[Imagen por: FCMX]
Cuando termina la celebración, el turismo de Día de Muertos deja una pregunta económica y cultural: qué parte del valor generado permanece en las comunidades que sostienen la tradición. Contar visitantes ayuda a describir la afluencia; comprender su beneficio requiere mirar también dónde se gasta y quién decide.
Antes de la temporada, la Secretaría de Turismo federal anunció una previsión de más de un millón de visitantes para Michoacán y más de 700 actividades del 23 de octubre al 2 de noviembre. Esas cifras eran una expectativa y un programa, no un balance final de asistencia o derrama.
Turismo de Día de Muertos más allá de la foto
La diversidad de las tradiciones de Día de Muertos obliga a evitar una lectura uniforme. No todos los espacios tienen la misma capacidad de recibir visitantes ni todas las prácticas están pensadas como un espectáculo turístico.
Una evaluación útil preguntaría cuánto compraron los visitantes a artesanos y negocios locales, qué costos asumieron los habitantes y cómo participaron las comunidades en las decisiones. La visibilidad puede abrir oportunidades, pero no garantiza por sí sola una distribución justa del ingreso.
La temporada también necesita un después
El gobierno estatal reportó cerca de cuatro millones de pesos en apoyos para 56 municipios, comunidades y autogobiernos, destinados a ornamentación y promoción. Ese gasto es un dato de la preparación; su impacto debe valorarse por separado.
Después de la celebración, publicar resultados con metodología clara ayudaría a entender qué funcionó y qué debe cambiar. Proteger la capacidad de las comunidades para decidir cómo compartir su patrimonio es parte del diseño de un turismo que pueda sostenerse.

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