Chloe Perry, a la izquierda, representa a la quinta generación de la familia Perry en la granja. La acompañan (de izquierda a derecha) su padre Harold, su tío Chris y Jim Andrew, director de sostenibilidad de PepsiCo.
Cuarenta y cinco mil millones. Esa es la cantidad de papas que se utilizan cada año para elaborar Lay’s, Ruffles y otros snacks producidos por PepsiCo. Detrás de esa cifra existe un desafío que se vuelve cada vez más importante: la agricultura regenerativa de PepsiCo y su capacidad para proteger cultivos esenciales frente a un clima cada vez más impredecible.
Estas papas son un eslabón crucial en la cadena de suministro global de PepsiCo. Por eso, a la compañía le conviene asegurarse de que la cosecha anual de cada agricultor sea abundante y confiable. En la actualidad, sin embargo, los agricultores se enfrentan a patrones climáticos cada vez menos predecibles. Una sequía prolongada deja los campos secos y polvorientos. Una inundación repentina puede arrasar las cosechas y privar al suelo de nutrientes esenciales.
La lista continúa, y esa imprevisibilidad es un gran problema para PepsiCo. “Si no contamos con un sistema alimentario sólido y resiliente que pueda suministrar los cultivos, los ingredientes y los productos que necesitamos, entonces no tenemos negocio”, afirma Jim Andrew, director de sostenibilidad de PepsiCo. La amenaza no es exclusiva de una compañía. El cambio climático y la necesidad de desarrollar cultivos más resistentes están obligando a productores, científicos y empresas alimentarias a reconsiderar cómo se cultivan los alimentos. También los obliga a preguntarse qué tecnologías serán necesarias para mantener su producción.
Agricultura regenerativa: la apuesta de PepsiCo
PepsiCo reconoció la necesidad de tomar medidas frente a las amenazas que enfrentan agricultores y productores de alimentos en todo el mundo. En 2021, la compañía presentó PepsiCo Positive, o pep+, una estrategia diseñada para construir un negocio y un sistema alimentario más resilientes. Entre sus objetivos estaba extender prácticas agrícolas más sostenibles y transformar la manera en que obtiene ingredientes como papas, maíz y avena.
La meta original contemplaba extender prácticas de agricultura regenerativa a 7 millones de acres para 2030. Posteriormente, PepsiCo amplió el objetivo a 10 millones de acres para 2030. La agricultura regenerativa de PepsiCo busca mejorar la salud del suelo y aumentar la resiliencia de los cultivos. También puede contribuir a reducir emisiones agrícolas, proteger la biodiversidad y mejorar la gestión del agua.
La decisión no se centró únicamente en las ganancias de PepsiCo. La compañía reconoció que impulsar una producción de alimentos más sostenible podría tener un impacto mucho más amplio. Esto va desde reducir emisiones de gases de efecto invernadero hasta mejorar la vida de los agricultores y sus comunidades. “Sabíamos que necesitábamos actuar con mayor rapidez, ser más audaces y lograr un cambio más significativo”, afirma Andrew. “Lo necesitamos para nuestro negocio, pero el mundo lo necesita para alimentar a la población”.
El arte y la ciencia de cultivar papas
Perry Family Farm ha suministrado papas a PepsiCo durante más de 45 años. Esta granja familiar, ubicada en el sur de Alberta, Canadá, ofrece un modelo de cómo adoptar un enfoque más intencional y sostenible en la producción de alimentos. “Perry Family Farm es un ejemplo extraordinario de cómo el ingenio humano, cinco generaciones de experiencia y la tecnología se combinan para crear las mejores prácticas agrícolas en todo el mundo”, afirma Athina Kanioura, directora ejecutiva de Alimentos para Latinoamérica y directora global de estrategia y transformación de PepsiCo.
“Ha creado una granja preparada para el futuro que, a la vez, optimiza el presente”. Los hermanos Chris y Harold Perry tomaron las riendas de la granja familiar Perry en 1998. Ahora que sus hijos participan en las operaciones, una nueva generación comienza a aparecer en el horizonte.
Perry Family Farm también es un referente en agricultura regenerativa, cuyo objetivo es crear suelos más saludables y un mejor entorno de cultivo. Para ello, aprovecha el entorno natural local, desde las lombrices en la tierra hasta los insectos en el aire. Así reduce su dependencia de insecticidas, fertilizantes sintéticos y otros productos químicos. “Cuando el suelo está en buenas condiciones para proporcionar a la planta todo lo que necesita, esta puede autorregularse y no requiere muchos insumos”, afirma Harold Perry.
Menos agua y un suelo más resistente
En la granja familiar Perry, la agricultura regenerativa ha ayudado a reducir el consumo de agua. Un suelo más sano puede retener mejor la humedad. Además, el uso de cultivos de cobertura multiespecie entre temporadas permite reducir la necesidad de arar los campos. Esto puede ahorrar recursos y disminuir el uso de combustibles fósiles en la maquinaria agrícola.
La lógica de la agricultura regenerativa de PepsiCo parte de una idea relativamente sencilla: un cultivo más resistente comienza con un suelo más saludable. El desafío resulta especialmente relevante para países como México. La agricultura regenerativa en México abre la posibilidad de recuperar la productividad del suelo y fortalecer la resiliencia de los productores frente a cambios climáticos cada vez más extremos. Pero la regeneración del suelo es solo una parte de la ecuación. La otra está cada vez más ligada a los datos.
Cuando cada hectárea se convierte en datos
La agricultura regenerativa es tanto una ciencia como un arte. Hace casi 15 años, los Perry comenzaron a experimentar con tecnología para tomar decisiones más informadas sobre sus cultivos. Una de esas herramientas son las imágenes multiespectrales obtenidas mediante drones. Estas pueden ofrecer información sobre las condiciones de las plantas y del suelo.
La granja también desarrolló un sistema de riego de tasa variable. En lugar de distribuir la misma cantidad de agua en todas partes, el sistema permite suministrarla donde realmente se necesita. “Queríamos tomar toda esa información y crear un gran botón de fácil acceso”, dice Chris Perry. “Tomamos hectáreas, las convertimos en píxeles y tratamos cada parte del campo de manera diferente según la aplicación en tiempo real”. Este modelo forma parte de una transformación más amplia hacia la agricultura de precisión. Sensores, drones y datos permiten monitorear zonas específicas de un terreno y tomar decisiones con mayor precisión.
De los drones a la inteligencia artificial
Este es el tipo de lecciones que PepsiCo busca transmitir a los agricultores con los que trabaja. La compañía utiliza granjas de demostración, ensayos y programas de capacitación. Ahí, los productores pueden experimentar directamente con diferentes prácticas agrícolas. También cuenta con equipos de agrónomos que colaboran con sus socios productores. El objetivo es apoyar ensayos y desarrollar nuevas capacidades.
Un agricultor puede experimentar con estrategias de siembra directa. También puede aprender cómo las franjas de flores ayudan al control natural de plagas. Otra posibilidad es explorar cómo la inteligencia artificial aplicada a la agricultura puede encontrar patrones en grandes cantidades de información sobre suelo, cultivos y clima.
La combinación de agricultura regenerativa, tecnología y datos permite tratar diferentes partes de un mismo campo de acuerdo con sus necesidades. Eso significa que el futuro de la agricultura podría depender tanto de entender la tierra como de aprender a leer la información que produce.
La agricultura regenerativa de PepsiCo ya alcanza millones de acres
El esfuerzo ya tiene una escala considerable. Para 2024, PepsiCo había extendido prácticas regenerativas a aproximadamente 3.5 millones de acres.
La cifra siguió creciendo. En julio de 2026, la compañía informó que las prácticas regenerativas, restaurativas o protectoras habían llegado a 4.7 millones de acres a nivel global. El objetivo es alcanzar 10 millones para 2030.
Para Jim Andrew, lo que está en juego va mucho más allá de la cadena de suministro de PepsiCo.
Construir un sistema agrícola más resiliente significa garantizar que los agricultores puedan seguir produciendo los cultivos de los que depende la industria alimentaria. También significa prepararse para un futuro en el que agua, suelo y clima serán recursos cada vez más difíciles de gestionar.
“Eso ayudará a garantizar que la próxima generación de agricultores pueda tomar el relevo y continuar cultivando”, afirma Andrew. “Sin eso, todo el sistema alimentario está en riesgo”.
![[Foto por: Frida Quiñones / FCMX]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/10/09175730/IMG_8917-scaled.jpeg)
![[Imagen por: FCMX]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/10/09171948/Estudio-musical-acogedor-al-atardecer.png)
![[Imagen: FCMX]](https://fc-bucket-100.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/09/30141328/Imagen-de-ChatGPT-30-sept-2026-02_13_15-p.m.png)