de mis historias favoritas del libro es cuando mi hijo le pregunta a ChatGPT por qué su mantis religiosa se está poniendo marrón. La plataforma de IA dice que la mantis está embarazada, y realmemnte no estaba embarazada. Murió unos días después. Que en paz descanse. Pero fue una valiosa lección. Le enseñó a mi hijo a cuestionar cada respuesta.
“Enséñales a tus hijos cómo funcionan estas herramientas y cómo puedes desafiarlos”.
Nada de chatbots de compañía hasta al menos los dieciséis años. O quizás nunca. Y bajo ningún concepto les regales un peluche con inteligencia artificial, sin importar la edad.
Muéstrales a tus hijos cómo funcionan estas herramientas y cómo puedes desafiarlos. Diles en voz alta cuando una respuesta sea incorrecta. Pregúntales: “¿Tiene sentido esto?”. Señala los errores y los sesgos. El objetivo no es solo la alfabetización digital, sino el escepticismo digital.
5. Sigue creando tus propios datos de entrenamiento
Crea tu vida, recuerdos y extrañas historias de la infancia: esa es tu base de datos. Es lo que te hace ser tú. Es de donde provienen tu creatividad, relaciones y opiniones peculiares sobre cómo colocar el rollo de papel higiénico. Las máquinas pueden generar contenido como música, imágenes y cuentos para dormir. Pero solo tú puedes darle significado.
No se obtienen datos valiosos de entrenamiento humano si pasas todo el día encerrado hablando con un chatbot. Ni siquiera sentado afuera hablando con una IA. Prepara la cena sin la receta de ChatGPT. Lee un libro de verdad, impreso en papel. Grita a tu perro de verdad. Siente el pasto de verdad cortado por personas de verdad.
Ten a la mano una libreta donde anotes ideas raras, sueños y pensamientos. No te preocupes por el desorden. Ese es tu conjunto de datos humanos en tiempo real, y nadie más puede entrenar con él, solo tú.
Haz todo lo que los robots no pueden. Sé impredecible. Vive el presente. Sé humano.
![[Imagen: Selección Nacional de México/Wikimedia Commons]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/19130439/Mundial-2026-excluyente-Fast-Company-Mexico-Wikimedia-Commons.jpg)
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