[Imagen por: FCMX]
Un pabellón temporal ocupa un lugar por unos meses, pero sus materiales tienen una vida más larga. El pabellón Serpentine 2026, diseñado por LANZA atelier, tuvo su temporada pública del 6 de junio al 25 de octubre. Después del cierre, la pregunta sobre su legado también es material.
El estudio, fundado en Ciudad de México por Isabel Abascal y Alessandro Arienzo, llamó a su propuesta a serpentine. Su punto de partida fue el muro ondulante inglés conocido como crinkle-crankle: una forma que obtiene estabilidad de sus curvas y puede usar menos ladrillos que una pared recta.
La forma participa en la estructura
La descripción de Serpentine explica que el proyecto combina ladrillo, columnas y una cubierta translúcida. El diseño dialoga con los árboles cercanos y con la fachada de ladrillo de la galería. Su interés va más allá de una figura llamativa: organiza luz, circulación y relación con el entorno.
La temporalidad permite ensayar maneras de construir y encontrarse. También obliga a preguntar qué ocurre al terminar el calendario cultural: si los componentes pueden desmontarse, conservarse o aprovecharse de nuevo, y con qué costos.
El cierre no confirma un destino
La ficha consultada de Serpentine describe el diseño y las fechas de exhibición, pero no confirma una reubicación posterior del pabellón. Presentar un nuevo emplazamiento como un hecho sería ir más allá de esa información.
La conversación se relaciona con la economía circular: la vida útil no termina necesariamente con el primer uso. En arquitectura temporal, documentar el desmontaje y el destino de los materiales puede ser tan revelador como mostrar la inauguración.
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