[Foto: envato]
Hay un fenómeno curioso entre los seres humanos: el choque entre lo que decimos que queremos y lo que realmente queremos.
En un sistema capitalista, la única manera de realmente ejercer un cambio es a través del dinero. ¿A qué me refiero? No te gusta el cambio de fórmula que hizo tu marca favorita de refrescos… deja de comprarla. Si suficientes personas actúan así entonces la marca siente la presión en su estado de resultados (que es donde duele) y regresará la fórmula original.
Ahora, las redes sociales nos han hecho creer que las opiniones en forma de comentarios, likes o “Re-tweets” de tus periodistas favoritos son una manera efectiva o real de ejercer un cambio. Spoiler alert: no lo son.
Cuándo analizas una industria en crecimiento, pongamos como ejemplo la del wellness, no sales a la calle a preguntar: ¿crees que es importante cuidar tu salud?, porque todos te van a contestar que sí. Lo que haces es ver el aumento en el gasto per capita en gimnasios, centros de yoga, spas… eso te dice realmente si una industria se expande y va por buen camino.
Ok, Maca… pero esto ¿Qué tiene que ver con el Mundial 2026?
Pese a todo, FIFA lo logró
Antes de empezar la temporada mundialista vimos una ola de críticas a la FIFA en redes sociales: ¡Los boletos tienen un precio absurdo! ¿Quién va a pagar 30,000 dólares? ¡La pausa de hidratación está destruyendo el juego! ¡No podemos con más comerciales! ¿Precios dinámicos en los estadios? ¡Sacrilegio! ¿Más partidos en Estados Unidos que en México? ¡Somos el país más futbolero! ¡La FIFA va a perder a los fans de verdad! ¿48 equipos? ¡Algunos no saben ni jugar futbol! ¡Va a ir puro influencer!
Parecía que el Mundial 2026 sería un fracaso. La realidad es que este ciclo será el más exitoso en la historia de la FIFA y marcará un parteaguas en la estrategia futura.
Qatar 2022 le dejó a la FIFA 7,600 millones de dólares (mdd), este ciclo cerró cerca de los 15,000 millones, según Deutsche Bank, con una utilidad de 5,000 mdd haciéndolo el ciclo más rentable de la historia.
La fórmula de escalar a 48 equipos en lugar de 32, 104 partidos en lugar de 64 fue sumamente exitosa. La obvia: más partidos, más derechos de tele, más patrocinios, más boletos. La no tan obvia: el mundo entero se volvió fan absoluto de los “underdogs” como en el caso de Cabo Verde que generó una hermandad entre fanáticos de distintos países e hizo que nos involucraramos más en el torneo y que no sonara tan mal la idea de traer 64 equipos.
Pausa para hacer dinero
La tan criticada pausa de hidratación no hizo que bajara el rating ni el engagement durante los partidos, lo que sí hizo fue generar millones de dólares. Fox, que pagó 485 mdd por los derechos en Estados Unidos, vendió un spot de 30 segundos entre 200,000 y 300,000 dólares, en los partidos de Estados Unidos llegó a 750,000 dólares. Esto hizo que los derechos de televisión se pagaran prácticamente con esta modificación.
Nos quejamos sin parar de los precios de los jerseys y de la supuesta explotación a las artesanas mexicanas. ¿Y qué hicimos? Nos convertimos en el país que más jerseys de su selección vendió: 5 millones en todo el mundo.
También creíamos que sería imposible llenar el Estadio Azteca, digo el Estadio Banorte, perdón el Estadio Ciudad de México con boletos oficiales de hasta 3,000 dólares y reventas arriba de los 35,000 dólares. ¿Y saben qué pasó? Se llenó. Los corporativos llevaron a sus clientes estrella, las marcas llevaron a creadores de contenido y los fans desembolsaron sus dólares. La gente gritó, se emocionó, lloró, aventó cerveza y cantó “Cielito lindo”.
Se escribieron cientos de comentarios y artículos criticando a la plataforma oficial de reventa de la FIFA, en la cual cobró 15% de comisión al que vende y 15% al que compra. ¿Y qué creen? El propio Gianni Infantino, presidente de FIFA, atribuyó el crecimiento de ingresos principalmente a la hospitalidad y la venta de entradas, “especialmente a través del mercado secundario”. Les funcionó.
Marca Registrada y goles de creatividad
Parodiamos las estrictas reglas que impuso la FIFA con el uso de su propiedad intelectual, dejamos de decir la palabra Mundial y creíamos que la creatividad no florecería en estas circunstancias. ¿Qué paso? Repitan conmigo: fue un éxito. Levi’s se llevó al trofeo tapando su logo en el exterior del estadio de San Francisco.
¿Entienden mi punto? Dijimos que nos molestaría, pero mostramos que nos encantó. Porque los humanos creemos que el cambio se ejerce con las opiniones, pero en realidad se ejerce con nuestros pesos (o dólares en este caso).
No quiero minimizar lo que hoy sabemos que fue un desastre: la baja ocupación en hoteles, el bloqueo de habitaciones por parte de la FIFA, la pérdida de ingresos por parte de los negocios que fueron afectados con los cierres viales, las muertes en Ciudad de México, las agresiones a los fans ecuatorianos… tantas que son difíciles de nombrar.
Pero necesitamos ser críticos de nuestras acciones: vimos los partidos, compramos los jerseys, gritamos los goles, compramos los productos que se anunciaron, pagamos la suscripción a Vix.
Sí, la FIFA fue la ganadora, pero nosotros fuimos los que le entregamos la medalla y le aplaudimos al levantar la copa.
![[Foto: Héctor Cueto]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/07/23001119/1-5.jpg)
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