Astas de bandera extra altas, un salón de baile de 400 millones de dólares y muchísimo oro. Durante el primer año de su segundo mandato, Trump ha estado ocupado remodelando el número 1600 de la Avenida Pensilvania a su imagen.
La rapidez y el bajo coste tienen un precio: la pérdida de autenticidad. Y es que, cada vez más consumidores se preguntan si pueden confiar en lo que ven.
Tras el estreno de The Stringer en Sundance en enero de este año, tanto World Press Photo como AP iniciaron investigaciones sobre las afirmaciones del documental.