Este 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Fotografía. Y hay algo curioso que festejar: mientras la inteligencia artificial puede producir imágenes infinitas en segundos, las cámaras físicas, instantáneas y retro están viviendo un nuevo momento. Durante años parecía inevitable que el teléfono terminaría devorándose por completo a la cámara.
Después ocurrió algo extraño. La cámara volvió a ser cool.
Este 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Fotografía, una celebración internacional dedicada al arte, la ciencia, la técnica y la historia de tomar fotografías. En 2026, sus organizadores celebran además 35 años desde la primera edición realizada en 1991, mientras la World Photography Week se extiende del 12 al 26 de agosto. Pero este año la fecha llega en un momento especialmente interesante. Nunca había sido tan fácil crear una imagen que nunca ocurrió. Y quizá precisamente por eso vuelve a importar tanto capturar una que sí.
Las cámaras no murieron
Durante la expansión del smartphone parecía lógico pensar que una cámara dedicada terminaría convertida en un producto de nicho. Sin embargo, existen señales de que el mercado encontró una nueva vida. Los resultados financieros más recientes de Fujifilm muestran que las fuertes ventas de cámaras digitales y sistemas de fotografía instantánea impulsaron un crecimiento anual de 22.6% en los ingresos de su negocio Imaging durante el cuarto trimestre fiscal, hasta alcanzar 141,400 millones de yenes.
Modelos Instax como Mini 12, Mini Evo, Wide 400 y Wide Evo ayudaron a ampliar su base de usuarios, mientras cámaras digitales como la X half, X-E5 y GFX100RF también impulsaron el negocio. No es únicamente nostalgia. Es una nueva relación con las imágenes.
La Gen Z descubrió que la imperfección también es una función
Fast Company México ya contó cómo Fujifilm está diseñando cámaras específicamente alrededor de la fascinación de la Gen Z por la fotografía retro. La Instax Mini Evo Cinema, por ejemplo, incorpora controles físicos y un dial capaz de recrear estilos visuales asociados con distintas décadas. Resulta paradójico. Durante años, la industria tecnológica trabajó para eliminar fricción. Fotos más nítidas, enfoque automático, HDR, corrección computacional, almacenamiento prácticamente infinito.
Ahora una parte del atractivo está precisamente en volver a introducir límites; una cámara que llevas contigo, un botón que debes presionar, una fotografía que sale impresa, un encuadre que quizá no quedó perfecto. Esas limitaciones convierten el acto de tomar una fotografía nuevamente en una decisión.
La IA hace que lo humano sea más visible
La fotografía también forma parte de una conversación creativa mucho más grande. Fast Company México publicó apenas esta semana cómo el avance de la inteligencia artificial está impulsando en branding una estética deliberadamente más artesanal y “hecha a mano”. Y anteriormente planteó otra pregunta reveladora: ¿“hecho por humanos” podría convertirse en una nueva etiqueta de lujo?
La fotografía encaja perfectamente dentro de esa tensión. Un modelo generativo puede producir en segundos el atardecer perfecto. Pero saber que alguien estuvo ahí cambia nuestra relación con la imagen.
No necesariamente porque sea mejor.
Sino porque ocurrió.
La cámara se convierte en prueba de presencia
La inteligencia artificial está obligándonos a reconsiderar algo que antes dábamos por sentado. Durante casi dos siglos, una fotografía implicaba que en algún punto existió una cámara frente a algo. Esa relación ya no puede asumirse automáticamente. Eso puede aumentar el valor cultural de formatos que enfatizan el proceso: fotografía analógica, instantánea, cámaras compactas e incluso archivos con información verificable sobre su origen. No significa que debamos rechazar las imágenes creadas con IA.
La generación sintética también es una nueva herramienta creativa. Pero fotografiar y generar son actos distintos. Uno construye una posibilidad. El otro selecciona un momento de la realidad.
Hoy hay una buena excusa para salir a tomar una foto
La organización de World Photography Day invita este año a fotógrafos profesionales y aficionados de todo el mundo a compartir imágenes bajo el hashtag de la celebración. Su objetivo declarado para 2026 es superar 1.5 millones de publicaciones etiquetadas en Instagram.
No necesitas una Leica, ni una cámara de 100 megapixeles. Ni siquiera una cámara dedicada.
El valor de la fecha está en recordar algo que el exceso de contenido digital puede hacernos olvidar: una fotografía no empieza con una cámara. Empieza con decidir que algo merece ser recordado.
En una época en la que una máquina puede producir imágenes prácticamente infinitas, quizá el lujo no sea generar más.
Quizá sea mirar mejor.

![[Imagen Por: Frida Quiñones/ Fast Company México]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/19132233/ChatGPT-Image-Aug-19-2026-12_29_33-PM-1.png)
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