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Heineken México apuesta por una cerveza que también cuide el agua y el campo

En el Día Internacional de la Cerveza, la cervecera detalla cómo su estrategia “Brindar un Mundo Mejor” busca sostener una cadena que va del campo a la barra.

Heineken México apuesta por una cerveza que también cuide el agua y el campo [Foto: Adobe Stock]

Cada cerveza que se abre en México activa una cadena que empieza mucho antes decir salud: agricultores, transportistas, tenderos, ingenieros de planta y, cada vez más, estrategas de sustentabilidad.

Según Cerveceros de México, la industria representa 1.5% del PIB nacional, genera más de 715,000 empleos directos e indirectos y sostiene a casi un millón de puntos de venta. El país es, además, el cuarto productor mundial de cerveza, con unos 140 millones de hectolitros producidos en los últimos años.

Para Heineken México, ese tamaño no es solo una cifra para presumir en el Día Internacional de la Cerveza. Es, dice la compañía, la razón por la que la sustentabilidad dejó de ser un departamento aislado y se convirtió en la lógica que atraviesa toda su cadena de valor: desde el abastecimiento de materias primas hasta sus siete cervecerías, una maltera, y una red logística que llega a más de 17,000 tiendas SIX.

“Detrás de cada cerveza hay mucho más de lo que normalmente vemos: hay agricultores, transportistas, pequeños comercios, innovación, empleo y también una enorme responsabilidad”, dice Inti Pérez, directora de Sustentabilidad Corporativa de Heineken México.

La estrategia con la que la empresa intenta ordenar esa responsabilidad se llama Brindar un Mundo Mejor, y se apoya en tres pilares (ambiental, social y Consumo Inteligente) que buscan, en palabras de Pérez, generar valor de largo plazo utilizando los recursos con mayor eficiencia y fortaleciendo a quienes la hacen posible.

En la práctica, eso se traduce en programas concretos más que en promesas abstractas. Comunidades de Agua para Brindar un Mundo Mejor lleva acceso al agua a distintas comunidades del país, un tema no menor para una industria cuyo producto depende, literalmente, de ese recurso.

En el frente de consumo responsable, la compañía certificó en 2025 a 680 comerciantes de tiendas SIX en venta responsable, y su Caravana de Consumo Inteligente capacitó a más de 9,600 personas en 18 estados sobre venta responsable y moderación.

La sustentabilidad, sin embargo, no vive separada del negocio: convive con un portafolio que se ha multiplicado para seguirle el paso a un consumidor que cambia de hábitos más rápido que las etiquetas.

Heineken México fue responsable de la primera cerveza light del país, la primera premezclada lista para tomar y, más recientemente, de una ola de alternativas sin alcohol como Heineken 0.0 y Tecate 0.0. La lista de lanzamientos recientes (Tecate ICE Light, presentada como la primera cerveza Extra Fresh del país; el regreso de Tecate Titanium; Indio Agave; y Sol Mezclas) apunta en la misma dirección: ocasiones de consumo cada vez más específicas, y una categoría que ya no se piensa solo en términos de volumen.

“La innovación no consiste únicamente en desarrollar nuevos productos; consiste en entender cómo evoluciona la forma en que las personas disfrutan la cerveza y responder con propuestas relevantes para cada ocasión”, explica Karla González, directora de Marcas Premium de HEINEKEN México.

Esa lectura conecta el negocio de las marcas (Heineken, Bohemia, Amstel Ultra, Carta Blanca) con música, festivales y gastronomía, los territorios donde hoy se disputa la lealtad del consumidor premium.

El planteamiento de Heineken México también encaja con una tendencia regional. De acuerdo con Cerveceros Latinoamericanos, la industria cervecera genera 3.9 millones de empleos en América Latina y el Caribe y aporta 1.3% del PIB regional, lo que confirma que la ecuación entre escala económica y responsabilidad no es exclusiva de México.

Queda la pregunta de fondo, la misma que enfrenta cualquier industria de consumo masivo que decide hablar de sustentabilidad: si estos programas logran moverse al ritmo de una cadena que produce 140 millones de hectolitros al año, o si se quedan como iniciativas paralelas al negocio central.

Por ahora, Heineken México apuesta a que la respuesta está en tratar el agua, el campo y el consumo responsable no como causas separadas, sino como condiciones para seguir operando los próximos 135 años.

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