Foto: Adobe Stock. Imagen original de Fast Company USA.
¿Qué se necesita para ser feliz? Una investigación encontró que tres preguntas sencillas y sorprendentes pueden contener parte de la respuesta. Mientras muchos buscamos más dinero y mayores logros como caminos a la felicidad, estas preguntas tienen que ver con la conexión. Están asociadas con la satisfacción con la vida que las personas reportan sobre sí mismas, incluso más que el dinero o el éxito.
Así lo plantea el World Happiness Report 2025, publicado por el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford y basado en datos de personas de 147 países. Las preguntas son:
- ¿Con qué frecuencia comes con otras personas, en lugar de hacerlo a solas?
- ¿Generalmente esperas que los desconocidos sean amables y confiables?
- ¿Con qué frecuencia haces cosas por otros, como donar, ser voluntario o ayudar a desconocidos?
Podría sonar a buenos deseos, pero la investigación muestra que, aunque la seguridad económica y la satisfacción profesional contribuyen a la felicidad, estos factores prosociales también marcan una gran diferencia. Las asociaciones del estudio no garantizan el mismo resultado para cada persona. Si quieres ser más feliz, estas son tres prácticas que propone observar.
1. Comer con otras personas para ser más feliz
Es uno de esos casos en que los consejos sobre felicidad coinciden con una recomendación frecuente para el éxito: nunca comas solo. Comer frente al escritorio puede hacerte perder oportunidades para crear contactos o fortalecer relaciones. También puede quitarte una ocasión de sentirte mejor al construir una conexión social.
La investigación sugiere que solemos esperar que pasar tiempo solos nos hará más felices que estar con otros, especialmente con personas que no conocemos bien. Pero, cuando convivimos, con frecuencia lo disfrutamos más de lo previsto.
El estudio examinó si las personas compartían la comida y la cena; no incluyó el desayuno. La felicidad reportada parecía alcanzar su punto máximo con 13 comidas o cenas compartidas por semana, mucho más de lo que acostumbra la mayoría de los estadounidenses. También encontró una relación favorable con frecuencias menores. Así que puedes organizar una comida o cena aunque la persona invitada no sea un contacto valioso para tu negocio. La oportunidad es sentirte más conectado, además de ampliar tus vínculos con otras personas.
2. Espera que los desconocidos sean confiables
Si se te cayera la cartera en la calle, ¿qué tan probable sería que alguien te la devolviera con el dinero adentro? Los investigadores encontraron que la mayoría subestima la frecuencia con la que eso sucede. También observaron que quienes creían más probable recuperar la cartera tendían a ser más felices.
Pero, aunque comer acompañado puede ser una buena práctica profesional, confiar en desconocidos plantea riesgos. ¿Cómo equilibrar los beneficios de la confianza con la posibilidad real de depositarla en la persona equivocada?
Piensa en cuántas empresas se construyeron sobre la idea de que sí es posible confiar en personas que no conocemos. Amazon, Facebook, Etsy, eBay y otros mercados digitales permiten comprar y vender entre desconocidos. Uber, Rover y compañías similares nos animan a dejar nuestra seguridad, o la de nuestras mascotas, en manos de alguien nuevo. ¿Por qué confiamos? Porque otros desconocidos dejaron reseñas que nos dan motivos para hacerlo. Parece ilógico y, aun así, funciona.
¿Significa aceptar a ciegas una propuesta de negocio sin investigarla? Por supuesto que no. Tampoco debes dejar tu cartera en la calle esperando que regrese. Pero, si desconfías automáticamente de cualquiera que no conoces, intenta revisar esa postura. Podría mejorar tu bienestar y también el de las personas con quienes haces negocios.
3. Ser más feliz y ser amable con los demás
El informe analizó tres actos de benevolencia: donar, hacer voluntariado y ayudar a desconocidos. “Los beneficios para el bienestar de los actos benevolentes dependen de por qué y cómo las personas participan en ellos. Tanto quienes ayudan como quienes reciben experimentan mayor felicidad al cuidar y compartir cuando lo hacen en un contexto de vínculos de cuidado, elección y un impacto positivo claro”, escriben los investigadores.
Poder elegir importa. Si una emergencia local te inspira a donar, es más probable que lo vivas positivamente que si te sientes obligado a hacerlo porque lo pidió tu principal cliente o tu jefe. Quien da y quien recibe también se benefician más cuando perciben un efecto positivo concreto.
Si donas o participas como voluntario en la recuperación de un parque y luego ves a las personas disfrutarlo, puedes experimentar un beneficio mayor. Si ellas saben que ayudaste y pueden agradecértelo, también podrían sentirse mejor.
Los actos de amabilidad pueden producir un gran resultado con un esfuerzo pequeño. Hacer algo por otros puede mejorar tanto tu bienestar como el suyo, encontraron los investigadores. Eso puede inspirarlos a ayudar a alguien más, que a su vez ayude a otra persona. Con el tiempo, podrías tener una cadena de bienestar que se alimenta a sí misma y beneficia a una organización o comunidad.
Este artículo apareció originalmente en Inc., publicación hermana de Fast Company.
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