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De la rehabilitación al mundo real: el exoesqueleto infantil que apuesta por la autonomía

Explorer MB fue diseñado para que niños con discapacidad motora puedan utilizar un exoesqueleto más allá de las sesiones de rehabilitación: en casa, la escuela, parques y otros espacios cotidianos.

De la rehabilitación al mundo real: el exoesqueleto infantil que apuesta por la autonomía [Imagen por: FCMX]

El exoesqueleto infantil Explorer MB, desarrollado por Marsi Bionics, está diseñado para acompañar a niños con discapacidad motora en la escuela, el parque o su propia casa. Ahora acaba de conseguir el marcado CE.

Durante años, los exoesqueletos han estado asociados principalmente con hospitales, centros de rehabilitación, fábricas e incluso aplicaciones militares. La evolución de esta tecnología, sin embargo, empieza a apuntar hacia algo mucho más cotidiano: dispositivos que puedan formar parte de la vida diaria de las personas que los necesitan.

Ese es precisamente el objetivo de Explorer MB, un exoesqueleto infantil desarrollado por la empresa española Marsi Bionics para que niños con discapacidad motora puedan utilizarlo fuera de los entornos clínicos. La compañía lo describe como el primer exoesqueleto pediátrico de uso personal diseñado específicamente para asistir la marcha de niños con trastornos del neurodesarrollo.

La compañía anunció recientemente que Explorer MB obtuvo oficialmente el marcado CE como producto sanitario, un paso regulatorio que permitirá avanzar en su llegada a más niños y familias en Europa. La certificación llega después de años de investigación, desarrollo y pruebas en entornos cotidianos. El avance forma parte de una tendencia mucho más amplia en la que la tecnología está transformando la atención médica y los dispositivos robóticos comienzan a abandonar los espacios controlados para integrarse en actividades ordinarias.

Un exoesqueleto infantil para ir a la escuela o al parque

Explorer MB fue concebido como un exoesqueleto infantil de uso personal para la vida diaria. A diferencia de otros sistemas diseñados exclusivamente para sesiones de rehabilitación, puede utilizarse en espacios como la casa, la escuela, el parque o la calle.

De acuerdo con Marsi Bionics, el dispositivo está dirigido a niños con trastornos de la marcha asociados con distintas condiciones neurológicas y neuromusculares. Además, está diseñado para adaptarse al crecimiento, con un rango aproximado de uso de los 2 a los 17 años.

El dispositivo cuenta con cuatro motores que buscan imitar el funcionamiento natural de los músculos y dispone de diferentes formas de asistencia al movimiento. Una de ellas proporciona la fuerza necesaria para avanzar, mientras que otra genera movimiento automático a una velocidad seleccionada.

En ese sentido, Explorer MB representa una aproximación distinta al desarrollo de exoesqueletos: en lugar de buscar únicamente potenciar las capacidades físicas humanas, este exoesqueleto infantil pretende facilitar actividades que forman parte de la vida cotidiana.

La prueba importante ocurrió fuera del laboratorio

Una de las claves del proyecto es que la tecnología no se ha evaluado únicamente dentro de hospitales. Un estudio publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation analizó la seguridad y usabilidad de Explorer MB en 50 niños de entre 2 y 17 años con enfermedades neurológicas o neuromusculares, que utilizaron el dispositivo en sus hogares y entornos comunitarios.

El exoesqueleto se utilizó en 94% de las sesiones programadas y no se registraron eventos adversos graves. Los participantes lo emplearon tanto en interiores como en exteriores, incluidos colegios y parques, y la satisfacción alcanzó una mediana de 4 sobre 5 en la escala QUEST 2.0.

Los investigadores señalan que estos resultados representan evidencia preliminar sobre la seguridad y usabilidad del dispositivo en situaciones reales. No prueban todavía beneficios clínicos a largo plazo, pero sí muestran que un exoesqueleto pediátrico puede operar más allá de un entorno de rehabilitación controlado.

Ese detalle es relevante. Construir un robot capaz de funcionar sobre un piso perfectamente nivelado dentro de un laboratorio es una cosa. Diseñar uno capaz de convivir con escuelas, parques, hogares y rutinas familiares es otra muy distinta.

Del hospital a la vida cotidiana

Explorer MB tiene su origen en la experiencia desarrollada por Marsi Bionics y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con otros exoesqueletos pediátricos. En 2025, el CSIC presentó Explorer como un exoesqueleto de uso personal destinado precisamente a trasladar esta tecnología de los centros clínicos a hogares y exteriores. El desarrollo surgió de la colaboración de Marsi Bionics, el CSIC y cuatro hospitales públicos de Madrid.

El cambio parece pequeño, pero supone modificar la lógica con la que se diseña este tipo de tecnología. El exoesqueleto deja de ser únicamente una máquina que un paciente utiliza durante una sesión de rehabilitación y comienza a plantearse como una herramienta capaz de acompañarlo en su rutina. Eso obliga a considerar variables como facilidad de uso, adaptación al crecimiento, autonomía, superficies diferentes y participación en actividades cotidianas.

Después de décadas en las que la imagen del exoesqueleto estuvo dominada por armaduras futuristas y máquinas capaces de multiplicar la fuerza humana, algunos de los avances más interesantes de esta tecnología parecen estar siguiendo otro camino: hacer que actividades aparentemente ordinarias, como caminar por el parque o desplazarse por la escuela, sean un poco más accesibles.

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